Me considero (y consideran) de izquierdas por dos motivos.
El primero, porque las propuestas las veo más acordes a mi forma de ver las cosas (luego, que se cumplan, es otra historia).
Lo segundo, porque tiro más hacia una visión social del país que hacia algo individualista.
Luego pasa que la política me interesa nada y menos, admito que no tengo mucha idea (total, aquí no voto así que mi desconocimiento no os afecta), y todos los partidos me parecen la misma mierda vendehumo que cuando parece que van a aplicar algo, para mí, decente, la cagan.
Si veo que hablar de política puede distanciarme de una persona que aprecio, simplemente acordamos que es tema tabú y tan contentos. Efectivamente creo que son cosas que nos separan y benefician a otros que no nos dan precisamente de comer. Igual que cabrearse por los equipos de fútbol, vacunas sí o no, y demás temáticas separatistas.
En cualquier caso no me gustan los extremos. Creo que de todo se puede encontrar un término medio o acuerdo que más o menos beneficie. Si no se puede, pues acepto lo que beneficie a la mayoría (que puedo estar perfectamente equivocada al pensar qué es lo que beneficia y lo que no, por eso no me niego al debate SANO).