Android de calle. A menudo, para defender a iPhone, he escuchado a colegas decir la clásica de "tío yo todos los Androids que tuve, a los dos años ya iban como la mierda, muy lentos, y la batería no te duraba nada. En cambio, a mí un iPhone me dura cinco años y va como el primer día".
En primer lugar, iPhone nunca ha sido ejemplo de duración de batería, pero es que en segundo lugar, la gente que te hace esa comparación es porque ha tenido tres, cuatro o cinco Android de 300, 400 ó 500 euros como muchísimo, y al pasarse a iPhone no bajó de los mil euros. Por tanto, la comparativa está descompensada y es incoherente y absurda, lo que pasa es que Apple no es como Android, que trabaja todas las gamas; Apple solo trabaja la gama alta y premium. Cómprate un Galaxy S24 Ultra y luego vienes a hacer la comparativa con iPhone.
Personalmente, he tenido Androids de todas las clases, y te digo que cuando desembolsas un buen dinero, te llevas a casa un pepinaco que nada tiene que envidiarle a los de la manzana; hay móviles con cámaras que ofrecen resultados impresionantes, una duración de batería mayor, entre otras cosas, y ya no te hablo de las pantallas (no en vano, el fabricante de pantallas para iPhone es Samsung).
Por no hablar de la gama media de Android, que viene muy sobrada y completa en estos últimos años. Donde más suele notarse el salto es en la cámara y en detalles como la carga inalámbrica, entre otros. Pero por 500 ó 600 euros te puedes meter en casa un auténtico bicharraco.
En potencia, a día de hoy, Qualcomm Snapdragon no digo que se meriende a los chips de Apple, pero sí les mira de frente y les habla de tú a tú. Con un gama premium y teniendo en cuenta que marcas como Pixel o Samsung están ofreciendo cada vez más años de actualizaciones (creo que van por siete), un gama alta o premium Android te dura lo que quieras.
Todo esto entendiendo, por supuesto, que cuando el móvil tiene cierto tiempo, si quieres que la batería te dure como al principio, has de cambiarla, ya que las baterías son de litio y el litio se degrada inevitablemente.
Con esto no quiero decir que los iPhone sean malos, ya es cuestión de gustos. Los iPhone son teléfonos estupendos, de lo mejorcito, con un diseño y una estética, tanto exterior como de software, que a mí personalmente me gusta más que los Android. Pero a nivel de sistema prefiero Android de calle porque iPhone es un producto cerrado con el que apenas puedes trastear, y a mí eso no me va.