General Se apaga mi abuelo, se vacía la casa y siento que la familia se desvanece.

INVICTO

Shurmano Dios
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25 Feb 2024
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Van a ingresar a mi abuelo en un centro, lejos de casa, y desde entonces tengo la sensación de que algo en mí también se está quedando atrás. Como si cada kilómetro hasta ese lugar fuera un recordatorio de que el tiempo no perdona ni a los más fuertes.
Y él lo era.
Un hombre de los de antes, de los que se hicieron con las manos, a base de polvo, barro y madrugones. De los que imponían respeto sin abrir la boca. Construyó su hogar, el nuestro, partiendo prácticamente de la nada, y ese hogar se convirtió en la columna vertebral de todo lo que fuimos.


Hoy me descubro caminando por esa casa —su casa— como quien recorre un santuario en ruinas. El garaje donde guardo mis herramientas y cosas de mi pequeña empresa es el único sitio que todavía siento vivo: huele a trabajo, a los sonidos de mi infancia, a mi abuela llamando por la ventana, a mi abuelo afilando algo o limpiando otra cosa “por si acaso”.
Ese lugar me habla. Aunque sea en silencio.


Y justo ahora, cuando más duele ver que mi abuelo ya apenas está, cuando aún llevo dentro la ausencia de mi abuela como una piedra que no se desgasta, aparece la conversación maldita: vender la casa.
Sacar 800k. ( o eso cree mi padre y mi tío)
Convertir toda una vida de esfuerzo en una cifra, en un trato rápido.
Reducir dos vidas enteras —dos luchadores, dos supervivientes— a una única palabra: venta.


Y yo no puedo.
No puedo reunir ese dinero, no puedo impedirlo solo, y mi hermano —once años más joven— no ve esa casa como la veo yo. No la vivió igual, no le duele igual. Para él son paredes; para mí son raíces. Es la última habitación donde aún queda algo de todos nosotros.


No sé qué siento exactamente.
No sé si es melancolía, decepción, rabia o las tres cosas juntas, mezcladas con el miedo a que lo que queda de mi familia desaparezca en silencio, sin siquiera dejar un eco.
Porque si vendemos esa casa…
¿qué queda?
¿Dónde se guarda el esfuerzo, la memoria, la historia?
¿En qué rincón se refugia todo eso cuando las paredes que lo sostienen se van?


Solo sé que me duele.
Me duele más de lo que soy capaz de explicar sin romperme un poco por dentro.

No sé si soy yo un poco dramas o para mi son ambos demasiado importantes y los recuerdos de la casa junto a ellos y pensar que todo eso se va a peder...pese a yo ya tener mi mujer, hijo, mi lugar, etc... pero esto me supera, he pasado gran parte de mi infancia con mi abuela ( en paz descanse ) y del "AVI" que rezo porque dure mucho encerrado en esa mierda de sitio, aún que su estado no dé para mucho más la verdad...) Y otra cosa que me jode hasta no poder más es ver a mi padre y mi tío "encantados" sin remordimiento alguno, como deseando de que llegue esa puta venta y que nada más importe...no sé donde cojones meterme ni qué hacer...
 
Tú eres humano y valoras las capacidades humanas, lamentablemente estamos rodeados de de seres que sólo les preocupa el dinero y las apariencias.

Vende la casa en la que vives ahora y compra esa si te es posible, pero tampoco la malcompres.

Hay otra burbuja inmobiliaria en ciernes imagino que petará pero no se puede saber cuando lo suyo sería vender tu casa ahora y esperar a que pete la burbuja para comprar la otra, tampoco soy experto en estos temas pero podrías consultarlo con alguien que sepa y que no sea agente inmobiliario.
 
Siento leer esto, tío. Si te sirve de consuelo, tal vez sea lo mejor para él si necesita cuidados.

He vivido algo parecido hace unos meses y es doloroso ver cómo creamos un hogar y en un abrir y cerrar de ojos se desvanece sin dejar rastro. Mucho ánimo.
 
Te entiendo perfectamente. No se qué edad tendrás tú, pero yo he pasado ya los 50. Hace mucho tiempo que enterré a mis abuelos, a mi madre y a un hermano. A muchos familiares cercanos. Recuerdo el humilde piso de mi tío Antonio, marmolista, como si fuera ayer. Pasé muchos días en ese piso, mi padre nos llevaba a mi hermano y a mi con ellos cuando mi madre estaba ingresada en el hospital, lo cual sucedía demasiado a menudo.

Y a punto estuve, con mi primer trabajo, de meterme en la aventura de comprar aquel piso cuando mi tío ya faltaba y a mi tía se le escapaban los recuerdos entre los dedos. Es un sentimiento lógico. También sentí lo mismo con el piso de alquiler en el que viví con mis padres, o con el que alquilé yo mismo muy joven para independizarme. Si cierro los ojos puedo tocar sus paredes con los dedos, centímetro a centímetro. Puedo abrir cada armario y se exactamente que voy a encontrarme dentro.

Ese sentimiento de desamparo es muy común. Es la reacción a la pérdida de tu infancia, tu juventud... Pero creo que deberías de racionalizarlo, dentro de lo posible. Se trata de que construyas tu propio camino, y que en el proceso honres a todos los que te han ayudado a llegar hasta allí. Soltar no es olvidar. Dejar ir algo no es enterrarlo. Hace décadas que abandoné mi piso de soltero, el de mis padres, o el de mi tío Antonio, pero siguen vivos en mi interior. Son lugares reales a los que vuelvo de vez en cuando, simplemente para "pasar el polvo por los muebles", que es mi manera de definir la visita emocional que hago a mis recuerdos.

Deseo para tu abuelo, último representante de una generación irrepetible a la que jamás les agradeceremos lo suficiente sus esfuerzos y renuncias, un final plácido y feliz. De hecho, por tus sentimientos y principios, puedo intuir que, sin ningún género de dudas, seguirá habitando en ti.
 
Es el cierre de una etapa de tu vida. A buenas o a malas, es algo que te toca aceptar. Y si. todo se reduce a una cifra, que siendo objetivos, es en lo que todo se convierte cuando ya no estamos.

Quédate con los momentos vivídos. Honra a tu abuelo, ve a visitarlo, no lo abandones. Es lo peor que le puede ocurrir.
 
Van a ingresar a mi abuelo en un centro, lejos de casa, y desde entonces tengo la sensación de que algo en mí también se está quedando atrás. Como si cada kilómetro hasta ese lugar fuera un recordatorio de que el tiempo no perdona ni a los más fuertes.
Y él lo era.
Un hombre de los de antes, de los que se hicieron con las manos, a base de polvo, barro y madrugones. De los que imponían respeto sin abrir la boca. Construyó su hogar, el nuestro, partiendo prácticamente de la nada, y ese hogar se convirtió en la columna vertebral de todo lo que fuimos.


Hoy me descubro caminando por esa casa —su casa— como quien recorre un santuario en ruinas. El garaje donde guardo mis herramientas y cosas de mi pequeña empresa es el único sitio que todavía siento vivo: huele a trabajo, a los sonidos de mi infancia, a mi abuela llamando por la ventana, a mi abuelo afilando algo o limpiando otra cosa “por si acaso”.
Ese lugar me habla. Aunque sea en silencio.


Y justo ahora, cuando más duele ver que mi abuelo ya apenas está, cuando aún llevo dentro la ausencia de mi abuela como una piedra que no se desgasta, aparece la conversación maldita: vender la casa.
Sacar 800k. ( o eso cree mi padre y mi tío)
Convertir toda una vida de esfuerzo en una cifra, en un trato rápido.
Reducir dos vidas enteras —dos luchadores, dos supervivientes— a una única palabra: venta.


Y yo no puedo.
No puedo reunir ese dinero, no puedo impedirlo solo, y mi hermano —once años más joven— no ve esa casa como la veo yo. No la vivió igual, no le duele igual. Para él son paredes; para mí son raíces. Es la última habitación donde aún queda algo de todos nosotros.


No sé qué siento exactamente.
No sé si es melancolía, decepción, rabia o las tres cosas juntas, mezcladas con el miedo a que lo que queda de mi familia desaparezca en silencio, sin siquiera dejar un eco.
Porque si vendemos esa casa…
¿qué queda?
¿Dónde se guarda el esfuerzo, la memoria, la historia?
¿En qué rincón se refugia todo eso cuando las paredes que lo sostienen se van?


Solo sé que me duele.
Me duele más de lo que soy capaz de explicar sin romperme un poco por dentro.

No sé si soy yo un poco dramas o para mi son ambos demasiado importantes y los recuerdos de la casa junto a ellos y pensar que todo eso se va a peder...pese a yo ya tener mi mujer, hijo, mi lugar, etc... pero esto me supera, he pasado gran parte de mi infancia con mi abuela ( en paz descanse ) y del "AVI" que rezo porque dure mucho encerrado en esa mierda de sitio, aún que su estado no dé para mucho más la verdad...) Y otra cosa que me jode hasta no poder más es ver a mi padre y mi tío "encantados" sin remordimiento alguno, como deseando de que llegue esa puta venta y que nada más importe...no sé donde cojones meterme ni qué hacer...
Te comprendo perfectamente, la casa de mis padres pasó por ahí,yo tuve la fortuna de poder comprar y tenerla para mis hijas.

Eso es duro, muy duro.

Ánimo Shur
 
Gracias shurmanos. Pues estoy en los 30's y sí, supongo que todo esto pasa para que acepte las cosas. No es apego, es que soy bastante idealista y de principios.

Hace 15 años aprox, el día de reyes, falleció la mujer de este abuelo. Lo recuerdo xomo si fuese hoy mismo y aún pesa.

Los pilares de la estirpe se deben honrar y prostituir los esfuerzos por dinero en vez de crear una herencia familiar me duele, no por el hecho de ser una de las mejores casas del pueblo, si no pir los recuerdos, lo aprendido allí, lo pasado...pero al final es eso, pasado y el pasado nunca volverá.
No sé si por ser padre reciente, la operación haber dejado de fumar, que me esta costando Dios y ayuda volver a arrancar la empresa como me gustaría o que cojones que estoy más nostálgico de lo normal. O que viene navidad, que des de que falleció la "iaia" dejó de tener sentido (hasta que lo tenga oara mi hijo, supongo)...
O eso o tengo una depresión de caballo o trenenda ansiedad o lo que le llaman "burnout".

En fin, gracias.
 
@INVICTO Te he leído y, de verdad, se me ha encogido el pecho. Lo que estás viviendo no es poca cosa. No es “drama”, no es exageración, es el corazón intentando hacer pie en un momento de tránsito, de esos que la vida nos impone sin pedir permiso.
Entiendo perfectamente esa sensación de que, al alejar a tu abuelo de su casa, también se queda atrás una parte de ti. Esa casa no son solo paredes, es historia, es infancia, es familia, es identidad. Es el olor a trabajo y a vida, la presencia de tus abuelos en cada rincón. No es tan sencillo mirar todo eso y convertirlo en un número, en un trato rápido… porque para ti es un mundo entero.
Pero también es cierto, y duele reconocerlo, que la vida está hecha de estos cambios que no queremos. Los que ya hemos tenido pérdidas sabemos que, por desgracia, esto es parte del camino de hacernos mayores. Cada vez que alguien que queremos se apaga un poquito, nos damos cuenta de que el tiempo pasa, de que nada es eterno… y eso asusta, eso pesa.

No te castigues por sentirlo así. No estás solo en esa mezcla de tristeza, rabia e impotencia. A veces el resto de la familia no lo vive igual, no lo siente con la misma intensidad, y eso duele todavía más. Pero tus emociones son válidas. Tú has vivido esa casa de otra manera, la has respirado y la llevas dentro.
Solo puedo desearte mucha fuerza en este proceso. Ojalá tu abuelo pueda tener la mejor calidad de vida posible en esta etapa, con toda la dignidad que se merece. Y ojalá tú puedas seguir guardando esos recuerdos que te sostienen: los buenos, los luminosos, los que huelen a infancia feliz y a manos que lo construyeron todo desde cero.

Las casas se pueden vender… pero lo que tú viviste allí no se pierde. Se queda contigo. En tu memoria, en tus valores, en lo que eres hoy. Eso no lo compra ni lo borra nadie.
Ánimo. De verdad. Lo estás haciendo lo mejor que puedes en una situación que duele mucho. Y eso ya es muchísimo.
 
Imagino que lo hacéis por necesidad.
En mi opinión, las residencias son la muerte en vida.
 
Opino igual, pero lamentablemente a veces, por circunstancias, no queda alternativa 😔
Correcto. Cuando los abuelos necesitan atencion 24/7 empiezas a plantearte esa opción. Yo lo intenté con mi suegra, en una residencia de prestigio y con excelentes referencias, y no pude lograrlo. Me jode porque sus últimos dos años hubieran sido más plácidos.
 
Le deseo lo mejor a tu abuelo y a ti, que no pierdas la humanidad. Un abrazo shurmano
 
El "Avi" siempre ha sido, como he dicho, un tipo con dos cojones. Cabezón, rudo, duro, un macho de los de antes. De los que pasaron la post-guerra y con cuatro bártulos se hizo a la carretera. Más de 1000km alejado de su pueblo natal (y el de la abuela) en Granada.
Vino, aprendió un oficio y se hizo de los mejores en la zona. Se hizo la casa, el garaje. Mantuvo la família junto la iaia. Juntos, siempre
Empezó a decaer cuando ella falleció.

Enfin, era un tipo duro durisimo (hoy mismo me he encontrado al padre de mi ex jefe contratista y me ha dicho todo esto de él y que le sabe fatal verlo así) , al quw le hacían hueco en la barra del bar. A más de uno le calentó la oreja o le amenazó con la escopeta.

Y ahora, demencia senil. A mi me reconoce, pero a mi hermano le cuesta.
Me mira, me reconoce y esos ojos me dicen mucho más de lo que él pueda expresar con palabras (que nunca ha sido de expresarse mucho con ellas, pero sí con hechos) .

Total, que espero que esa actitud la conserve por siempre y que dure muchos años más si está bien.
Lo meten porq la mujer de mi tio ya no puede con él 24/7 y mis padres están separados, pero si no..mi madre si se haría cargo...básicamente porque la iaia un par de días antes de morir le dijo a mi madre "si a mi me pasara algo, por favor cuidad del avi"
Y la iaia era como una madre para la mía.
 
Van a ingresar a mi abuelo en un centro, lejos de casa, y desde entonces tengo la sensación de que algo en mí también se está quedando atrás. Como si cada kilómetro hasta ese lugar fuera un recordatorio de que el tiempo no perdona ni a los más fuertes.
Y él lo era.
Un hombre de los de antes, de los que se hicieron con las manos, a base de polvo, barro y madrugones. De los que imponían respeto sin abrir la boca. Construyó su hogar, el nuestro, partiendo prácticamente de la nada, y ese hogar se convirtió en la columna vertebral de todo lo que fuimos.


Hoy me descubro caminando por esa casa —su casa— como quien recorre un santuario en ruinas. El garaje donde guardo mis herramientas y cosas de mi pequeña empresa es el único sitio que todavía siento vivo: huele a trabajo, a los sonidos de mi infancia, a mi abuela llamando por la ventana, a mi abuelo afilando algo o limpiando otra cosa “por si acaso”.
Ese lugar me habla. Aunque sea en silencio.


Y justo ahora, cuando más duele ver que mi abuelo ya apenas está, cuando aún llevo dentro la ausencia de mi abuela como una piedra que no se desgasta, aparece la conversación maldita: vender la casa.
Sacar 800k. ( o eso cree mi padre y mi tío)
Convertir toda una vida de esfuerzo en una cifra, en un trato rápido.
Reducir dos vidas enteras —dos luchadores, dos supervivientes— a una única palabra: venta.


Y yo no puedo.
No puedo reunir ese dinero, no puedo impedirlo solo, y mi hermano —once años más joven— no ve esa casa como la veo yo. No la vivió igual, no le duele igual. Para él son paredes; para mí son raíces. Es la última habitación donde aún queda algo de todos nosotros.


No sé qué siento exactamente.
No sé si es melancolía, decepción, rabia o las tres cosas juntas, mezcladas con el miedo a que lo que queda de mi familia desaparezca en silencio, sin siquiera dejar un eco.
Porque si vendemos esa casa…
¿qué queda?
¿Dónde se guarda el esfuerzo, la memoria, la historia?
¿En qué rincón se refugia todo eso cuando las paredes que lo sostienen se van?


Solo sé que me duele.
Me duele más de lo que soy capaz de explicar sin romperme un poco por dentro.

No sé si soy yo un poco dramas o para mi son ambos demasiado importantes y los recuerdos de la casa junto a ellos y pensar que todo eso se va a peder...pese a yo ya tener mi mujer, hijo, mi lugar, etc... pero esto me supera, he pasado gran parte de mi infancia con mi abuela ( en paz descanse ) y del "AVI" que rezo porque dure mucho encerrado en esa mierda de sitio, aún que su estado no dé para mucho más la verdad...) Y otra cosa que me jode hasta no poder más es ver a mi padre y mi tío "encantados" sin remordimiento alguno, como deseando de que llegue esa puta venta y que nada más importe...no sé donde cojones meterme ni qué hacer...
Conozco ésos sentimientos y solo te puedo decir que nunca olvides ésos recuerdos a pesar de perder lo material.
 
Te entiendo perfectamente, yo también me crié con mi abuela en la casa que con tanto esfuerzo construyó mi abuelo mientras ella se hacía cargo de toda la familia, y cuando esa casa se vendió y nos tuvimos que ir de allí besé el suelo antes de salir por última vez, y nunca más he tenido la sensación de vivir en un hogar, tengo mi piso, pero mi hogar era aquel

En fin shur mucho ánimo y acompaña a tu abuelito hasta el final del camino, él es todo lo que queda de tu infancia
 
No es ser dramático, es normal que duela cuando un lugar es parte de tu historia. La casa podrá venderse, pero todo lo que te dieron tus abuelos sigue contigo. Ojalá encuentres un poco de calma en medio de todo esto.
 
Todo lo que sientes es normal. Una pregunta¿Vives en la misma localidad donde está esa casa?
 
Joder shur … me ha llegado y dolido esto hasta a mi … es como si vieras como pasa un época/ etapa de tu vida para no volver .. se lo que es eso .. pero en tu memoria siempre él estará y esos momentos vividos ..

Sin palabras para lo que estás viviendo.. fuerza y ánimo shur
 
Y cuidado con las residencias empiezan a atiborrarles a pastillas y no tardan mucho en acabar en el hoyo.
 
Me sabe mal la verdad, muchos ánimos parece que es como si los relojes de una casa se parasen .Queda como una impronta
 
Te voy a dar una perspectiva diferente @INVICTO por si te vale de algo:

Tanto en la familia de mi padre como en la de mi madre han terminado a leches con el tema de las herencias, en ambos casos hay una casa por vender:

- En el caso de mi padre la pelea es por dinero, pero la casa no se usa y van a terminar teniéndole que meter dinero para venderla (y es un pedazo de piso en el centro de una ciudad grande) trae recuerdos a toda las familia, pero no es viable tenerla y entre los hermanos tendrán que venderla por lo que ha dicho el tasador (algunos hermanos sobretasaban la casa por los recuerdos) en todo este proceso se han dejado una pasta en abogados, IBI y lo que tengan que reformar.

- En el caso de mi madre sí que la quiere comprar un hermano, pero para reformar y vender. Como ha ido de cara, varios hermanos se niegan por el tema recuerdos... La casa está ahora mismo muerta de risa y lo que va a pasar es que al final venderán a través del juzgado y lo único que habrán perdido es el tiempo (y el dinero)

¿Qué te quiero contar con todo esto?
Que es bonito que tengas esos recuerdos de esa casa, atesóralos, pero no dejes que esos recuerdos te aten y te hagan perder tiempo y dinero.

Hay muchas formas de honrar la memoria de tus abuelos y no tiene que ser a través de una casa.

Espero que tu abuelo esté agusto en la residencia y que lo traten como se merece.

Un abrazo Shur

Best Friends Hug GIF
 
Todo lo que sientes es normal. Una pregunta¿Vives en la misma localidad donde está esa casa?
Sí, además como digo uso el garaje como almacen por lo que voy cada día por la zona.

En fin hoy estoy un poco mejor, de momento.

Entiendo que he de mantener esos recuerdos pero sin que me hagan daño. Que es precisamente lo que no sé evitar.

Gracias shurs!
 
Van a ingresar a mi abuelo en un centro, lejos de casa, y desde entonces tengo la sensación de que algo en mí también se está quedando atrás. Como si cada kilómetro hasta ese lugar fuera un recordatorio de que el tiempo no perdona ni a los más fuertes.
Y él lo era.
Un hombre de los de antes, de los que se hicieron con las manos, a base de polvo, barro y madrugones. De los que imponían respeto sin abrir la boca. Construyó su hogar, el nuestro, partiendo prácticamente de la nada, y ese hogar se convirtió en la columna vertebral de todo lo que fuimos.


Hoy me descubro caminando por esa casa —su casa— como quien recorre un santuario en ruinas. El garaje donde guardo mis herramientas y cosas de mi pequeña empresa es el único sitio que todavía siento vivo: huele a trabajo, a los sonidos de mi infancia, a mi abuela llamando por la ventana, a mi abuelo afilando algo o limpiando otra cosa “por si acaso”.
Ese lugar me habla. Aunque sea en silencio.


Y justo ahora, cuando más duele ver que mi abuelo ya apenas está, cuando aún llevo dentro la ausencia de mi abuela como una piedra que no se desgasta, aparece la conversación maldita: vender la casa.
Sacar 800k. ( o eso cree mi padre y mi tío)
Convertir toda una vida de esfuerzo en una cifra, en un trato rápido.
Reducir dos vidas enteras —dos luchadores, dos supervivientes— a una única palabra: venta.


Y yo no puedo.
No puedo reunir ese dinero, no puedo impedirlo solo, y mi hermano —once años más joven— no ve esa casa como la veo yo. No la vivió igual, no le duele igual. Para él son paredes; para mí son raíces. Es la última habitación donde aún queda algo de todos nosotros.


No sé qué siento exactamente.
No sé si es melancolía, decepción, rabia o las tres cosas juntas, mezcladas con el miedo a que lo que queda de mi familia desaparezca en silencio, sin siquiera dejar un eco.
Porque si vendemos esa casa…
¿qué queda?
¿Dónde se guarda el esfuerzo, la memoria, la historia?
¿En qué rincón se refugia todo eso cuando las paredes que lo sostienen se van?


Solo sé que me duele.
Me duele más de lo que soy capaz de explicar sin romperme un poco por dentro.

No sé si soy yo un poco dramas o para mi son ambos demasiado importantes y los recuerdos de la casa junto a ellos y pensar que todo eso se va a peder...pese a yo ya tener mi mujer, hijo, mi lugar, etc... pero esto me supera, he pasado gran parte de mi infancia con mi abuela ( en paz descanse ) y del "AVI" que rezo porque dure mucho encerrado en esa mierda de sitio, aún que su estado no dé para mucho más la verdad...) Y otra cosa que me jode hasta no poder más es ver a mi padre y mi tío "encantados" sin remordimiento alguno, como deseando de que llegue esa puta venta y que nada más importe...no sé donde cojones meterme ni qué hacer...
Lo siento mucho amigo, sé de lo que hablas... Cuando murieron mis abuelos por parte de mi madre ya no fue lo mismo, en ese piso hemos tenido muchísimos momentos, sobre todo en fiestas navideñas. La familia ya no se reunía igual y cuando mi madre y su hermana decidieron vender el piso (con todo su dolor, porque les estaba produciendo gastos que no podían permitirse en ese entonces) parece que se nos fue un pedazo de nuestra alma, se intentó mantener el piso como se podía porque lo quería para mí en un futuro, pero no se pudo.
 
Sí, además como digo uso el garaje como almacen por lo que voy cada día por la zona.

En fin hoy estoy un poco mejor, de momento.

Entiendo que he de mantener esos recuerdos pero sin que me hagan daño. Que es precisamente lo que no sé evitar.

Gracias shurs!
Como te han dicho lo que podrías hacer es tratar de comprarla, dejando claro a tu familia que te interesa. Está claro que eres de las personas que tienen muy desarrollado el valor sentimental.
 
Como te han dicho lo que podrías hacer es tratar de comprarla, dejando claro a tu familia que te interesa. Está claro que eres de las personas que tienen muy desarrollado el valor sentimental.
Ya se lo dije a mi padre y tío, pero les tira pillar la pasta.
Yo estoy de alquiler por ahora y no hay manera posible de que mi mujer y yo podamos pagar ese pastizal que piden por la casa.
+600k
Casa delante del club nautico (arriba de éste) primera linea de mar, seven todas las mañanas salir los barcos de pesca. Hace esquina, dos plantas, garaje...no muy grande pero perfecta. Supongo que, como dices, es el valor sentimental que le doy a las cosas, hasta el coche del avi me da lástima infinita que se venda, pero yo no puedo mantener 4 vehículos solo...
 
Van a ingresar a mi abuelo en un centro, lejos de casa, y desde entonces tengo la sensación de que algo en mí también se está quedando atrás. Como si cada kilómetro hasta ese lugar fuera un recordatorio de que el tiempo no perdona ni a los más fuertes.
Y él lo era.
Un hombre de los de antes, de los que se hicieron con las manos, a base de polvo, barro y madrugones. De los que imponían respeto sin abrir la boca. Construyó su hogar, el nuestro, partiendo prácticamente de la nada, y ese hogar se convirtió en la columna vertebral de todo lo que fuimos.


Hoy me descubro caminando por esa casa —su casa— como quien recorre un santuario en ruinas. El garaje donde guardo mis herramientas y cosas de mi pequeña empresa es el único sitio que todavía siento vivo: huele a trabajo, a los sonidos de mi infancia, a mi abuela llamando por la ventana, a mi abuelo afilando algo o limpiando otra cosa “por si acaso”.
Ese lugar me habla. Aunque sea en silencio.


Y justo ahora, cuando más duele ver que mi abuelo ya apenas está, cuando aún llevo dentro la ausencia de mi abuela como una piedra que no se desgasta, aparece la conversación maldita: vender la casa.
Sacar 800k. ( o eso cree mi padre y mi tío)
Convertir toda una vida de esfuerzo en una cifra, en un trato rápido.
Reducir dos vidas enteras —dos luchadores, dos supervivientes— a una única palabra: venta.


Y yo no puedo.
No puedo reunir ese dinero, no puedo impedirlo solo, y mi hermano —once años más joven— no ve esa casa como la veo yo. No la vivió igual, no le duele igual. Para él son paredes; para mí son raíces. Es la última habitación donde aún queda algo de todos nosotros.


No sé qué siento exactamente.
No sé si es melancolía, decepción, rabia o las tres cosas juntas, mezcladas con el miedo a que lo que queda de mi familia desaparezca en silencio, sin siquiera dejar un eco.
Porque si vendemos esa casa…
¿qué queda?
¿Dónde se guarda el esfuerzo, la memoria, la historia?
¿En qué rincón se refugia todo eso cuando las paredes que lo sostienen se van?


Solo sé que me duele.
Me duele más de lo que soy capaz de explicar sin romperme un poco por dentro.

No sé si soy yo un poco dramas o para mi son ambos demasiado importantes y los recuerdos de la casa junto a ellos y pensar que todo eso se va a peder...pese a yo ya tener mi mujer, hijo, mi lugar, etc... pero esto me supera, he pasado gran parte de mi infancia con mi abuela ( en paz descanse ) y del "AVI" que rezo porque dure mucho encerrado en esa mierda de sitio, aún que su estado no dé para mucho más la verdad...) Y otra cosa que me jode hasta no poder más es ver a mi padre y mi tío "encantados" sin remordimiento alguno, como deseando de que llegue esa puta venta y que nada más importe...no sé donde cojones meterme ni qué hacer...
Pff, mucho animo shur
 
Por lo que cuentas, me pregunto si lo de tu empresa, quizás no dormir por las noches con tu hijo y la salud de tu abuelo, hacen qué busques estabilidad, y la casa de tu abuelo en cierto sentido la simbolice.

Los recuerdos y las maneras de hacer están dentro de nosotros. Pienso que parte de lo que nos hace permanecer a largo plazo, es traspasar a los hijos esas historias familiares, ese esfuerzo de tus abuelos.

Se me ocurre que una manera de superar esa especie de nostalgia sería formar recuerdos nuevos como nuevo padre con tu mujer e hijo.
 
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