General La trampa de convertir la ideología en identidad

DaleGarrote

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7 Sep 2025
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Es imposible razonar con fanáticos. Nos han convencido de que nuestras voces no importan. La conclusión es dura: el peligro no es la izquierda ni la derecha. No sé cuál es tu ideología, si eres de derechas o de izquierdas, conservador o progresista, pero puedo asegurarte algo: si han conseguido que tu ideología se convierta en tu identidad, has caído en la trampa de esos líderes a los que admiras.

Y esa trampa es aún más peligrosa cuando se transforma en un culto a la personalidad, sea quien sea quien ocupe ese lugar. La conclusión es clara: la polarización anula el pensamiento crítico. Cuando caes en esa dinámica, dejas de evaluar las ideas. Apoyas todo lo que diga Fulano y rechazas automáticamente todo lo que venga de Mengano. Te están utilizando. Te has convertido en una pieza más de su tablero.

Pero aquí está el secreto que no quieren que sepas: los moderados somos mayoría. Lo que ocurre es que el ruido de los extremos nos ha quitado las ganas de hablar. Callamos para no soportar ataques o porque creemos que es imposible razonar con fanáticos. Nos han hecho creer que nuestras voces no cuentan, que el futuro se decide únicamente en la lucha entre los extremos y que la moderación es una forma de cobardía.

Nada de eso es cierto. La moderación no es falta de convicciones. Es la convicción de que la democracia y sus instituciones están por encima de cualquier ideología o interés partidista. Es creer que un país (sea cual sea) vale más que un partido o un líder. Es entender que cuidar las reglas del juego es más urgente que ganar el partido.


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Intento no entrar en discusiones que sé de antemano que no van a llegar a nada. Aquí nadie va a convencer a nadie, al final todo termina en peleas
 
Intento no entrar en discusiones que sé de antemano que no van a llegar a nada. Aquí nadie va a convencer a nadie, al final todo termina en peleas
El paso de los años algo bueno tiene que traer, no? 🙂
 
Es imposible razonar con fanáticos. Nos han convencido de que nuestras voces no importan. La conclusión es dura: el peligro no es la izquierda ni la derecha. No sé cuál es tu ideología, si eres de derechas o de izquierdas, conservador o progresista, pero puedo asegurarte algo: si han conseguido que tu ideología se convierta en tu identidad, has caído en la trampa de esos líderes a los que admiras.

Y esa trampa es aún más peligrosa cuando se transforma en un culto a la personalidad, sea quien sea quien ocupe ese lugar. La conclusión es clara: la polarización anula el pensamiento crítico. Cuando caes en esa dinámica, dejas de evaluar las ideas. Apoyas todo lo que diga Fulano y rechazas automáticamente todo lo que venga de Mengano. Te están utilizando. Te has convertido en una pieza más de su tablero.

Pero aquí está el secreto que no quieren que sepas: los moderados somos mayoría. Lo que ocurre es que el ruido de los extremos nos ha quitado las ganas de hablar. Callamos para no soportar ataques o porque creemos que es imposible razonar con fanáticos. Nos han hecho creer que nuestras voces no cuentan, que el futuro se decide únicamente en la lucha entre los extremos y que la moderación es una forma de cobardía.

Nada de eso es cierto. La moderación no es falta de convicciones. Es la convicción de que la democracia y sus instituciones están por encima de cualquier ideología o interés partidista. Es creer que un país (sea cual sea) vale más que un partido o un líder. Es entender que cuidar las reglas del juego es más urgente que ganar el partido.


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Correcto. Pienso igual, siempre he pensado asi, bravo bravo
 
Buen hilo, para reflexionar sin presupuestos mentales.

Se viene tocho. Haberte estado calladito, sr @DaleGarrote :roto2:

Es un absurdo el culto a la personalidad. Lo es en las artes (el músico o actor de turno), pero aún más ridículo es en política, donde sabes que tras esa personalidad de cartón pluma solo se esconde el ego.

Ideológicamente me han llamado de todo: facha, reaccionario, fascista, ultraderechista... No me identifico con ninguna de esas definiciones, por supuesto. Me inclino a pensar que solo soy una persona que ve como los valores en los que fue educado han desaparecido para imponerse otros de usar y tirar. Y que entiende la convivencia desde el orden y la ley. Orgulloso de su patrimonio histórico y cultural. Que lleva trabajando toda la vida sin tener que recurrir jamás al desempleo para ver cómo otros se benefician de mi cotización dando rienda suelta a la holgazanería. Y subvencionándola.

Como dijo Ortega y Gasset, son la suma de nuestras circunstancias las que nos convierten en lo que somos. Entiendo que, si una persona cuenta sus experiencias profesionales por fracasos provocados por tantos empresarios sin escrúpulos como le hayan tocado en suerte, ideológicamente tenderá hacia la extrema izquierda. Si por el contrario alguien ha tenido experiencias negativas con inmigrantes o personas de otras etnias, resulta entendible que vire hacia el polo opuesto.

Y luego quedan los que estamos en el medio. Los moderados que nombras en tu hilo. Para ser moderado, es imprescindible que tu posición política se acompase con lo que te rodea, esto es, que el contexto económico y social permita políticas equidistantes y que esas políticas aseguren el correcto desarrollo económico y social del país. Pero si el escenario se ha ido de madre, si todo ha saltado por los aires, la moderación está condenada a fracasar. Si una pierna se gangrena es el momento de tomar decisiones drásticas: o la amputas o pierdes al paciente. Y en este punto creo que se encuentra ahora España.

Los españolitos, por otra parte, somos culpables de habernos acomodado, bien comidos y bebidos en tiempos de bonanza, y de haber abandonado cualquier posibilidad de realizar un análisis crítico riguroso de nuestras circunstancias particulares y colectivas. Hemos cambiado el esfuerzo por la abulia. Nos han pasado por las narices el cebo de los derechos "a coste cero" y hemos perdido de vista nuestros deberes. El resultado: un absentismo laboral disparatado, por poner un ejemplo. Vas en transporte publico y tienes que aguantar al imbécil del altavoz bluetooth, al idiota que habla a voz en grito por teléfono y al gilipollas que es incapaz de ceder el asiento a quien lo necesita más que él.

En Aragón estamos en campaña electoral, ese tiempo absurdo y nauseabundo en el que todos, sean del color que sean, intentan engañarte haciendo ver que van a enderezar lo que otros han terminado de torcer. Mentira. Lo hemos vivido ya varias veces. Pero lo que me aterra es ver en los mítines a descerebrados aplaudir como focas al líder de turno, subirle a los altares, y votar... sin haber leído ni una sola linea de su programa electoral. Engullir sin respirar soflamas absurdamente infantilizadas basadas en el odio al que está frente a tí, construidas con el único propósito de tapar las propias vergüenzas.

Y así está el percal: un país de lerdos dirigido por sinvergüenzas de todos los pelajes ideológicos posibles encaminado a la autodestrucción. Y nadie sale a la calle. Y nadie se levanta de la terracita, no vaya a ser que se le caliente la cerveza. Un país de aborregados, de fracasados morales, de hipócritas, que necesita una hostia a mano abierta a lo Bud Spencer, a ver si así espabila. Y desde la moderación, que ojalá llegue a tener su deseado sitio, no se va a conseguir.
 
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Buen hilo, para reflexionar sin presupuestos mentales.

Se viene tocho. Haberte estado calladito, sr @DaleGarrote :roto2:

Es un absurdo el culto a la personalidad. Lo es en las artes (el músico o actor de turno), pero aún más ridículo es en política, donde sabes que tras esa personalidad de cartón pluma solo se esconde el ego.

Ideológicamente me han llamado de todo: facha, reaccionario, fascista, ultraderechista... No me identifico con ninguna de esas definiciones, por supuesto. Me inclino a pensar que solo soy una persona que ve como los valores en los que fue educado han desaparecido para imponerse otros de usar y tirar. Y que entiende la convivencia desde el orden y la ley. Orgulloso de su patrimonio histórico y cultural. Que lleva trabajando toda la vida sin tener que recurrir jamás al desempleo para ver cómo otros se benefician de mi cotización dando rienda suelta a la holgazanería. Y subvencionándola.

Como dijo Ortega y Gasset, son la suma de nuestras circunstancias las que nos convierten en lo que somos. Entiendo que, si una persona cuenta sus experiencias profesionales por fracasos provocados por tantos empresarios sin escrúpulos como le hayan tocado en suerte, ideológicamente tenderá hacia la extrema izquierda. Si por el contrario alguien ha tenido experiencias negativas con inmigrantes o personas de otras etnias, resulta entendible que vire hacia el polo opuesto.

Y luego quedan los que estamos en el medio. Los moderados que nombras en tu hilo. Para ser moderado, es imprescindible que tu posición política se acompase con lo que te rodea, esto es, que el contexto económico y social permita políticas equidistantes y que esas políticas aseguren el correcto desarrollo económico y social del país. Pero si el escenario se ha ido de madre, si todo ha saltado por los aires, la moderación está condenada a fracasar. Si una pierna se gangrena es el momento de tomar decisiones drásticas: o la amputas o pierdes al paciente. Y en este punto creo que se encuentra ahora España.

Los españolitos, por otra parte, somos culpables de habernos acomodado, bien comidos y bebidos en tiempos de bonanza, y de haber abandonado cualquier posibilidad de realizar un análisis crítico riguroso de nuestras circunstancias particulares y colectivas. Hemos cambiado el esfuerzo por la abulia. Nos han pasado por las narices el cebo de los derechos "a coste cero" y hemos perdido de vista nuestros deberes. El resultado: un absentismo laboral disparatado, por poner un ejemplo. Vas en transporte publico y tienes que aguantar al imbécil del altavoz bluetooth, al idiota que habla a voz en grito por teléfono y al gilipollas que es incapaz de ceder el asiento a quien lo necesita más que él.

En Aragón estamos en campaña electoral, ese tiempo absurdo y nauseabundo en el que todos, sean del color que sean, intentan engañarte haciendo ver que van a enderezar lo que otros han terminado de torcer. Mentira. Lo hemos vivido ya varias veces. Pero lo que me aterra es ver en los mítines a descerebrados aplaudir como focas al líder de turno, subirle a los altares, y votar... sin haber leído ni una sola linea de su programa electoral. Engullir sin respirar soflamas absurdamente infantilizadas basadas en el odio al que está frente a tí, construidas con el único propósito de tapar las propias vergüenzas.

Y así está el percal: un país de lerdos dirigido por sinvergüenzas de todos los pelajes ideológicos posibles encaminado a la autodestrucción. Y nadie sale a la calle. Y nadie se levanta de la terracita, no vaya a ser que se le enfríe la cerveza. Un país de aborregados, de fracasados morales, de hipócritas, que necesita una hostia a mano abierta a lo Bud Spencer, a ver si así espabila. Y desde la moderación, que ojalá llegue a tener su deseado sitio, no se va a conseguir.
Gracias por compartir tu reflexión. Me alegra ver que coincidimos en la crítica al fanatismo y al culto a líderes. Valoro mucho que lo que escribí te haya inspirado a desarrollar tu pensamiento, aunque podamos ver la moderación de manera distinta.
 
Gracias por compartir tu reflexión. Me alegra ver que coincidimos en la crítica al fanatismo y al culto a líderes. Valoro mucho que lo que escribí te haya inspirado a desarrollar tu pensamiento, aunque podamos ver la moderación de manera distinta.
Eso es lo que me gusta del foro, y lo que nos enriquece como personas, poder debatir desde nuestras posiciones sin tener que derribar necesariamente las contrarias
 
Es todo tan reduccionista…

Ya no hay debates, solo gritos, “y tú más”, defiendo al mio porque es de los mios y no porque haya hecho bien las cosas.

Es cierto que he caído en la trampa, ya no sigo personas que antes seguía porque se han posicionado en el “otro lado”. Cuando veo a alguien del partido contrario, me enfado porque ha dicho esto o lo otro…

A veces pienso en dedicarle 0 tiempo a la politica, pero se supone que nos debe interesar porque en mayor o menor medida nos afecta a corto, medio y largo plazo…

En fin, no quiero aburrir a nadie con mis traumas, pero sí es cierto que se está creando un caldito peligroso, muy peligroso y cualquiera puede salir afectado por defender a 4 políticos que al final del día lo único que les interesa es lo que les llega a la cuenta corriente.
 
No se pueden rebatir con el razonamiento ideas que se sustentan en las emociones. Son planos de realidad distintos
 
Mi padre me decía que "Ningún político te va a dar de comer ( bueno a algunos si pero no era nuestro caso), así que vota al que más te interese".
Por lo que siempre he votado al que más me convenía según su política.
Y es lo que creo que deberíamos hacer todos, el fanatismo hace que votes a tu ídolo aunque sea lo más cercano a un dictador. No hay que tener miedo a cambiar el voto.
Esta idea es imposible hablarla hoy en día, en la actualidad, tras la desastrosa gestión de este Gobierno mal llamado progresista, el único argumento que esgrimen sus votantes es "prefiero esto a que gobierne la ultraturboderecha".
Esto mismo lo podría aplicar cuando la derecha lo hace mal, pero en este caso creo que la izquierda ha traspasado muchos límites y por eso creo que en mucho tiempo no pienso votarlos, espero que el ostracismo de años sin gobernar les provoque una limpia y purgar un poco sus ideas radicales y volver a ser más moderados.
 
Es imposible razonar con fanáticos. Nos han convencido de que nuestras voces no importan. La conclusión es dura: el peligro no es la izquierda ni la derecha. No sé cuál es tu ideología, si eres de derechas o de izquierdas, conservador o progresista, pero puedo asegurarte algo: si han conseguido que tu ideología se convierta en tu identidad, has caído en la trampa de esos líderes a los que admiras.

Y esa trampa es aún más peligrosa cuando se transforma en un culto a la personalidad, sea quien sea quien ocupe ese lugar. La conclusión es clara: la polarización anula el pensamiento crítico. Cuando caes en esa dinámica, dejas de evaluar las ideas. Apoyas todo lo que diga Fulano y rechazas automáticamente todo lo que venga de Mengano. Te están utilizando. Te has convertido en una pieza más de su tablero.

Pero aquí está el secreto que no quieren que sepas: los moderados somos mayoría. Lo que ocurre es que el ruido de los extremos nos ha quitado las ganas de hablar. Callamos para no soportar ataques o porque creemos que es imposible razonar con fanáticos. Nos han hecho creer que nuestras voces no cuentan, que el futuro se decide únicamente en la lucha entre los extremos y que la moderación es una forma de cobardía.

Nada de eso es cierto. La moderación no es falta de convicciones. Es la convicción de que la democracia y sus instituciones están por encima de cualquier ideología o interés partidista. Es creer que un país (sea cual sea) vale más que un partido o un líder. Es entender que cuidar las reglas del juego es más urgente que ganar el partido.


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Y nos dedicamos a pilearnos entre nosotros mientras nos tienen secuestraos
 
Buen hilo, para reflexionar sin presupuestos mentales.

Se viene tocho. Haberte estado calladito, sr @DaleGarrote :roto2:

Es un absurdo el culto a la personalidad. Lo es en las artes (el músico o actor de turno), pero aún más ridículo es en política, donde sabes que tras esa personalidad de cartón pluma solo se esconde el ego.

Ideológicamente me han llamado de todo: facha, reaccionario, fascista, ultraderechista... No me identifico con ninguna de esas definiciones, por supuesto. Me inclino a pensar que solo soy una persona que ve como los valores en los que fue educado han desaparecido para imponerse otros de usar y tirar. Y que entiende la convivencia desde el orden y la ley. Orgulloso de su patrimonio histórico y cultural. Que lleva trabajando toda la vida sin tener que recurrir jamás al desempleo para ver cómo otros se benefician de mi cotización dando rienda suelta a la holgazanería. Y subvencionándola.

Como dijo Ortega y Gasset, son la suma de nuestras circunstancias las que nos convierten en lo que somos. Entiendo que, si una persona cuenta sus experiencias profesionales por fracasos provocados por tantos empresarios sin escrúpulos como le hayan tocado en suerte, ideológicamente tenderá hacia la extrema izquierda. Si por el contrario alguien ha tenido experiencias negativas con inmigrantes o personas de otras etnias, resulta entendible que vire hacia el polo opuesto.

Y luego quedan los que estamos en el medio. Los moderados que nombras en tu hilo. Para ser moderado, es imprescindible que tu posición política se acompase con lo que te rodea, esto es, que el contexto económico y social permita políticas equidistantes y que esas políticas aseguren el correcto desarrollo económico y social del país. Pero si el escenario se ha ido de madre, si todo ha saltado por los aires, la moderación está condenada a fracasar. Si una pierna se gangrena es el momento de tomar decisiones drásticas: o la amputas o pierdes al paciente. Y en este punto creo que se encuentra ahora España.

Los españolitos, por otra parte, somos culpables de habernos acomodado, bien comidos y bebidos en tiempos de bonanza, y de haber abandonado cualquier posibilidad de realizar un análisis crítico riguroso de nuestras circunstancias particulares y colectivas. Hemos cambiado el esfuerzo por la abulia. Nos han pasado por las narices el cebo de los derechos "a coste cero" y hemos perdido de vista nuestros deberes. El resultado: un absentismo laboral disparatado, por poner un ejemplo. Vas en transporte publico y tienes que aguantar al imbécil del altavoz bluetooth, al idiota que habla a voz en grito por teléfono y al gilipollas que es incapaz de ceder el asiento a quien lo necesita más que él.

En Aragón estamos en campaña electoral, ese tiempo absurdo y nauseabundo en el que todos, sean del color que sean, intentan engañarte haciendo ver que van a enderezar lo que otros han terminado de torcer. Mentira. Lo hemos vivido ya varias veces. Pero lo que me aterra es ver en los mítines a descerebrados aplaudir como focas al líder de turno, subirle a los altares, y votar... sin haber leído ni una sola linea de su programa electoral. Engullir sin respirar soflamas absurdamente infantilizadas basadas en el odio al que está frente a tí, construidas con el único propósito de tapar las propias vergüenzas.

Y así está el percal: un país de lerdos dirigido por sinvergüenzas de todos los pelajes ideológicos posibles encaminado a la autodestrucción. Y nadie sale a la calle. Y nadie se levanta de la terracita, no vaya a ser que se le caliente la cerveza. Un país de aborregados, de fracasados morales, de hipócritas, que necesita una hostia a mano abierta a lo Bud Spencer, a ver si así espabila. Y desde la moderación, que ojalá llegue a tener su deseado sitio, no se va a conseguir.
Buenicimo
 
Es muy complicado tener siempre un color 100% puro
 

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