Shurrelato Una mañana gallega

Psicomonje Cortés

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6 Feb 2024
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He despertado sobre las 8.

Había una tormenta terrible ahí fuera.

Todo el cielo encapotado, solo roto por los relámpagos que rajaban el horizonte con tenacidad.

Entre los árboles del monte parecía haber una riña de bar. Peleaban todos entre ellos, por como el viento los azotaba.

Eolo instigando a Artemisa.

Me he puesto el bañador y he bajado descalzo al jardín, bajo el hórreo. El manto de lluvia flameaba sobre las tejas y la piedra del cruceiro, como la vela de un velero sin rumbo.

Sobre el césped, he hecho unas flexiones, unos saltos, y unas sentadillas. Después he estirado bajo el ficus, con el cielo tronando a más no poder, y un aguacero cayendo sobre mi cabeza.

Por el caño del tejado de la casa bajaba un chorro de agua que estallaba contra los adoquines del patio. Para mí, hecho ya a la ventolera y al aguacero, era un grifo de chorro digno del más lujoso spa.

Así que me he puesto debajo y me he dado un masaje en la espalda con la tormenta. No es como si aquella agua helada pudiera sustituir las dulces manos de mi mujer, pero algo era. Un masaje frío, mordido, duro. Perfecto para los músculos hinchados y empapados, que luchaban para evitar congelarse.

Después he vuelto al césped. He tomado asiento, y he tomado aire, observando como mis sienes y mis hombros despedían volutas de vapor que se perdían en el frío ambiente.

He cerrado los ojos y meditado bajo la lluvia durante un rato.

...

Mientras sosegaba la mente, el tiempo se iba calmando al ritmo de mis pulsaciones.

...

Cuando estaba en paz, abrí los ojos y ya brillaba el sol en el cielo.

Una mañana a la gallega.

Excelente 👌🏼😎

Pd: Tras la tormenta, una pareja de tórtolas se reencuentra sobre el ficus, y se ayudan a secarse el plumaje entre sí.

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He despertado sobre las 8.

Había una tormenta terrible ahí fuera.

Todo el cielo encapotado, solo roto por los relámpagos que rajaban el horizonte con tenacidad.

Entre los árboles del monte parecía haber una riña de bar. Peleaban todos entre ellos, por como el viento los azotaba.

Eolo instigando a Artemisa.

Me he puesto el bañador y he bajado descalzo al jardín, bajo el hórreo. El manto de lluvia flameaba sobre las tejas y la piedra del cruceiro, como la vela de un velero sin rumbo.

Sobre el césped, he hecho unas flexiones, unos saltos, y unas sentadillas. Después he estirado bajo el ficus, con el cielo tronando a más no poder, y un aguacero cayendo sobre mi cabeza.

Por el caño del tejado de la casa bajaba un chorro de agua que estallaba contra los adoquines del patio. Para mí, hecho ya a la ventolera y al aguacero, era un grifo de chorro digno del más lujoso spa.

Así que me he puesto debajo y me he dado un masaje en la espalda con la tormenta. No es como si aquella agua helada pudiera sustituir las dulces manos de mi mujer, pero algo era. Un masaje frío, mordido, duro. Perfecto para los músculos hinchados y empapados, que luchaban para evitar congelarse.

Después he vuelto al césped. He tomado asiento, y he tomado aire, observando como mis sienes y mis hombros despedían volutas de vapor que se perdían en el frío ambiente.

He cerrado los ojos y meditado bajo la lluvia durante un rato.

...

Mientras sosegaba la mente, el tiempo se iba calmando al ritmo de mis pulsaciones.

...

Cuando estaba en paz, abrí los ojos y ya brillaba el sol en el cielo.

Una mañana a la gallega.

Excelente 👌🏼😎

Pd: Tras la tormenta, una pareja de tórtolas se reencuentra sobre el ficus, y se ayudan a secarse el plumaje entre sí.

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menudo par de tortolitos, seguro que hecharon un casquete después de la lluvia
 
Yo ando de viciada a la play y lecturas varias.

Si lo romantizo quedaria tal que asi:

- Al romper el alba me levante raudo y veloz a disfrutar de mi taza de cafe solo.

Me lave la cara y disfrute de las esquirlas de agua fria bañando mi cutis de treintañero.

Varias horas despues me empape de la rica lirica de Ibañez con un comic de Mortadelo y Filemon y acto seguido hice un almuerzo de campeones.

Y hasta aqui mis aventuras.
 
ILLO SE ROMANIZA NA MANIANA
SASEL SOL
SASEL SAYUNO KONSU CRUSAN
SASEL PASEO

YSIME CANSO SASELA SIESTA
YASTAKI MIS VENTURA
 
Yo he plantado un pino que no puedo ni describirlo.

Os libráis.
 
Costumbres a las que aspiro, cuando tenga independencia
 
Magnífico, se nota que eres un recio hombre del norte.

Cualquiera no aguanta la gélida lluvia.
 
Bonita narración , las pocas que yo he escrito las borré immediatamente al terminar.
No entiendo que relación tiene el clima atlántico y el régimen de entrenamiento.
 
Rosalia de Castro, Castelao y Miro Pereira aprueban este texto.
 
Pues yo mañana de trabajo. Me he despertado a las 6, y tras meter media cabeza en el lavabo con agua bien fría me he tomado mi primer café del día. El resto lo he metido al termo.

Antes de las 7 ya estaba en la oficina. Mi despacho está en un pequeño edificio, casi más una caseta grande, pero es muy luminoso y sabía que no iba a molestarme nadie en toda la mañana. Y así ha sido.

Con Neil Young en Youtube Music, he empezado con el trabajo que tenía pendiente en el ordenador mientras afuera la mañana se oscurecía y comenzaba a llover. Yo solo con mi música, mi café y mi trabajo. Sin nadie que te llame por teléfono a importunar, ni visitas indeseadas. Pocas veces ir a trabajar es tan productivo y placentero.

Cuando he querido darme cuenta era ya la una y pico del mediodía, hora perfecta para irse a casa parando antes a por pan y a comer garbanzos de vigilia, con sus espinacas, su bacalao y su huevo. Como Dios manda.

Escribo ahora en el sofá. Se me ha caído el móvil tres veces ya a la cara.
 
Pues yo mañana de trabajo. Me he despertado a las 6, y tras meter media cabeza en el lavabo con agua bien fría me he tomado mi primer café del día. El resto lo he metido al termo.

Antes de las 7 ya estaba en la oficina. Mi despacho está en un pequeño edificio, casi más una caseta grande, pero es muy luminoso y sabía que no iba a molestarme nadie en toda la mañana. Y así ha sido.

Con Neil Young en Youtube Music, he empezado con el trabajo que tenía pendiente en el ordenador mientras afuera la mañana se oscurecía y comenzaba a llover. Yo solo con mi música, mi café y mi trabajo. Sin nadie que te llame por teléfono a importunar, ni visitas indeseadas. Pocas veces ir a trabajar es tan productivo y placentero.

Cuando he querido darme cuenta era ya la una y pico del mediodía, hora perfecta para irse a casa parando antes a por pan y a comer garbanzos de vigilia, con sus espinacas, su bacalao y su huevo. Como Dios manda.

Escribo ahora en el sofá. Se me ha caído el móvil tres veces ya a la cara.
Oye pues muy buena mañana
 
Magnífico, se nota que eres un recio hombre del norte.

Cualquiera no aguanta la gélida lluvia.
Oh, ya la noche anterior me acosté pensando en el placer de bajar desnudo a esa lluvia. De bañarme de frío y agua helada. De pisar roca y césped, de sudar bajo los relámpagos.

Es imposible no ser feliz así.
 
He despertado sobre las 8.

Había una tormenta terrible ahí fuera.

Todo el cielo encapotado, solo roto por los relámpagos que rajaban el horizonte con tenacidad.

Entre los árboles del monte parecía haber una riña de bar. Peleaban todos entre ellos, por como el viento los azotaba.

Eolo instigando a Artemisa.

Me he puesto el bañador y he bajado descalzo al jardín, bajo el hórreo. El manto de lluvia flameaba sobre las tejas y la piedra del cruceiro, como la vela de un velero sin rumbo.

Sobre el césped, he hecho unas flexiones, unos saltos, y unas sentadillas. Después he estirado bajo el ficus, con el cielo tronando a más no poder, y un aguacero cayendo sobre mi cabeza.

Por el caño del tejado de la casa bajaba un chorro de agua que estallaba contra los adoquines del patio. Para mí, hecho ya a la ventolera y al aguacero, era un grifo de chorro digno del más lujoso spa.

Así que me he puesto debajo y me he dado un masaje en la espalda con la tormenta. No es como si aquella agua helada pudiera sustituir las dulces manos de mi mujer, pero algo era. Un masaje frío, mordido, duro. Perfecto para los músculos hinchados y empapados, que luchaban para evitar congelarse.

Después he vuelto al césped. He tomado asiento, y he tomado aire, observando como mis sienes y mis hombros despedían volutas de vapor que se perdían en el frío ambiente.

He cerrado los ojos y meditado bajo la lluvia durante un rato.

...

Mientras sosegaba la mente, el tiempo se iba calmando al ritmo de mis pulsaciones.

...

Cuando estaba en paz, abrí los ojos y ya brillaba el sol en el cielo.

Una mañana a la gallega.

Excelente 👌🏼😎

Pd: Tras la tormenta, una pareja de tórtolas se reencuentra sobre el ficus, y se ayudan a secarse el plumaje entre sí.
¡Ojo que las palomas te miran mal!
 
Yo me ducho con agua hirviendo y me parece fría, los bokerones somos de agua cálida.
 
He despertado sobre las 8.

Había una tormenta terrible ahí fuera.

Todo el cielo encapotado, solo roto por los relámpagos que rajaban el horizonte con tenacidad.

Entre los árboles del monte parecía haber una riña de bar. Peleaban todos entre ellos, por como el viento los azotaba.

Eolo instigando a Artemisa.

Me he puesto el bañador y he bajado descalzo al jardín, bajo el hórreo. El manto de lluvia flameaba sobre las tejas y la piedra del cruceiro, como la vela de un velero sin rumbo.

Sobre el césped, he hecho unas flexiones, unos saltos, y unas sentadillas. Después he estirado bajo el ficus, con el cielo tronando a más no poder, y un aguacero cayendo sobre mi cabeza.

Por el caño del tejado de la casa bajaba un chorro de agua que estallaba contra los adoquines del patio. Para mí, hecho ya a la ventolera y al aguacero, era un grifo de chorro digno del más lujoso spa.

Así que me he puesto debajo y me he dado un masaje en la espalda con la tormenta. No es como si aquella agua helada pudiera sustituir las dulces manos de mi mujer, pero algo era. Un masaje frío, mordido, duro. Perfecto para los músculos hinchados y empapados, que luchaban para evitar congelarse.

Después he vuelto al césped. He tomado asiento, y he tomado aire, observando como mis sienes y mis hombros despedían volutas de vapor que se perdían en el frío ambiente.

He cerrado los ojos y meditado bajo la lluvia durante un rato.

...

Mientras sosegaba la mente, el tiempo se iba calmando al ritmo de mis pulsaciones.

...

Cuando estaba en paz, abrí los ojos y ya brillaba el sol en el cielo.

Una mañana a la gallega.

Excelente 👌🏼😎

Pd: Tras la tormenta, una pareja de tórtolas se reencuentra sobre el ficus, y se ayudan a secarse el plumaje entre sí.

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Escribes bien. No comparto tu afición por la lluvia y el frío en semana santa
 
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