General Altas capacidades (aka superdotado): un testimonio de vida con esta condición.

Interesante hilo la verdad. Hace ya unos años que dejé de tener contacto con un par de chicos que conocía en mi barrio y que tambien tenían altas capacidades e iban a un instituto especializado.

Ambos eran bastante repelentes y se lo tenían muy creído pero hacia el final de bachillerato me contaron que eran un tanto infelices y hubieran preferido ir a un instituto normal
No eras lo suficientemente profundo Pim...

"Y qué decir de mis compañeros: ¿cómo iba a desarrollarme con ellos, entre ellos, si para mí carecían de profundidad y muchos me miraban con el recelo propio de la incomprensión?"
 
No eras lo suficientemente profundo Pim...

"Y qué decir de mis compañeros: ¿cómo iba a desarrollarme con ellos, entre ellos, si para mí carecían de profundidad y muchos me miraban con el recelo propio de la incomprensión?"
Que bien lo has dicho coño
 
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Interesante. He tenido la suerte de conocer gente con altas capacidades y, la verdad, todos tenían una forma distinta de relacionarse con los demás, nada que sea muy diferente al resto de mortales.

Dicho esto, cuán fácil te resulta aprender idiomas?
 
Es la primera vez que cuento esto por aquí.

Tengo Altas Capacidades (ACC) y TDA (no TDAH). Cuya combinación se conoce como Criterio de Doble Excepcionalidad.

IQ medido de 144 puntos.

En cierto modo, lo que muchos consideran una bendición puede convertirse en todo lo contrario. Por eso, podríamos decir que tener ACC es, como digo yo, como ser "retrasado por arriba".

Por supuesto, he crecido escuchando que quienes tenemos altas capacidades estamos destinados al éxito. Que la inteligencia es una ventaja infalible, una especie de pasaporte que abre puertas sin esfuerzo.

Con el tiempo comprendí que esa idea es tan cómoda como equivocada.

Tener una mente que funciona de manera diferente, incluso de forma más eficaz o eficiente que las mentes típicas en muchos ámbitos, no garantiza el éxito; a veces incluso lo complica todo.

Desde muy pequeño me acostumbré a pensar más rápido de lo que podía explicar. Observaba, analizaba y conectaba cosas que los demás ni siquiera parecían notar. Aquello que para mí era natural, para otros resultaba extraño o innecesario.

A los niños de mi edad, por lo general, les resultaba incomprensible. Tanto como a los adultos. La diferencia es que mientras los niños sentían curiosidad o admiración, los adultos tendían a tenerme por desobediente, perezoso e incluso impertinente.

Con frecuencia señalaba las fallas lógicas e incongruencias de los adultos y esto los ponía de los nervios. Especialmente a los profesores, a los que con frecuencia corregía en clase.

¿Como podía explicarle al profesor de matemáticas que era capaz de resolver los problemas más complejos de inmediato con tan solo leer el enunciado, sin que sintiera el más mínimo interés por hacer el desarrollo que exigía el curriculum escolar?

¿Como podía explicarle a la de Historia que su interpretación pseudo-marxista de la asignatura no solo era errada, si no sumamente estúpida?

Mi profesora de filosofía, en la selectividad, me pegó una bronca de primera porque había sacado el examen de filosofía con un 9,8 de nota, habiendo escogido a Marx. Nunca dimos Marx en clase. Pero yo ya me había leído El Capital a los 16 años en la biblioteca pública, porque descubrí pronto la afición de discutir con marxistas (su fanatismo e incongruencia me suscitan un extraño morbo intelectual).

Y qué decir de mis compañeros: ¿cómo iba a desarrollarme con ellos, entre ellos, si para mí carecían de profundidad y muchos me miraban con el recelo propio de la incomprensión?

En el colegio saltaba de una pelea a otra y no pertenecía a ningún grupo, pero tenía un lugar honorífico en todos. Las mujeres me seguían en manada porque percibían en mi cualidades particulares, pero era incapaz de relacionarme con ellas, porque la amplia mayoría me parecían simplemente retrasadas mentales. Cuando empecé a tontear con ellas en la adolescencia, me harté de oír la frase "es que me siento tonta a tu lado". Con el tiempo empecé a responderme mentalmente de forma involuntaria "Desde luego lo pareces y yo no sé qué coño hago perdiendo el tiempo aquí contigo."

Encontré pocos aliados en aquella época y pasaba más tiempo fuera de clase que dentro. Me expulsaban por toda clase de razones.

Sin embargo, otros adultos, pocos, me tenían en alta estima. Por desgracia, no supieron protegerme del resto.

En la universidad, más de lo mismo, quitando las peleas, que se trasladaron a bares y discotecas. Con las mujeres, la cosa mejoró ligeramente pero me cansé pronto de tener un séquito y muchas veces sentí que abusaba de mi comprensión superior de las dinámicas de seducción. Para mí, las relaciones con ellas se convirtieron en un divertido juego repleto de premios sexuales y egóticos que, con frecuencia, me traían más problemas que soluciones. Y quedé arrepentido de muchas chicas que se ilusionaron conmigo y a las que no les di más que fuegos de artificio y algún revolcón. Por todo ello comencé a ganarme una fama de doble filo de "playboy", que tampoco me ayudaba a integrarme.

La distancia entre mi manera de entender el mundo y la de los demás no tardó en volverse demasiado evidente. A menudo me sentí fuera de lugar, no porque quisiera ser diferente, sino porque simplemente lo era.

Aprendí pronto que pensar más no siempre ayuda a vivir mejor. Una comprensión profunda puede convertirse en un ruido constante, en una dificultad para desconectar, para disfrutar de la simplicidad o aceptar la incertidumbre.

Descubrí que muchas personas confunden la rapidez mental con arrogancia, una excelente capacidad de abstracción con pedantería y la curiosidad con rebeldía. Y cuando el entorno no entiende, lo más fácil es aislarse.

Esa desconexión tuvo consecuencias: el rendimiento académico dejó de entusiasmarme, las relaciones se volvieron complicadas y mi autoestima fluctuó entre la exigencia y la duda. No porque me sintiera superior, sino porque no terminaba de entender cuál era mi lugar en un mundo que parecía hablar otro idioma.

Además, veía mi talento desperdiciado en el colegio y en la universidad, pero tampoco sabía cómo sacarle partido, más allá de seguir el camino establecido que tan poco me interesaba. Mis padres, por desgracia, se habían acostumbrado a censurarme constantemente, como si fuera yo el problema, en vez de tenerlo.

Había muchas cosas que no entendía, a pesar de mi inteligencia, y me sentía como un Ferrari sobre una pista de barro, patinando de un lado a otro y alcanzando metas complicadas sin esfuerzo, pero las sencillas de forma desastrosa o con un coste brutal.

Cuando comprendes el tejido del mundo y sus dinámicas con rapidez, los intereses mundanos resultan vulgares y nuevas preguntas más complejas se agolpan en la cabeza. Muchas de ellas en bucle, sin respuesta aparente. Pero la porfía en el cálculo permanece incesante.

Esa marginalidad velada, esa separación del resto, me llevo a una especie de exilio social. Tendía a llevarme con gente mayor que yo y de ámbitos muy distintos. Mi curiosidad extrema me llevó a lugares muy peligrosos y a compañías nada recomendables, en algunos casos. Por fortuna, conseguía salir vivo para contarlo, pero amaba demasiado el riesgo.

Tardé mucho tiempo en conseguir que empezaran a encajar las piezas y, de alguna manera, todavía sigo en ello. Comprendí que las altas capacidades no son una mera etiqueta, si no una forma distinta de percibir y procesar la realidad.

No se trata de destacar, sino de aprender a convivir con una mente que a veces corre más de lo que las emociones pueden seguir, o incluso de lo que el resto de personas son capaces de interpretar y comprender.

Hoy miro esa diferencia con otra perspectiva. No la idealizo, pero tampoco la oculto. Entendí que el verdadero reto no está en ser más capaz, sino en ser más comprensivo: con uno mismo y con los demás. Porque al final, ninguna mente —por brillante que sea— puede florecer sola.

Creo que no hay una comprensión profunda y generalizada de este tema en sociedad, tan solo en ámbitos especializados. Si me hubieran detectado esto a tiempo y me hubieran metido en un colegio de educación especial, quizá hoy en día estaría trabajando en la puta NASA y no conocería Shurmanos, lo cual hubiera sido una auténtica pena.

Por supuesto que no me arrepiento de mi vida, aunque si tengo la sensación de haber perdido mucho tiempo y haber sufrido muchísimo más de lo que me tocaba, innecesariamente.

Ahora que veo la luz y comienzo a ubicarme mejor siento mayor compasión por el mundo y procuro hacerme todo lo comprensible que puedo a otros, aunque a veces no lo consiga.

Si habéis llegado hasta aquí, os estoy muy agradecido por vuestro interés.

Como recompensa os dejo una entrevista de un chico que pasó un proceso muy similar al mío y con el que me siento bastante identificado. De su boca podréis conocer más lo que las ACC y el TDA o TDAH suponen para una persona y el tipo de vida en el que puedes acabar si no se te detecta a tiempo.



Además de esta entrevista os recomiendo un documental que está en Movistar Plus solamente, que se llama Altas capacidades (Out of the box). Es único en su especie y merece mucho la pena verlo.

Por último, ya como bonus, os dejo una canción que descubrí hace unos pocos meses, y en la que de alguna manera veo reflejado el extenuante camino que he seguido en mi vida. Espero que os guste.



REMUSEN PARA SHURMANERS RETARDERS:

Tengo altas capacidades (IQ 144) y TDA: soy un "retrasado por arriba". Corregía a profesores sobre Marx a los 16 años, me expulsaban por listo, las chicas me seguían pero se sentían tontas a mi lado (¡y yo pensaba "lo eres!"). Me sentía como un Ferrari sobre barro: resuelvo lo jodido fácil, pero lo simple me la pela. Sufrí aislamiento, peleas y sexo egoico hasta que pillé que el truco es ser comprensivo, no solo listo. Ojalá me hubieran metido en un cole especial; ahora estaría en la NASA, no debatiendo con shurmanos.

Interesante...te puedo preguntar en que trabajas actualmente y si te ayuda o perjudica??
 
Me parece bien que no te arrepientas, todo lo que has hecho te ha preparado para ser quien eres ahora.

Me gusta tu frase del Ferrari y el barro. Me recuerda a una de Sylvia Plath en The Bell Jar, "Me sentí como un caballo de carreras en un mundo sin hipódromos...".
 
Interesante...te puedo preguntar en que trabajas actualmente y si te ayuda o perjudica??
Sí, claro.

De hecho, es una excelente pregunta.

La verdad es que he desempeñado toda clase de trabajos y en ninguno me he sentido del todo cómodo. Se me dan mejor las posiciones de poder que las de subordinación. De alguna manera, la presión extra y la necesidad de gestionar con eficacia y eficiencia los recursos para un fin concreto, es mi fuerte. Entiendo bien la gestión de riesgos y soy un absoluto tacticista.

Me dediqué un tiempo al periodismo de guerra y estuve en sitios chungos de África y Europa del Este. Presencié cosas chungas y me jugué el pellejo más de lo necesario.

Después desistí del periodismo como profesión por lo precario y porque en este país se hace propaganda, sobre todo. Aunque no dejé de escribir en diarios.

Trabajé en Irlanda en una empresa americana de investigador y mediador de conflictos. Una experiencia bastante buena. Curro duro pero gratificante.

Después monté una empresa que se fue al carajo en el COVID. Trabajé en una agencia de MKT tocha como mano derecha del CEO, experiencia edificante y traumática.

Ahora trabajo por libre como consultor de comunicación. Esencialmente para un político español. Una de las pocas personas decentes que quedan en política. Me anima combatir la agenda luciferina 2030 y mejorar la vida de las personas.

También proveo orientación a hombres sobre relaciones con mujeres a varios niveles.

Y por último, escribo novelas.
 
Para mi una mente privilegiada tiene que tener dos grandes facultades.
Creatividad y Relaciones personales. Hay muchas grandes mentes que son muy creativas, y eso está muy bien, y hay mucha gente que se le da de maravilla las relaciones personales, y eso está muy bien. Si juntas las dos en una misma persona eso es lo que se conoce como triunfadores.
 
Para mi una mente privilegiada tiene que tener dos grandes facultades.
Creatividad y Relaciones personales. Hay muchas grandes mentes que son muy creativas, y eso está muy bien, y hay mucha gente que se le da de maravilla las relaciones personales, y eso está muy bien. Si juntas las dos en una misma persona eso es lo que se conoce como triunfadores.
Buff, yo te diría que tengo ambas a raudales, pero el desequilibrio que apareja este privilegio, como tú lo denominas, ataca gravemente todos los demás ámbitos de la vida.
 
Me parece bien que no te arrepientas, todo lo que has hecho te ha preparado para ser quien eres ahora.

Me gusta tu frase del Ferrari y el barro. Me recuerda a una de Sylvia Plath en The Bell Jar, "Me sentí como un caballo de carreras en un mundo sin hipódromos...".
Gracias shur. Bien traída esa cita.
 
Buff, yo te diría que tengo ambas a raudales, pero el desequilibrio que apareja este privilegio, como tú lo denominas, ataca gravemente todos los demás ámbitos de la vida.
nadie es perfecto pero si tienes esas cualidades no tengas pena por ti, ya quisieramos todos.
 
Tras trabajar con muchos chavales acreditados como ACC sólo puedo aportar varias cosas:
-El término ACC se ha devaluado desde el arranque de siglo.
-A la verdadera mente brillante -que no tiene por qué estar tageada como ACC-, no la hueles. Tienden a no llamar la atención. No se meten en MENSA ni realizan acciones de proyección. Son autoconscientes de su ego, y lo saben gobernar con una maestría a la que muchos querríamos acceder.
-Sus niveles de empatía son variables a las circunstancias y, paradójicamente a lo que se piensa, son personas con las que la gente QUIERE PERMANECER, gente que transmite luz, buena vibra, gente con la que puedes hablar aunque no detectes que están colocándose a tu nivel de registro.
-Son autoconscientes al punto de ser capaces de gestionar cualquier trauma propio y conocen el grosor de filtro que tienen que establecer para no verse abrumados por cómo funciona el mundo. También saben hasta donde pueden llegar para "ayudar al mundo".
-Valoran el tiempo más que el dinero, y sin embargo no meten prisa a nadie.
-Entienden las relaciones y las amistades como algo imperfecto, y no suelen cansarse de perdonar.
-Cuando les pides que hables de ellos lo hacen con humildad, no se presentan como enciclopedias ni como máquinas de razonamiento sublime, sino como seres sensibles que nadan en la duda en muchas cosas, y que encima están OK con eso.

Si se me ocurren más os cuento...
Te puedes creer que me siento muy identificado con casi todos los puntos que has dicho
 
Interesante. He tenido la suerte de conocer gente con altas capacidades y, la verdad, todos tenían una forma distinta de relacionarse con los demás, nada que sea muy diferente al resto de mortales.

Dicho esto, cuán fácil te resulta aprender idiomas?
Bastante.

Hablo a la perfección inglés y español.

Básico francés, chino, italiano y portugués.

Tengo nociones de rumano, japonés y árabe.
 
Me ha gustado mucho el relato de tu experiencia.

Me siento identificada en cierta medida, salvo en el tema relaciones personales porque en ese caso siempre he sido bastante pava. Aprendí con los años y tomaba lo que quería, pero no al punto de sentir que me aprovechaba de nadie. Si alguna vez he tenido esa sensación, me ha costado dormir.

Y aunque no me gusta admitirlo, sí que a veces he tenido la impresión de que el mundo que me rodea, o las personas, son algo inferiores en ciertos parámetros. Pero eso no me aburre, al contrario. Si la otra persona es humilde, yo avanzo con la misma humildad y creo que se puede aprender mucho de otras personas, y ellas de ti, aunque intelectualmente no las veas "al mismo nivel". A parte que creo que lo de ser superior intelectualmente es muy subjetivo... Hay quienes tienen mucha inteligencia emocional (diría que sobresalgo en ese sentido), y lo mismo no son "muy listos".. o gente que es un hacha en matemáticas, y luego se ahoga en un vaso de agua. O que no hay que leer toda una biblioteca para ser listo.

Me he hecho tropecientos tests denominados de inteligencia. Y aunque por lo general saco buena nota, no creo que un test que te mezcla matemáticas, lingüística, habilidad visoespacial, pensamiento abstracto y lógico, sea realmente un baremo para nada. Son cosas que se aprenden o se te pueden dar muy bien o muy mal por separado, sin que sea indicativo de nada. Pero me gustaría profundizar en eso (el más completo que realicé fue uno de un libro, duraba HORAS, como digo con varios segmentos y algunos se me daban como el culo). Aun así saqué una media de 132. Raro es que haga uno que me dé menos de 130. Pero no se hasta qué punto son fiables ni en qué me ayudaría realmente saber qué me ocurre a veces.


Lo que si me ayuda, es el diagnóstico del TDAH. Me pasé años pensando que yo solo tenía depresión o ansiedad. Sigo sin saber muy bien qué hacer con ello, pero reconocer las pautas y dejar de enfocarlas de una manera que no conviene, bueno, ayuda.

Especialmente me siento identificada en la etapa escolar más temprana. Por ejemplo, nunca se me han dado bien las matemáticas, o eso creía, y era un poco lo que comentas. Presentaban un problema y yo lo resolvía más rápido que los demás, saltando los pasos que la mayoría de profesores querían ver volcados en papel. Solo en primaria tuve una profesora que comprendía mi forma de pensar, y trataba de motivarme. Durante esa época me gustaba la asignatura. Hasta que pisé, especialmente, bachiller. Ahí no había manera de que aceptaran mi forma de resolver los problemas. O pensaban que hacía trampas, o que era demasiado rebuscada. Porque encima es cierto que era incapaz de reproducir el proceso mental en papel aunque me lo propusiera. Realmente no sabía cómo había llegado al resultado muchas veces. Para mí tenía toda la lógica del mundo y no sabía cómo expresarlo.

Me pasa actualmente en el trabajo, y lo he comentado alguna vez, que tengo la suerte de contar con un equipo y superiores, que lejos de machacarme por mis procesos, simplemente intentan ver el resultado y llegar al mismo punto a su manera. Ya no me piden que explique, especialmente un superior, que ya me ha dicho muchas veces que no sabe cómo voy por delante y es mejor que no me moleste en reproducirlo jajaja eso me alivia porque cuando me preguntaban por el proceso en el colegio, llegaba a dudar y era ahí donde me equivocaba, al intentar explicarlo. No sé, es complicado de verbalizar.

Y aún así no me sentía ni me siento superior. Es más, muchas veces tengo el síndrome del impostor precisamente porque no siento que mi forma de hacer las cosas sea la correcta. Probablemente porque, por norma, la sociedad nos exige ir del punto A al punto C pasando por el B. Y yo hace mucho que no opero de esa forma y si lo intento, tengo la impresión de no hacerlo bien.


De todas formas hay muchísimas cosas que se me dan mal.. suelo decir que sé un poco de todo, y nada de mucho.

Mi última reflexión, es que la inteligencia o las capacidades, dan igual si no se tiene cierta humildad hacia el resto de personas (no digo que no la tengas tú, @Psicomonje Cortés).

Se me cortó el mensaje justo aquí xD

He conocido muchas personas que lo mismo se quedaban perplejos por palabras algo rimbombantes como "ameritar", que me han dado lecciones solo siendo cómo son.. con humildad.

Lo mismo digo esto, que digo que la estupidez, sumada a la arrogancia, es incluso peor que alguien inteligente y arrogante.
 
Me ha gustado mucho el relato de tu experiencia.

Me siento identificada en cierta medida, salvo en el tema relaciones personales porque en ese caso siempre he sido bastante pava. Aprendí con los años y tomaba lo que quería, pero no al punto de sentir que me aprovechaba de nadie. Si alguna vez he tenido esa sensación, me ha costado dormir.

Y aunque no me gusta admitirlo, sí que a veces he tenido la impresión de que el mundo que me rodea, o las personas, son algo inferiores en ciertos parámetros. Pero eso no me aburre, al contrario. Si la otra persona es humilde, yo avanzo con la misma humildad y creo que se puede aprender mucho de otras personas, y ellas de ti, aunque intelectualmente no las veas "al mismo nivel". A parte que creo que lo de ser superior intelectualmente es muy subjetivo... Hay quienes tienen mucha inteligencia emocional (diría que sobresalgo en ese sentido), y lo mismo no son "muy listos".. o gente que es un hacha en matemáticas, y luego se ahoga en un vaso de agua. O que no hay que leer toda una biblioteca para ser listo.

Me he hecho tropecientos tests denominados de inteligencia. Y aunque por lo general saco buena nota, no creo que un test que te mezcla matemáticas, lingüística, habilidad visoespacial, pensamiento abstracto y lógico, sea realmente un baremo para nada. Son cosas que se aprenden o se te pueden dar muy bien o muy mal por separado, sin que sea indicativo de nada. Pero me gustaría profundizar en eso (el más completo que realicé fue uno de un libro, duraba HORAS, como digo con varios segmentos y algunos se me daban como el culo). Aun así saqué una media de 132. Raro es que haga uno que me dé menos de 130. Pero no se hasta qué punto son fiables ni en qué me ayudaría realmente saber qué me ocurre a veces.


Lo que si me ayuda, es el diagnóstico del TDAH. Me pasé años pensando que yo solo tenía depresión o ansiedad. Sigo sin saber muy bien qué hacer con ello, pero reconocer las pautas y dejar de enfocarlas de una manera que no conviene, bueno, ayuda.

Especialmente me siento identificada en la etapa escolar más temprana. Por ejemplo, nunca se me han dado bien las matemáticas, o eso creía, y era un poco lo que comentas. Presentaban un problema y yo lo resolvía más rápido que los demás, saltando los pasos que la mayoría de profesores querían ver volcados en papel. Solo en primaria tuve una profesora que comprendía mi forma de pensar, y trataba de motivarme. Durante esa época me gustaba la asignatura. Hasta que pisé, especialmente, bachiller. Ahí no había manera de que aceptaran mi forma de resolver los problemas. O pensaban que hacía trampas, o que era demasiado rebuscada. Porque encima es cierto que era incapaz de reproducir el proceso mental en papel aunque me lo propusiera. Realmente no sabía cómo había llegado al resultado muchas veces. Para mí tenía toda la lógica del mundo y no sabía cómo expresarlo.

Me pasa actualmente en el trabajo, y lo he comentado alguna vez, que tengo la suerte de contar con un equipo y superiores, que lejos de machacarme por mis procesos, simplemente intentan ver el resultado y llegar al mismo punto a su manera. Ya no me piden que explique, especialmente un superior, que ya me ha dicho muchas veces que no sabe cómo voy por delante y es mejor que no me moleste en reproducirlo jajaja eso me alivia porque cuando me preguntaban por el proceso en el colegio, llegaba a dudar y era ahí donde me equivocaba, al intentar explicarlo. No sé, es complicado de verbalizar.

Y aún así no me sentía ni me siento superior. Es más, muchas veces tengo el síndrome del impostor precisamente porque no siento que mi forma de hacer las cosas sea la correcta. Probablemente porque, por norma, la sociedad nos exige ir del punto A al punto C pasando por el B. Y yo hace mucho que no opero de esa forma y si lo intento, tengo la impresión de no hacerlo bien.


De todas formas hay muchísimas cosas que se me dan mal.. suelo decir que sé un poco de todo, y nada de mucho.

Mi última reflexión, es que la inteligencia o las capacidades, dan igual si no se tiene cierta humildad hacia el resto de personas (no digo que no la tengas tú, @Psicomonje Cortés).

Se me cortó el mensaje justo aquí xD

He conocido muchas personas que lo mismo se quedaban perplejos por palabras algo rimbombantes como "ameritar", que me han dado lecciones solo siendo cómo son.. con humildad.

Lo mismo digo esto, que digo que la estupidez, sumada a la arrogancia, es incluso peor que alguien inteligente y arrogante.
No te quito una coma.

Respecto al sueño, qué decir. Es típico de los ACC sufrir insomnio.... hoy me ha tocado, de hecho.

Desarrollar habilidades sociales nos cuesta a todos. Yo siempre he sido empático y he entendido a los demás. Lo que me ha costado es hacerme entender. También he tenido problemas de actitud porque, cuando te rechazan o te desprecian con frecuencia, la conclusión lógica es el aislamiento. Simplemente, pierdes el interés por ser entendido por el mundo, y aún así te sientes solo y triste por ello. Es un bucle jodido y muy dañino.

Gracias a mi mujer he aprendido a abrirme mejor. Sin ella, que también es extremadamente inteligente, aunque domina ámbitos femeninos esencialmente, yo no sería quien soy.

Por otra parte, jamás me aproveché de nadie a sabiendas. Más bien, me fui dando cuenta de que prácticamente suponía un abuso de mis capacidades el ser tan consciente de los patrones de conducta y discursividad mental ajenos. Hubo incluso una chica que pensaba que le leía la mente. Al principio me hizo gracia, luego comenzó a resultarme preocupante.

En fin, son muchas las historias que puedo contar. Todavía estoy terminando de asumir todo esto y buscando poner mis talentos al servicio de mis semejantes y en pos de una vida mejor.

Pero eso es la vida, supongo, independientemente de las cartas que te toquen.

Gracias por tu opinión.
 
Yo no tengo altas capacidades. Me considero una persona inteligente por encima de la media. No he hecho test de inteligencia pero desde que empecé el cole hasta que finalicé mis estudios FP superior y entre medias muchos cursos relacionados con mi profesión, siempre estuve entre los 3 primeros de la clase, siempre. Eso es lo que yo he tomado como medida de mi IQ. Diria que podria estar en 110.
De joven era muy extrovertido y no me costaban iniciar relaciones personales ( con chicas un poco más) Siempre me abría camino en diferentes estratos de la sociedad. Hoy me he cerrado bastante y aunque algo queda de aquel descaro, me cuesta bastante más relacionarme.

Ahora llevo unos 20 años en un proyecto que tiene que ver con matematicas que requiere dedicación casi absoluta y una perfección milimetrica para llegar al culmen y tengo claro que lo voy a conseguir. Hubo un tiempo que intenté resolver un reto para el que ningun matematico ha conseguido aun la solución pero lo abandoné por la poca "recompensa" que a mi entender tenia, la formula para sacar numeros primos sin tener que ir probandolos uno a uno. No existe una "fórmula" simple y finita para generar todos los números primos, pero hay métodos y fórmulas parciales (como el Teorema de Wilson modificado para encontrar uno) y se ofrecen grandes recompensas monetarias (de GIMPS) por descubrir nuevos números primos de Mersenne, especialmente los gigantescos, con premios que van desde los $3,000 hasta los $150,000 USD o más por números con millones de dígitos.
Pero se que si empezase desde jovencito, en toda una vida, sería capaz de resolverlo (si es que hay solución) mi gran capacidad es la constancia en lo que me propongo, el problema es que me propongo retos casi imposibles. Ojo, no soy matematico y hay muchos temas de esta materia que en su momento me costó mucho comprender.
 
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Tras trabajar con muchos chavales acreditados como ACC sólo puedo aportar varias cosas:
-El término ACC se ha devaluado desde el arranque de siglo.
-A la verdadera mente brillante -que no tiene por qué estar tageada como ACC-, no la hueles. Tienden a no llamar la atención. No se meten en MENSA ni realizan acciones de proyección. Son autoconscientes de su ego, y lo saben gobernar con una maestría a la que muchos querríamos acceder.
-Sus niveles de empatía son variables a las circunstancias y, paradójicamente a lo que se piensa, son personas con las que la gente QUIERE PERMANECER, gente que transmite luz, buena vibra, gente con la que puedes hablar aunque no detectes que están colocándose a tu nivel de registro.
-Son autoconscientes al punto de ser capaces de gestionar cualquier trauma propio y conocen el grosor de filtro que tienen que establecer para no verse abrumados por cómo funciona el mundo. También saben hasta donde pueden llegar para "ayudar al mundo".
-Valoran el tiempo más que el dinero, y sin embargo no meten prisa a nadie.
-Entienden las relaciones y las amistades como algo imperfecto, y no suelen cansarse de perdonar.
-Cuando les pides que hables de ellos lo hacen con humildad, no se presentan como enciclopedias ni como máquinas de razonamiento sublime, sino como seres sensibles que nadan en la duda en muchas cosas, y que encima están OK con eso.

Si se me ocurren más os cuento...
+1

Ahora cada vez hay más gente que tiene altas capacidades y parejas que tienen niños superdotados y son de altísimas capacidades también.

Que casualidad que esos niños luego nunca llegan a nada.

Como dijo alguien en su día; prefiero ser tonto y rico que listo y pobre. A mi el ser listo si no va unido a la pasta y la felicidad como que me la suda, me da igual ser superdotado y tener 140CI si luego eres un pobre infeliz y encima lo sabes perfectamente.

Hay que aprovechar siempre los dones que te da la vida, sino se aprovechan de poco vale.
 
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