TazzDemon
Shurmano Logia
- Shurmano Nº
- 4350
- Desde
- 22 Ene 2024
- Mensajes
- 10,966
- Reacciones
- 344,995
Hoy he ido a Hacienda. Ya solo con decir eso, debería haber música de suspense de fondo. El motivo: una historia digna de Cuarto Milenio. Una empresa que cerré hace años, bien cerrada, con su entierro fiscal, su esquela y todo... pues resulta que sigue coleando en los oscuros archivos de la administración como si fuera una maldición egipcia con CIF.
Llego al edificio, ese templo del papeleo donde el tiempo se detiene y el aire huele a toner viejo y desesperación. Y lo primero que noto es algo rarísimo: ¡todo el mundo era español! Ni diversidad, ni mezcla, ni nada. Después de venir del hospital y del ambulatorio, donde hay más variedad humana que en los desfiles de Naciones Unidas, esto parecía una reunión de antiguos alumnos del BUP. Españoles de pura cepa, todos con la misma cara de "a mí también me están crujiendo".
Me siento y observo. Nadie habla. Solo miradas de resignación y suspiros profundos, como si todos estuviésemos esperando al verdugo. Me toca el turno. Entro. La funcionaria me recibe con esa mezcla de neutralidad profesional y superioridad de quien sabe que tiene el poder de arruinarte el día con un clic.
Le cuento mi caso, lo de la empresa fantasma. Me mira y suelta:
—“Uy… esto viene de atrás.”
Y ya sabes que si una funcionaria dice “esto viene de atrás”, te puedes dar por jodido. Porque eso significa que vas a pagar no solo por lo que hiciste, sino por lo que no hiciste, por lo que ibas a hacer y por lo que soñaste con hacer.
Salgo de allí con la sensación de que Hacienda es como la mafia: tú crees que has salido del negocio, pero ellos no han terminado contigo.
Amén.
Llego al edificio, ese templo del papeleo donde el tiempo se detiene y el aire huele a toner viejo y desesperación. Y lo primero que noto es algo rarísimo: ¡todo el mundo era español! Ni diversidad, ni mezcla, ni nada. Después de venir del hospital y del ambulatorio, donde hay más variedad humana que en los desfiles de Naciones Unidas, esto parecía una reunión de antiguos alumnos del BUP. Españoles de pura cepa, todos con la misma cara de "a mí también me están crujiendo".
Me siento y observo. Nadie habla. Solo miradas de resignación y suspiros profundos, como si todos estuviésemos esperando al verdugo. Me toca el turno. Entro. La funcionaria me recibe con esa mezcla de neutralidad profesional y superioridad de quien sabe que tiene el poder de arruinarte el día con un clic.
Le cuento mi caso, lo de la empresa fantasma. Me mira y suelta:
—“Uy… esto viene de atrás.”
Y ya sabes que si una funcionaria dice “esto viene de atrás”, te puedes dar por jodido. Porque eso significa que vas a pagar no solo por lo que hiciste, sino por lo que no hiciste, por lo que ibas a hacer y por lo que soñaste con hacer.
Salgo de allí con la sensación de que Hacienda es como la mafia: tú crees que has salido del negocio, pero ellos no han terminado contigo.
Amén.

