Y U M A N
Shurmano
- Nº Ranking
- 7322
- Shurmano Nº
- 11431
- Desde
- 3 Jul 2024
- Mensajes
- 16,205
- Reacciones
- -51,422
Hoy, entre tocho y tocho, mientras trabajaba, por un momento he levantado la vista y me he quedado mirando todos los pueblos que se pueden apreciar desde la colina de la casa en la que estoy trabajando. He mirado la carretera principal, y los camiones parecían de micromachines, uno tras otro, luego coches arriba y abajo sin parar, cada uno una vida, una historia, un currele. He pensado en todo esto como un engranaje; todos somos dientes de esa rueda, todos, hasta el mendigo, hasta el corrupto, tienen una función en esa rueda que gira para que uno tenga pan, otro tenga aceite, otro piernas ortopédicas que vender... Me he puesto a pensar en lo curioso de todo, y es que todo lo hacemos porque así debe ser... Y me he preguntado, o más bien he rumiado, en todos esos malestares que afectan como sociedad, desde el mendigo drogadicto hasta el político corrupto, pasando por el banquero ladrón.
¿Cómo decirlo? Desde ahí arriba he visto todo muy sencillo, el gran mecanismo que se mueve sin parar... ¿Y si pudiéramos pararlo de alguna forma por solo un rato? Sería tan extraño.
Ahora bien...
La idea de detener este mecanismo, aunque sea por un momento, es fascinante y también profundamente reveladora. Nos obligaría a reconsiderar nuestras prioridades y nuestras maneras de vivir. Imaginemos por un momento que todo se detuviera: no habría producción, consumo, tráfico ni servicios. Ese silencio y pausa nos confrontarían con la esencia de nuestra existencia, más allá de nuestras ocupaciones y preocupaciones diarias.
Posiblemente, en ese instante de quietud, podríamos reflexionar sobre los malestares y las injusticias como las que me venian en mente entre paletada y paletada: el mendigo que lucha por sobrevivir, el drogadicto atrapado en su adicción, el político corrupto y el banquero deshonesto. Tal vez nos daríamos cuenta de que esos problemas no son ajenos a nosotros, sino síntomas de un sistema que, en su constante movimiento, a menudo ignora o perpetúa el sufrimiento de muchos.
¿Alguna vez habéis mirado por ls ventana?
¿Cómo decirlo? Desde ahí arriba he visto todo muy sencillo, el gran mecanismo que se mueve sin parar... ¿Y si pudiéramos pararlo de alguna forma por solo un rato? Sería tan extraño.
Ahora bien...
La idea de detener este mecanismo, aunque sea por un momento, es fascinante y también profundamente reveladora. Nos obligaría a reconsiderar nuestras prioridades y nuestras maneras de vivir. Imaginemos por un momento que todo se detuviera: no habría producción, consumo, tráfico ni servicios. Ese silencio y pausa nos confrontarían con la esencia de nuestra existencia, más allá de nuestras ocupaciones y preocupaciones diarias.
Posiblemente, en ese instante de quietud, podríamos reflexionar sobre los malestares y las injusticias como las que me venian en mente entre paletada y paletada: el mendigo que lucha por sobrevivir, el drogadicto atrapado en su adicción, el político corrupto y el banquero deshonesto. Tal vez nos daríamos cuenta de que esos problemas no son ajenos a nosotros, sino síntomas de un sistema que, en su constante movimiento, a menudo ignora o perpetúa el sufrimiento de muchos.
¿Alguna vez habéis mirado por ls ventana?