No ha sido el peliculón que me esperaba pero está bastante bien, con buenos momentos y, especialmente, una historia y un protagonista que te importan, que provocan reacciones emocionales. No caerá en mi olvido.
Lo peor, lo que no diré que me arruina pero sí que me degrada la película, es Ryan Gosling, un actor que me gusta pero que aquí interpreta esos rasgos de personalidad que me resultan cargantes: el típico erudito que tiene alguna clase de retraso a la hora de expresarse y comunicarse con los demás. ¿Alguna forma de autismo? Vamos, que la mayor parte del tiempo parece un subnormal. Es un tipo de personaje que, por alguna razón, gusta en Hollywood y repiten una y otra vez.
7/10