General Se apaga mi abuelo, se vacía la casa y siento que la familia se desvanece.

Por lo que cuentas, me pregunto si lo de tu empresa, quizás no dormir por las noches con tu hijo y la salud de tu abuelo, hacen qué busques estabilidad, y la casa de tu abuelo en cierto sentido la simbolice.

Los recuerdos y las maneras de hacer están dentro de nosotros. Pienso que parte de lo que nos hace permanecer a largo plazo, es traspasar a los hijos esas historias familiares, ese esfuerzo de tus abuelos.

Se me ocurre que una manera de superar esa especie de nostalgia sería formar recuerdos nuevos como nuevo padre con tu mujer e hijo.
Pues sí, es como lo entiendo yo. Supongo que, en ese aspecto, sigo siendo un niño transicionando a adulto.
 
Ya se lo dije a mi padre y tío, pero les tira pillar la pasta.
Yo estoy de alquiler por ahora y no hay manera posible de que mi mujer y yo podamos pagar ese pastizal que piden por la casa.
+600k
Casa delante del club nautico (arriba de éste) primera linea de mar, seven todas las mañanas salir los barcos de pesca. Hace esquina, dos plantas, garaje...no muy grande pero perfecta. Supongo que, como dices, es el valor sentimental que le doy a las cosas, hasta el coche del avi me da lástima infinita que se venda, pero yo no puedo mantener 4 vehículos solo...
Chungo pastel. Evidentemente es una casa muy golosa y la querrán vender a un guiri rico.
 
Van a ingresar a mi abuelo en un centro, lejos de casa, y desde entonces tengo la sensación de que algo en mí también se está quedando atrás. Como si cada kilómetro hasta ese lugar fuera un recordatorio de que el tiempo no perdona ni a los más fuertes.
Y él lo era.
Un hombre de los de antes, de los que se hicieron con las manos, a base de polvo, barro y madrugones. De los que imponían respeto sin abrir la boca. Construyó su hogar, el nuestro, partiendo prácticamente de la nada, y ese hogar se convirtió en la columna vertebral de todo lo que fuimos.


Hoy me descubro caminando por esa casa —su casa— como quien recorre un santuario en ruinas. El garaje donde guardo mis herramientas y cosas de mi pequeña empresa es el único sitio que todavía siento vivo: huele a trabajo, a los sonidos de mi infancia, a mi abuela llamando por la ventana, a mi abuelo afilando algo o limpiando otra cosa “por si acaso”.
Ese lugar me habla. Aunque sea en silencio.


Y justo ahora, cuando más duele ver que mi abuelo ya apenas está, cuando aún llevo dentro la ausencia de mi abuela como una piedra que no se desgasta, aparece la conversación maldita: vender la casa.
Sacar 800k. ( o eso cree mi padre y mi tío)
Convertir toda una vida de esfuerzo en una cifra, en un trato rápido.
Reducir dos vidas enteras —dos luchadores, dos supervivientes— a una única palabra: venta.


Y yo no puedo.
No puedo reunir ese dinero, no puedo impedirlo solo, y mi hermano —once años más joven— no ve esa casa como la veo yo. No la vivió igual, no le duele igual. Para él son paredes; para mí son raíces. Es la última habitación donde aún queda algo de todos nosotros.


No sé qué siento exactamente.
No sé si es melancolía, decepción, rabia o las tres cosas juntas, mezcladas con el miedo a que lo que queda de mi familia desaparezca en silencio, sin siquiera dejar un eco.
Porque si vendemos esa casa…
¿qué queda?
¿Dónde se guarda el esfuerzo, la memoria, la historia?
¿En qué rincón se refugia todo eso cuando las paredes que lo sostienen se van?


Solo sé que me duele.
Me duele más de lo que soy capaz de explicar sin romperme un poco por dentro.

No sé si soy yo un poco dramas o para mi son ambos demasiado importantes y los recuerdos de la casa junto a ellos y pensar que todo eso se va a peder...pese a yo ya tener mi mujer, hijo, mi lugar, etc... pero esto me supera, he pasado gran parte de mi infancia con mi abuela ( en paz descanse ) y del "AVI" que rezo porque dure mucho encerrado en esa mierda de sitio, aún que su estado no dé para mucho más la verdad...) Y otra cosa que me jode hasta no poder más es ver a mi padre y mi tío "encantados" sin remordimiento alguno, como deseando de que llegue esa puta venta y que nada más importe...no sé donde cojones meterme ni qué hacer...
Se llama humanidad, valores y respeto.
Eso te hace grande.
No te conozco, pero no los pierdas, con más gente como nosotros, el mundo sería otra cosa.
 
Se llama humanidad, valores y respeto.
Eso te hace grande.
No te conozco, pero no los pierdas, con más gente como nosotros, el mundo sería otra cosa.
Pues bueno, a veces pienso que mejor ser un NPC te evita sufrimiento, pero los valores wue tengo son muy, muy marcados. Nosé porqué, supongo que soy un poco idealista, en fin.
 
Es el cierre de una etapa de tu vida. A buenas o a malas, es algo que te toca aceptar. Y si. todo se reduce a una cifra, que siendo objetivos, es en lo que todo se convierte cuando ya no estamos.

Quédate con los momentos vivídos. Honra a tu abuelo, ve a visitarlo, no lo abandones. Es lo peor que le puede ocurrir.
Venia exactamente a esto; muy emotivo y bien explicado
 
Van a ingresar a mi abuelo en un centro, lejos de casa, y desde entonces tengo la sensación de que algo en mí también se está quedando atrás. Como si cada kilómetro hasta ese lugar fuera un recordatorio de que el tiempo no perdona ni a los más fuertes.
Y él lo era.
Un hombre de los de antes, de los que se hicieron con las manos, a base de polvo, barro y madrugones. De los que imponían respeto sin abrir la boca. Construyó su hogar, el nuestro, partiendo prácticamente de la nada, y ese hogar se convirtió en la columna vertebral de todo lo que fuimos.


Hoy me descubro caminando por esa casa —su casa— como quien recorre un santuario en ruinas. El garaje donde guardo mis herramientas y cosas de mi pequeña empresa es el único sitio que todavía siento vivo: huele a trabajo, a los sonidos de mi infancia, a mi abuela llamando por la ventana, a mi abuelo afilando algo o limpiando otra cosa “por si acaso”.
Ese lugar me habla. Aunque sea en silencio.


Y justo ahora, cuando más duele ver que mi abuelo ya apenas está, cuando aún llevo dentro la ausencia de mi abuela como una piedra que no se desgasta, aparece la conversación maldita: vender la casa.
Sacar 800k. ( o eso cree mi padre y mi tío)
Convertir toda una vida de esfuerzo en una cifra, en un trato rápido.
Reducir dos vidas enteras —dos luchadores, dos supervivientes— a una única palabra: venta.


Y yo no puedo.
No puedo reunir ese dinero, no puedo impedirlo solo, y mi hermano —once años más joven— no ve esa casa como la veo yo. No la vivió igual, no le duele igual. Para él son paredes; para mí son raíces. Es la última habitación donde aún queda algo de todos nosotros.


No sé qué siento exactamente.
No sé si es melancolía, decepción, rabia o las tres cosas juntas, mezcladas con el miedo a que lo que queda de mi familia desaparezca en silencio, sin siquiera dejar un eco.
Porque si vendemos esa casa…
¿qué queda?
¿Dónde se guarda el esfuerzo, la memoria, la historia?
¿En qué rincón se refugia todo eso cuando las paredes que lo sostienen se van?


Solo sé que me duele.
Me duele más de lo que soy capaz de explicar sin romperme un poco por dentro.

No sé si soy yo un poco dramas o para mi son ambos demasiado importantes y los recuerdos de la casa junto a ellos y pensar que todo eso se va a peder...pese a yo ya tener mi mujer, hijo, mi lugar, etc... pero esto me supera, he pasado gran parte de mi infancia con mi abuela ( en paz descanse ) y del "AVI" que rezo porque dure mucho encerrado en esa mierda de sitio, aún que su estado no dé para mucho más la verdad...) Y otra cosa que me jode hasta no poder más es ver a mi padre y mi tío "encantados" sin remordimiento alguno, como deseando de que llegue esa puta venta y que nada más importe...no sé donde cojones meterme ni qué hacer...
Te entiendo muchísimo porque yo he pasado por algo muy parecido. A mí todavía me duele pasar por la casa de mis abuelos, donde viví gran parte de mi infancia, y saber que ya ni siquiera puedo entrar. Es como perder un trozo de uno mismo.
Por eso lo que cuentas me toca de lleno: ese abuelo fuerte que se apaga, esa casa que ya no es solo una casa, y esos familiares que parecen no sentir nada mientras hablan de venderlo todo como si fueran simples paredes. No eres dramático; es normal que duela cuando lo que está en juego son tus raíces y tus recuerdos.
Solo quería decirte que lo que sientes es real y totalmente válido. Quédate con que a veces el lugar se pierde, pero lo que vivimos ahí no.
 
Te entiendo perfectamente. No se qué edad tendrás tú, pero yo he pasado ya los 50. Hace mucho tiempo que enterré a mis abuelos, a mi madre y a un hermano. A muchos familiares cercanos. Recuerdo el humilde piso de mi tío Antonio, marmolista, como si fuera ayer. Pasé muchos días en ese piso, mi padre nos llevaba a mi hermano y a mi con ellos cuando mi madre estaba ingresada en el hospital, lo cual sucedía demasiado a menudo.

Y a punto estuve, con mi primer trabajo, de meterme en la aventura de comprar aquel piso cuando mi tío ya faltaba y a mi tía se le escapaban los recuerdos entre los dedos. Es un sentimiento lógico. También sentí lo mismo con el piso de alquiler en el que viví con mis padres, o con el que alquilé yo mismo muy joven para independizarme. Si cierro los ojos puedo tocar sus paredes con los dedos, centímetro a centímetro. Puedo abrir cada armario y se exactamente que voy a encontrarme dentro.

Ese sentimiento de desamparo es muy común. Es la reacción a la pérdida de tu infancia, tu juventud... Pero creo que deberías de racionalizarlo, dentro de lo posible. Se trata de que construyas tu propio camino, y que en el proceso honres a todos los que te han ayudado a llegar hasta allí. Soltar no es olvidar. Dejar ir algo no es enterrarlo. Hace décadas que abandoné mi piso de soltero, el de mis padres, o el de mi tío Antonio, pero siguen vivos en mi interior. Son lugares reales a los que vuelvo de vez en cuando, simplemente para "pasar el polvo por los muebles", que es mi manera de definir la visita emocional que hago a mis recuerdos.

Deseo para tu abuelo, último representante de una generación irrepetible a la que jamás les agradeceremos lo suficiente sus esfuerzos y renuncias, un final plácido y feliz. De hecho, por tus sentimientos y principios, puedo intuir que, sin ningún género de dudas, seguirá habitando en ti.
Qué duro pero a la vez bonito lo que nos cuentas shur.
 
Muy duro, siento por lo que estás pasando.
 
Y cuidado con las residencias empiezan a atiborrarles a pastillas y no tardan mucho en acabar en el hoyo.
Mientras estén cobrando bien...
Jamás entenderé a la gente que deja a los mayores en residencias, lo lamento.
 
@INVICTO Lo que te pasa tiene una raíz muy simple y muy humana, un hogar no es la casa, sino las personas que le daban vida. Cuando esas personas empiezan a faltar, ya sea porque fallecen o porque la vejez las convierte en una versión distinta de lo que fueron, ese hogar desaparece, aunque la casa siga en pie.
Por eso duele tanto. Porque lo que te ata a esas paredes no son los ladrillos, sino tu abuelo, tu abuela, los ruidos, los olores, las rutinas, la vida que había dentro. Y esa vida se va apagando, independientemente de si la casa se vende o se queda en la familia. Incluso aunque pudieras conservarla, seguirías perdiendo el hogar que conociste. Lo que estás intentando proteger no es una propiedad sino es un tiempo que ya no vuelve.
Y entender eso no alivia, pero sí explica por qué duele tanto.
 
@INVICTO Lo que te pasa tiene una raíz muy simple y muy humana, un hogar no es la casa, sino las personas que le daban vida. Cuando esas personas empiezan a faltar, ya sea porque fallecen o porque la vejez las convierte en una versión distinta de lo que fueron, ese hogar desaparece, aunque la casa siga en pie.
Por eso duele tanto. Porque lo que te ata a esas paredes no son los ladrillos, sino tu abuelo, tu abuela, los ruidos, los olores, las rutinas, la vida que había dentro. Y esa vida se va apagando, independientemente de si la casa se vende o se queda en la familia. Incluso aunque pudieras conservarla, seguirías perdiendo el hogar que conociste. Lo que estás intentando proteger no es una propiedad sino es un tiempo que ya no vuelve.
Y entender eso no alivia, pero sí explica por qué duele tanto.
Muy bien explicado, no te falta razón
 
Gracias a todos.
Especialmente @Elsa_Capuntas por tales mensajes.

Pues sí, entenderlo lo entiendo el porqué y todo eso, lo jodido es quitarme esta melancolía y tristeza constante de encima...
Me refugio en el nene y en pensar que al final todo estará bien, pero ese falso positivismo estúpido me enferma más. .

Lo que estamos pasando cn el nene, la inseguridad de la empresa (aun que esto va mejorando), la nostalgia.
Ahora esto, que es ley natural blablabla, pero es mayor de mi estirpe y ale todo lo que construyó a tomar por culo en cualquier momento.
¿Para eso nos esforzamos tanto en la vida en todo?
Y habiendo gentuza que viven tan felices. No es justo.
 
No es un drama, es un marrón.
El problema aquí es que él fue tu abuelo y ellos, sus hijos.
Tus padres ya han echado nuevas raíces; hicieron su propia familia y su propio hogar.

Tú, en cambio, has crecido en una familia donde —como tú mismo has dicho— la columna vertebral eran tus abuelos.
En mi casa pasó lo mismo, y siempre me lo explicaron así de sencillo: cuando los hijos se van y crean nuevas raíces, son los nietos quienes más idealizan a los mayores.

Seguramente pasaste mucho tiempo con ellos, y ahora esa casa es casi un museo. Todo está lleno de recuerdos, y pensar en esos recuerdos no tiene valor en monedas; no hay cifra que pueda arrebatártelos.

No creas que tus padres no sienten algo parecido, pero están en otro punto de su vida. No te extrañe que, si dependiera solo de ellos, se la quedaran. El problema es que una casa vacía, sin nadie que la cuide o la habite, se muere: se agrieta y acaba convirtiéndose en ruina.

Las casas están vivas, y si nadie las cuida desde dentro, también se mueren.

Cuando mi abuelo murio y al cabl de unos meses entramos los nietos y hijos a recoger cosas.

Lo unico que me lleve, fue una espada. La puta espada colgada de la chimenea que solamente coji 2 veces en mi vida.

Eso me lleve y ese es mi tesoro
 
Lo único permanente es el cambio. La causa del sufrimiento es el deseo. Si meditas sobre estas dos frases, todo te será mucho más llevadero. Un abrazo.
 
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