Leyendo este hilo y siempre que hay alguno del estilo, me temo que la gente no es consciente de la realidad de los centros educativos y de lo sobreprotegidos que están los alumnos hoy en día. Y eso incluye y de hecho beneficia especialmente a los maleantes. No solo ante otros alumnos más débiles, sino ante los propios profesores, que muchas veces son los primeros en sufrir amenazas y las malas maneras de algunos bichos sin ninguna consecuencia.
Esto no es tan fácil como que un profesor diga 'el Izan este es un malote abusón, así que por mis santos cojones a su puta casa con efecto inmediato y que deje de dar por culo a compañeros y profesores y lo aguanten sus papás'. Ojalá.
La educación en general está sobre-burocratizada, y esto o cualquier aspecto relacionado con la convivencia por supuesto no son menos con lo serio que es. Hay un protocolo que hay que seguir a rajatabla, porque la inspección te puede tirar abajo una sanción como no se hayan respetado y registrado estrictamente todos los pasos del procedimiento, aunque luego quede sobradamente demostrada la infracción. Como un proceso judicial.
Los mismos padres que tanto se quejan, muchas veces son incapaces siquiera de tomarse la molestia de rellenarte el formulario necesario para poder iniciar el protocolo, lo cual ya perjudica la agilización del proceso de entrada.
Una vez denunciado formalmente un posible acoso el centro está obligado a abrir protocolo, a grandes rasgos es como sigue:
- Se nombra a un par de profesores-observadores para que realicen una serie de investigaciones y entrevistas con los implicados y posibles testigos (alumnos y profesores).
- Estos profesores exponen lo que han averiguado y sus conclusiones, y se realiza una votación entre ellos mismos, los tutores de los implicados y representantes de orientación y del equipo directivo (el director y uno de los jefes de estudios) para determinar si hay suficientes indicios de acoso, el cual tiene una definición legal (entre otras cosas que haya sido prolongado en el tiempo) que hay que respetar para fallar en ese sentido.
- Para que os hagáis una idea de lo serio que es el asunto (y de lo fuertes que tienen que ser las evidencias), en caso de que se decida que hay bullying, se traslada un expediente a la fiscalía de menores.
Como comprenderéis, esto no es solucionable de un día para otro. Y es complicado que se llegue al último paso, porque muchas veces acaba siendo la palabra de un chaval contra la de otro, y, por mucho que conozcas a algunos y de qué pie cojean, la inspección y fiscalía no, y a esos niveles no se puede acusar alegremente a alguien de nada que no puedas demostrar fehacientemente. He conocido algún caso en el que efectivamente al acusado se le ha acabado expulsando definitivamente del centro, pero lo dicho, no es ni sencillo ni inmediato.
Incluso cuando se trata de una posible sanción menos gorda hay un procedimiento que ralentiza y dificulta la imposición de la misma: primero se realiza una audiencia con el alumno para que explique su versión ante jefatura, y hay que darle la oportunidad a sus tutores legales de estar presentes en la misma y en el caso de no poder (al final, lo mejor es fijar una fecha unilateralmente y notificárselo con un mínimo de antelación suficiente, si te amoldas a cuando le venga bien a ellos solo lo eternizas todo más), el tutor de su curso, el director o en última instancia otro miembro del claustro debe acompañarle para asegurarse de que no se le fuerza a decir nada que no quiera (hay que levantar acta recogiendo todo y firmada por todas las partes); escuchado el alumno y teniendo en cuenta su historial previo de infracciones, se acuerda imponer o no una sanción y cuál, que no sería aplicable hasta pasados unos días hábiles que tiene la familia del alumno para reclamar la decisión desde la notificación, si se ponen farrucos la cosa acaba en inspección educativa y más vale que no te hayas saltado nada. Hasta para una simple expulsión de un par de días hay que montar todo este coñazo y se es súper garantista con el alumno.
Muchos padres, siendo sus hijos unos demostrados piezas e incluso sabiendo que han cometido aquello de lo que se les acusa, te van a poner mil y una trabas ante una mera expulsión temporal. He visto casos surrealistas. Imaginad ante una acusación de acoso y lo que conlleva. Y sí, ante esa situación he visto a los otros padres hartos que han venido a amenazar a los supuestos acosadores.