Maila_Nurmi
Shurmano
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Pues veréis, yo hace años cuando era un mozo masticable daba clases en un gimnasio. Entre otras cosas daba clases de natación a niños y viejos mayormente. Era gente pija, con dinero y alcurnia. No había chusma. Incluso caras conocidas a veces.
Un buen día a los monitores nos llegó un encargo de una nueva clase de naación. Era para una (1) niña sola que haría clase sola con un monitor. La señora que vino hablaba de forma muy aristocrática, venía acompañada de una panchita también muy bien vestida que sería algún tipo de asistenta o algo. En ese momento estábamos cuatro monitores trabajando. Dos tías, mi colega Adrian (gordo) y yo, que en esos tiempos era un George de la Jungla wannabe con melena rubia y cuerpo de nadador. ¿A quién quiso la marquesa? A mí, obviamente. A pesar de que le explique que mi colega Adrian tenía más experiencia insistió en mí.
Y ahí empieza. A pesar de que estaba prohibido la marquesa se quedaba sentada a poco metros de la piscina durante la clase. El primer día vino con la asistenta panchita y estuvieron cuchicheando y riendo. Al siguiente día vino con otra mujer, esa ya no era una asistenta, era una amigucha. Fueron rotando las amiguchas de la marquesa y siempre se quedaban cuchicheando y mirando. Literal podía sentir como me quemaba su mirada en mi culo cada vez que salía de la piscina. Solo les faltó ponerme un billente en el tanga a las cerdas pajilleras. Al final de todas las clases siempre me atrapaban en una conversación mientras todavía estaba con el bañador minúsculo y todo mojado.
Aparte la niña era repulsiva. De esas niñas tan acostumbradas a tener asistencia que ni te trata como a un humano, ni te mira a la cara ni nada. Toda una situación desagradable en extremo que duró seis meses.
El año siguiente dije que no podía repetir por horario y la marques, de nuevo, eligió a un argentino buenorro para dar las clases a la niña a pesar de que había otros monitores mil veces más experimentados. En fin
Un buen día a los monitores nos llegó un encargo de una nueva clase de naación. Era para una (1) niña sola que haría clase sola con un monitor. La señora que vino hablaba de forma muy aristocrática, venía acompañada de una panchita también muy bien vestida que sería algún tipo de asistenta o algo. En ese momento estábamos cuatro monitores trabajando. Dos tías, mi colega Adrian (gordo) y yo, que en esos tiempos era un George de la Jungla wannabe con melena rubia y cuerpo de nadador. ¿A quién quiso la marquesa? A mí, obviamente. A pesar de que le explique que mi colega Adrian tenía más experiencia insistió en mí.
Y ahí empieza. A pesar de que estaba prohibido la marquesa se quedaba sentada a poco metros de la piscina durante la clase. El primer día vino con la asistenta panchita y estuvieron cuchicheando y riendo. Al siguiente día vino con otra mujer, esa ya no era una asistenta, era una amigucha. Fueron rotando las amiguchas de la marquesa y siempre se quedaban cuchicheando y mirando. Literal podía sentir como me quemaba su mirada en mi culo cada vez que salía de la piscina. Solo les faltó ponerme un billente en el tanga a las cerdas pajilleras. Al final de todas las clases siempre me atrapaban en una conversación mientras todavía estaba con el bañador minúsculo y todo mojado.
Aparte la niña era repulsiva. De esas niñas tan acostumbradas a tener asistencia que ni te trata como a un humano, ni te mira a la cara ni nada. Toda una situación desagradable en extremo que duró seis meses.
El año siguiente dije que no podía repetir por horario y la marques, de nuevo, eligió a un argentino buenorro para dar las clases a la niña a pesar de que había otros monitores mil veces más experimentados. En fin
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