Filosofía Sobre el presente y la imposibilidad de replicar lo espontáneo

dTom Forrester

Usuario Eliminado
Shurmano Nº
9506
Desde
10 Abr 2024
Mensajes
6,027
Reacciones
39,551
Sobre el presente y la imposibilidad de replicar lo espontáneo


Tras haber disfrutado ayer de una experiencia muy intensa, he llegado a una reflexión que me parece crucial; no sólo para este momento de mi vida, sino para la forma en que llevo cargando el pasado y enfrentando el presente.


Screenshot_2025-02-25-11-16-13-75_96b26121e545231a3c569311a54cda96.jpg



Nos obsesionamos con repetir los momentos especiales: una conversación increíble que surgió de la nada, una barbacoa con gente inesperada que se convirtió en una noche inolvidable, una experiencia sexual increíble, una relación que nos hizo sentir algo único o, incluso, un videojuego que nos atrapó de niños.
Pero lo que hace que esos momentos sean especiales es precisamente su espontaneidad.
Si un momento es espontáneo, por definición, no puede ser replicado. Porque en el momento en que intentas repetirlo, ya hay algo detrás que lo hace artificial.


Lo he sentido muchas veces en mi vida.
He intentado recuperar sensaciones que alguna vez tuve: la emoción de un amor adolescente, la adrenalina de una época sin preocupaciones, la camaradería de los veintipocos.
Pero no es posible.
No porque esas cosas no puedan volver a suceder, sino porque ya no soy la misma persona que vivió aquellos momentos.
Mi mente, mi cuerpo, mi edad, mis circunstancias...
Todo ha cambiado.
No soy aquel chaval de veinte años, ni el de veinticinco: mi energía no es la misma, mis intereses han evolucionado, mi forma de sentir el mundo es distinta, mi cabeza no tenía las limitaciones actuales.
Lo que viví fue único porque era el momento adecuado para vivirlo.
Y ahora, lo que viene no tiene que ser mejor ni peor, simplemente será diferente.


Es aquí donde entra la clave de todo esto.
La nostalgia es una trampa cuando se usa como vara de medir el presente.
Cuando comparamos lo que estamos viviendo ahora con lo que vivimos en el pasado, muchísimas veces caemos en la idea de que "antes era mejor". Pero no es que el pasado fuera mejor, es que el presente aún no lo hemos entendido con la misma perspectiva.
Y entonces, ¿qué hago con todo esto: simplemente aceptar que el pasado fue mejor y resignarme?
No.
La solución está en la memoria y en la percepción del presente.
El pasado no se borra.
Si quiero revivir momentos especiales, la memoria me los puede devolver, y siempre puedo hacer lo que han hecho escritores autobiográficos como Kerouac o Bukowski: transformar esos recuerdos en algo que se pueda volver a saborear.
Pero el presente no es una sombra de lo que ya viví, no es una versión degradada de un tiempo mejor. El presente es una nueva etapa, con nuevas experiencias que aún no he descubierto completamente.


Ayer viví algo que jamás habría imaginado hace diez años. Y seguramente, dentro de otros diez años, miraré atrás y me daré cuenta de que aún quedaban muchas experiencias que no podía prever.
El futuro no está escrito.
Lo importante no es intentar repetir lo que ya pasó, sino abrirme a lo que pueda venir sin la necesidad de compararlo con lo anterior.
Esto es algo que entiendo ahora, pero sé que el verdadero reto es interiorizarlo y aplicarlo. Como dice el Tao: «conocer el camino es fácil, lo difícil es caminarlo».
Así que quiero meditar sobre esto, quiero integrar esta verdad en mi día a día, quiero aprender a aceptar el presente por lo que es, sin las cadenas de un pasado idealizado.


Éste es el punto de inflexión.
No buscar revivir lo que ya pasó, sino estar abierto a descubrir lo que aún no ha llegado.
 
Última edición:
Interesante y muy acertada reflexión.

Aportaré dos dichos o hechos al respecto:

Por un lado, volvemos a los lugares en los que un día fuimos felices. Hay muchos que prefieren no volver a esa playa, a ese parque o a aquel bar, entre los que me encuentro. Para empezar, porque tú apreciación de dichos lugares cambia con los años, e incluso dependiendo de la hora en la que los visites. Entras a ese bar en el que tan agusto te refugiabas en invierno, con tu café y un libro, tras no visitarlo en años. Pero notas que, aunque no ha cambiado nada del bar, la sensación no es la misma. Igual lo visitas por la tarde, cuando solías ir por la mañana y la luz de los ventanales lo iluminaban de una forma diferente... Y la mayor trampa de todas es pensar que no ha cambiado nada. Error: el que has cambiado, eres tú.

Por otro lado, citaré a Edgar Allan Poe cuando decía que «Mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; es un honesto deseo de futuro. Nostalgia del pasado, desprecio del presente, anhelo del porvenir».

Es en ese "desprecio del presente" donde cometemos una y otra vez el error. Echamos de menos épocas pasadas en la esperanza de un futuro más amable, mientras olvidamos que lo único que vivimos, y lo único que podemos disfrutar, es el presente.
 
Muy bueno @dTom Forrester , hago mi pequeña aportación.

En esta vida nada nos pertenece, el dinero, la casa, el coche ..... Nada. Todo quedará aquí algún día y nosotros partiremos.

Lo único que realmente es nuestro es "el momento presente". El pasado ya se fue y el futuro no existe, es el presente nuestra verdadera propiedad, todo única y exclusivamente para nuestro disfrute.
 
En mi vida siempre que he planeado algo la mayoría de veces salía mal, con todo ya planificado y a pocas horas de hacerlo cómo se lo contara a alguien casi era 100% seguro que surgiría algo que lo jodería

Se que no se pueden replicar esos momentos, pero muchas veces cuándo llegas a un momento de intimidad con alguien o un grupo es satisfactorio repetir planes por que tienes un fondo bonito sobre el que asentar una amistad o algo más profundo

Y siempre procuro no planificar nada en exceso, dar las pinceladas justas para poder organizar el evento, pero cuántas más cosas quieres controlar, más cosas saldrán "mal"
 
Muchas gracias Tom.

Excelente reflexión que me cae como agua de Mayo.

Hace unos pocos meses meditaba precisamente sobre esta cuestión. Descubrí la manera de implementar la solución al hacerme consciente de dos elementos clave:

1. La preocupación, nacida del exceso de pensamiento, impide la espontaniedad, destruyendo la experiencia de vivir el presente. De fluir.

2. El exceso de pensamiento es un caprichoso lujo que nos permitimos con demasiada frecuencia actualmente. Lo que buscamos con ese exceso de pensamiento no es solucionar nuestros problemas, como nos contamos, si no que buscamos sensaciones que nos provean dopamina. Que simulen vivencias que nos hagan vibrar. Esa es la razón por la que pensar de más impide la acción: porque, esencialmente, ocupa su lugar.

Por eso, considero un sano hábito decirme a mi mismo "Ya basta de pensar. Ahora no es momento de pensar, es momento de actuar".

Esta sencilla técnica mental me permite volver a la acción y devolver a mi mente al estado de flujo, donde mi creatividad innata, mi concentración y mis virtudes, vuelven a operar con fuerza magnífica, y no cabe un solo pensamiento de más.

Debemos pensar antes de hacer las cosas, pero también debemos hacer las cosas sin pensar.

Ya que estamos con las citas, me permito citar al estratega Napoleón Bonaparte: "Si dudas antes de hacerlo, no lo hagas. Pero si dudas mientras lo estás haciendo, sigue con ello hasta el final".

Como todo, se trata de un hábito. Así que merece toda la práctica que se le pueda dar.

Meditar una o dos veces al día, entre 10 minutos y media hora, ayuda notablemente a reducir el ruido mental. Pero esa es otra práctica en sí misma.

Un abrazo y gracias por compartir tu sabiduría con nosotros.
 
Me ha encantado tu reflexión @dTom Forrester .

Gracias por compartirla y por hacerme pensar qué camino hemos andado, en qué punto estamos y por dónde queremos avanzar.

Abrazo
 
me encantan potato, los vi en mi pueblo a comienzos de los 2000 y flipé
ole, me alegro. es un grupazo mitico pionero en España, no se que coño dice este de musica de barrio sesamo el inculto
 
Totalmente de acuerdo con la reflexión de @dTom Forrester pero quiero añadir un elemento a su reflexión y es el handicap del paso del tiempo y de las experiencias vividas. Me explico:

Ciertamente, debemos estar abiertos a nuevas y espontáneas experiencias del presente hacia delante y no recrearnos, resguardarnos en la nostalgia o tratar de recuperar una sensación del pasado, pero también es cierto que, cuantas más experiencias se viven, más difícil es volver a tener sensaciones especiales, únicas o sorprendentes. Las sensaciones que se tuvieron o la ilusión generada las primeras veces en hacer algo son de las mejores en esta vida y con el tiempo van despareciendo o son más difíciles de conseguir.
 
ole, me alegro. es un grupazo mitico pionero en España, no se que coño dice este de musica de barrio sesamo el inculto
jajajaja bueeno, el reggae nunca ha sido del gusto de todo el mundo

yo tengo un par de discos originales de potato, el erre ke erre y el plántala... tuve también el directo, pero juraría que se lo dejé a una tia y luego la perdí de vista
 
Claro, pasará lo que tenga que pasar, pero tienes que estar abierto a que pase. Tienes más de media vida por delante y en cualquier momento pasa algo y te cambia en un segundo, como bien sabes. Disfruta lo que puedas y cuídate, es mi consejo. Un abrazo!
 
Buena y muy personal reflexión.
 
Grandes verdades.

A veces usamos el pasado como refugio cuando no nos gusta el presente y tememos al futuro.

El pasado no se puede repetir, la vida es un cambio constante.

Hay que vivir el presente, pues anclarse al pasado es el terreno de la depresión y anticiparse al futuro es el terreno para la ansiedad.
 
ole, me alegro. es un grupazo mitico pionero en España, no se que coño dice este de musica de barrio sesamo el inculto

No te enfades hombre. Es que en este hilo no me pega esa música para nada
 
Grandes verdades.

A veces usamos el pasado como refugio cuando no nos gusta el presente y tememos al futuro.

El pasado no se puede repetir, la vida es un cambio constante.

Hay que vivir el presente, pues anclarse al pasado es el terreno de la depresión y anticiparse al futuro es el terreno para la ansiedad.
Lo has clavado
 
Grandes verdades.

A veces usamos el pasado como refugio cuando no nos gusta el presente y tememos al futuro.

El pasado no se puede repetir, la vida es un cambio constante.

Hay que vivir el presente, pues anclarse al pasado es el terreno de la depresión y anticiparse al futuro es el terreno para la ansiedad.
El pasado no existe SOLO ES UN RECUERDO DE LA MENTE
El futuro no existe SOLO ES UNA PROYECCIÓN DE LA MENTE
Solo EL AHORA es lo que hay, es lo que tenemos
 
No te enfades hombre. Es que en este hilo no me pega esa música para nada
Pero has escuchado la letra? justo la letra pega muchisimo con este hilo por eso la he puesto.

"Ten cuidado si te descuidas caes en manos de él, poderoso es el pasado para perderse en él, bien lo sabe el vendedor de nostalgia. Pasa el vendedor de nostalgia, sé forjador de sueños vivos, mirando atrás mirando al frente, pisando en el presente firmemente. Mirando atrás mirando al frente, pasando de uno a otro sin quedarte. "

Y luego también tiene otro tema el de ritmo provisional, o el de algo falla, del mismo disco que vendría muy bien.
 
Sobre el presente y la imposibilidad de replicar lo espontáneo


Tras haber disfrutado ayer de una experiencia muy intensa, he llegado a una reflexión que me parece crucial; no sólo para este momento de mi vida, sino para la forma en que llevo cargando el pasado y enfrentando el presente.


Screenshot_2025-02-25-11-16-13-75_96b26121e545231a3c569311a54cda96.jpg



Nos obsesionamos con repetir los momentos especiales: una conversación increíble que surgió de la nada, una barbacoa con gente inesperada que se convirtió en una noche inolvidable, una experiencia sexual increíble, una relación que nos hizo sentir algo único o, incluso, un videojuego que nos atrapó de niños.
Pero lo que hace que esos momentos sean especiales es precisamente su espontaneidad.
Si un momento es espontáneo, por definición, no puede ser replicado. Porque en el momento en que intentas repetirlo, ya hay algo detrás que lo hace artificial.


Lo he sentido muchas veces en mi vida.
He intentado recuperar sensaciones que alguna vez tuve: la emoción de un amor adolescente, la adrenalina de una época sin preocupaciones, la camaradería de los veintipocos.
Pero no es posible.
No porque esas cosas no puedan volver a suceder, sino porque ya no soy la misma persona que vivió aquellos momentos.
Mi mente, mi cuerpo, mi edad, mis circunstancias...
Todo ha cambiado.
No soy aquel chaval de veinte años, ni el de veinticinco: mi energía no es la misma, mis intereses han evolucionado, mi forma de sentir el mundo es distinta, mi cabeza no tenía las limitaciones actuales.
Lo que viví fue único porque era el momento adecuado para vivirlo.
Y ahora, lo que viene no tiene que ser mejor ni peor, simplemente será diferente.


Es aquí donde entra la clave de todo esto.
La nostalgia es una trampa cuando se usa como vara de medir el presente.
Cuando comparamos lo que estamos viviendo ahora con lo que vivimos en el pasado, muchísimas veces caemos en la idea de que "antes era mejor". Pero no es que el pasado fuera mejor, es que el presente aún no lo hemos entendido con la misma perspectiva.
Y entonces, ¿qué hago con todo esto: simplemente aceptar que el pasado fue mejor y resignarme?
No.
La solución está en la memoria y en la percepción del presente.
El pasado no se borra.
Si quiero revivir momentos especiales, la memoria me los puede devolver, y siempre puedo hacer lo que han hecho escritores autobiográficos como Kerouac o Bukowski: transformar esos recuerdos en algo que se pueda volver a saborear.
Pero el presente no es una sombra de lo que ya viví, no es una versión degradada de un tiempo mejor. El presente es una nueva etapa, con nuevas experiencias que aún no he descubierto completamente.


Ayer viví algo que jamás habría imaginado hace diez años. Y seguramente, dentro de otros diez años, miraré atrás y me daré cuenta de que aún quedaban muchas experiencias que no podía prever.
El futuro no está escrito.
Lo importante no es intentar repetir lo que ya pasó, sino abrirme a lo que pueda venir sin la necesidad de compararlo con lo anterior.
Esto es algo que entiendo ahora, pero sé que el verdadero reto es interiorizarlo y aplicarlo. Como dice el Tao: «conocer el camino es fácil, lo difícil es caminarlo».
Así que quiero meditar sobre esto, quiero integrar esta verdad en mi día a día, quiero aprender a aceptar el presente por lo que es, sin las cadenas de un pasado idealizado.


Éste es el punto de inflexión.
No buscar revivir lo que ya pasó, sino estar abierto a descubrir lo que aún no ha llegado.
Un hombre no puede bañarse dos veces en el mismo río, ni el mismo hombre tampoco.
Heraclio de Fournier
 
Linda reflexión!.

Hay que disfrutar el día a día, no sabemos que pasará mañana.

Saludos!
 
El pasado no existe SOLO ES UN RECUERDO DE LA MENTE
El futuro no existe SOLO ES UNA PROYECCIÓN DE LA MENTE
Solo EL AHORA es lo que hay, es lo que tenemos
Y si admitimos que el presente es solo un instante que tiende a cero podríamos inferir que tampoco existe o al menos que tiende a no existir. O que es un estado de existencia entre dos de no existencia. O de existencia cambiante. En fin, paranoias mientras veo el fútbol.
 
Sobre el presente y la imposibilidad de replicar lo espontáneo


Tras haber disfrutado ayer de una experiencia muy intensa, he llegado a una reflexión que me parece crucial; no sólo para este momento de mi vida, sino para la forma en que llevo cargando el pasado y enfrentando el presente.


Screenshot_2025-02-25-11-16-13-75_96b26121e545231a3c569311a54cda96.jpg



Nos obsesionamos con repetir los momentos especiales: una conversación increíble que surgió de la nada, una barbacoa con gente inesperada que se convirtió en una noche inolvidable, una experiencia sexual increíble, una relación que nos hizo sentir algo único o, incluso, un videojuego que nos atrapó de niños.
Pero lo que hace que esos momentos sean especiales es precisamente su espontaneidad.
Si un momento es espontáneo, por definición, no puede ser replicado. Porque en el momento en que intentas repetirlo, ya hay algo detrás que lo hace artificial.


Lo he sentido muchas veces en mi vida.
He intentado recuperar sensaciones que alguna vez tuve: la emoción de un amor adolescente, la adrenalina de una época sin preocupaciones, la camaradería de los veintipocos.
Pero no es posible.
No porque esas cosas no puedan volver a suceder, sino porque ya no soy la misma persona que vivió aquellos momentos.
Mi mente, mi cuerpo, mi edad, mis circunstancias...
Todo ha cambiado.
No soy aquel chaval de veinte años, ni el de veinticinco: mi energía no es la misma, mis intereses han evolucionado, mi forma de sentir el mundo es distinta, mi cabeza no tenía las limitaciones actuales.
Lo que viví fue único porque era el momento adecuado para vivirlo.
Y ahora, lo que viene no tiene que ser mejor ni peor, simplemente será diferente.


Es aquí donde entra la clave de todo esto.
La nostalgia es una trampa cuando se usa como vara de medir el presente.
Cuando comparamos lo que estamos viviendo ahora con lo que vivimos en el pasado, muchísimas veces caemos en la idea de que "antes era mejor". Pero no es que el pasado fuera mejor, es que el presente aún no lo hemos entendido con la misma perspectiva.
Y entonces, ¿qué hago con todo esto: simplemente aceptar que el pasado fue mejor y resignarme?
No.
La solución está en la memoria y en la percepción del presente.
El pasado no se borra.
Si quiero revivir momentos especiales, la memoria me los puede devolver, y siempre puedo hacer lo que han hecho escritores autobiográficos como Kerouac o Bukowski: transformar esos recuerdos en algo que se pueda volver a saborear.
Pero el presente no es una sombra de lo que ya viví, no es una versión degradada de un tiempo mejor. El presente es una nueva etapa, con nuevas experiencias que aún no he descubierto completamente.


Ayer viví algo que jamás habría imaginado hace diez años. Y seguramente, dentro de otros diez años, miraré atrás y me daré cuenta de que aún quedaban muchas experiencias que no podía prever.
El futuro no está escrito.
Lo importante no es intentar repetir lo que ya pasó, sino abrirme a lo que pueda venir sin la necesidad de compararlo con lo anterior.
Esto es algo que entiendo ahora, pero sé que el verdadero reto es interiorizarlo y aplicarlo. Como dice el Tao: «conocer el camino es fácil, lo difícil es caminarlo».
Así que quiero meditar sobre esto, quiero integrar esta verdad en mi día a día, quiero aprender a aceptar el presente por lo que es, sin las cadenas de un pasado idealizado.


Éste es el punto de inflexión.
No buscar revivir lo que ya pasó, sino estar abierto a descubrir lo que aún no ha llegado.
Hay un cuento zen que me flipa.

Básicamente, un tipo va caminando y observa que le persigue un tigre. Total, que sabiéndose desayuno de felino echa a correr y se encuentra con un barranco. Viendo que se le acerca el tigre, no le queda más que probar suerte en el barranco y se agarra a una rama que... No va a durar mucho.
Mira arriba y el tigre, mira abajo y un hostiazo de campeonato. Total, que agarra unas moras que cuelgan de la ramita y se dedica a degustarlas.

Pues tú lo has explicado de una forma más profunda.
Mis dies.
 
Volver
Arriba