... y luego el malo eres tú por usar una pajita de plástico.
El otro día ya comentábamos algo parecido con el tema del cambio climático: aquí cada vez más regulaciones, más impuestos “verdes” y más restricciones mientras buena parte de Asia sigue dependiendo masivamente del carbón y parece que nadie se atreve a levantar demasiado la voz. Con el plástico empieza a dar una sensación muy parecida.
Nos llevan años diciendo que la pajita de plástico contamina muchísimo y por eso ahora te la dan de cartón, mientras te cobran la bolsa “para concienciar” y, total, ya puestos, también acabamos pagando la de papel.”
Todo muy ecológico y muy moral hasta que miras fuera de Europa y ves toneladas de basura acabando cada día en ríos asiáticos que desembocan directamente en el océano.
Y mientras aquí te cambian la pajita por cartón y te cobran hasta la bolsa de papel, los ríos que más plástico vierten al mar siguen siendo el Indo y el Ganges en India; el Yangtsé, Río Amarillo, Río de las Perlas y Hai en China; el Mekong en el sudeste asiático; el Amur en Rusia; y el Nilo y Níger en África.
Lo más bestia es que, juntos, esos 10 ríos transportan cerca del 95% de los residuos plásticos que acaban en el océano cada año. Millones de toneladas mientras en Europa debatimos sobre tapones unidos y pajitas de cartón.
Europa convierte al ciudadano en poco menos que el villano climático por usar un vaso o una botella, pero luego miras los grandes focos de contaminación mundial y parece que ahí ya no interesa señalar demasiado.
La sensación es extraña: aquí te regulan hasta cómo va unido el tapón a la botella, mientras en otras partes del planeta se vierten residuos a una escala absurda sin que pase absolutamente nada.
Y claro, llega un punto en el que mucha gente empieza a preguntarse si esto va realmente de salvar el planeta… o simplemente de imponer más regulaciones mientras el problema real sigue fuera de Europa.
