Funny Games no es una peli, es una putada en toda regla. Haneke básicamente te mete en un salón de una familia cualquiera y te dice: “quieres pasarlo mal? Pues vas a pasarlo mal”. La premisa parece de telefilm barato: una familia de vacaciones, llegan dos chavales educados y bien vestidos que piden un par de huevos… y de repente empieza el infierno.
Pero lo jodido es cómo lo cuenta. No hay música épica, ni persecuciones, ni planos que te avisen de lo que viene. Todo pasa con una frialdad que te deja helado. Los dos tipos que entran en la casa son la definición de la violencia absurda: hablan con educación, sonríen, incluso bromean, pero cada palabra y cada gesto es veneno puro. Y lo peor es que no hay motivación real, no es por dinero ni por venganza. Lo hacen porque sí, porque pueden, porque disfrutan de ver sufrir.
Haneke juega contigo, espectador, de manera cruel. Hay momentos en los que uno de los asesinos mira directamente a cámara, como si te estuviera diciendo: “tú también eres cómplice por mirar”. Y eso incomoda muchísimo, porque te das cuenta de que la peli no es solo sobre esa familia, es sobre nosotros que consumimos violencia como si fuera entretenimiento.
Lo más bestia es que no enseña casi nada, pero lo sugiere todo. Cuando crees que vas a ver algo explícito, Haneke corta, mueve la cámara, te deja con la cabeza haciendo el trabajo sucio. Y claro, tu imaginación es peor que lo que podrían mostrar. Es un ejercicio de manipulación, de ponerte en tensión y quitarte hasta la esperanza.
Al final, Funny Games no es tanto un thriller, es un experimento social en forma de película. Te obliga a preguntarte por qué estás mirando, por qué aguantas hasta el final, y cuando acaba te quedas con una sensación de vacío y mal rollo que pocas pelis consiguen.
¿Qué tiene de especial? Que desmonta el cine de violencia desde dentro, sin sangre gratuita pero con un malestar que te destroza.
¿Fácil de ver? Para nada. Es lenta, incómoda y desesperante.
¿Recomendada? Solo si quieres vivir una experiencia rara, de esas que te hacen odiar lo que ves pero a la vez pensar en ello durante días.
Imágenes
Curiosidades
Ulrich y Susanne, que interpretan al padre y a la madre, fueron una pareja en la vida real desde esta película hasta la muerte de Molesto en 2007.
Director Michael Haneke le dijo al productor Veit Heiduschka Durante la producción, si la película fue un éxito fue porque el público había entendido mal el significado detrás de ella.
Director Michael Haneke ha dicho que nunca tuvo la intención de que 'Funny Games' fuera una película de terror. Su idea, en cambio, era hacer una película con un comentario moralista sobre la influencia de la violencia mediática en la sociedad. Es un tema que apasiona bastante a Haneke.
Michael Haneke había querido filmar la película en Estados Unidos, con un elenco y un equipo estadounidenses para su producción, ya que la película pretendía ser un comentario sobre el sensacionalismo y la desensibilización de la violencia en los medios estadounidenses. Las limitaciones presupuestarias le obligaron a mantener la producción en Austria, aunque finalmente pudo conseguir su deseo cuando hizo la nueva versión estadounidense Funny Games (2007) con Naomi Watts.
Votada como la número 1 en la lista de WatchMojo de las "10 mejores películas de terror que realmente podrían suceder".
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