Conspiraciones Experiencias extrañas de los shurmanos

Otro shur conto una experiencia suya con el ayahuasca @Yuman y me dejo patidifunto con la historia macho.

Tan chungo es?
Yo te voy a hablar con total sinceridad. Yo creo que la gente no sabe lo que toma. Yo me aseguré de pedir las plantas por separado...cocinarlas...tomarlas enteras...medir los gramos...yo me metí 5 gramos creo recordar...es decir: me aseguré de que era "Ayahuasca"( hay varias mezclas llamadas Ayahuasca) y me aseguré de que fuera una dosis tal que me hiciera entrar sí o sí.

Dicho esto, el que ha entrado al otro lado con la Ayahuasca te dirá lo mismo: el miedo es inexplicable. Yo aunque te lo diga...no podría. Una vez alguien aquí, Danx creo, dijo que al suicidarse no tuvo valor de hacerlo al final. Esa descripción es parecida a la toma de Ayahuasca.

La sensación es de estarte suicidándo.

Es un miedo enorme a dejar de existir. Pero incluso antes de que decidas "dejarte llevar" tú luchas porque sientes que estás perdiendo partes de ti...

Es como desaparecer paulatinamente. Como si te fueras desintegrado...y lo peor no es eso sino la sensación de que no serás nada. No podrás decir: vale, aquí estoy yo. Tengo el pelo así, estoy respirando, estoy tumbado.. mi familia es esta esta y este...Este se llama tal yo tal....lo pierdes, se esfuma...

Y claro tú no quieres.


Y justo en ese punto muchos no habrán entrado. Si tú te resistes, la planta tira de ti pero no te obliga. Es como una entidad ella. Entonces puedes elegir no ir...no desaparecer...

Así estuve 2 horas. 2 horas de reloj. Sufiendo cómo no le deseo ni al más hijodeputa de este planeta.
 
Y justo en ese punto muchos no habrán entrado. Si tú te resistes, la planta tira de ti pero no te obliga. Es como una entidad ella. Entonces puedes elegir no ir...no desaparecer...
esta frase es chunga e... Es un tema interesante pero bastante peligroso por lo que contais.
 
Ahora que recuerdo, otro episodio "curioso" que tuve fue viviendo solo. De madrugada oi como la llave de la puerta sonaba y sonaron golpes. Una de dos o quisieron entrar a robar o ahi estuvo un invitado incorpóreo. No, no me levante raudo y veloz cual Van damme a repartir.... pase un rato acojonado
Te quedas clavado. Se te doblan las rodillas y te da un mareo fuerte como para tenerte que sentar...cuando te da el miedo ese psicológico fantasmal el cuerpo se bloquea...
 
Ahora que recuerdo, otro episodio "curioso" que tuve fue viviendo solo. De madrugada oi como la llave de la puerta sonaba y sonaron golpes. Una de dos o quisieron entrar a robar o ahi estuvo un invitado incorpóreo. No, no me levante raudo y veloz cual Van damme a repartir.... pase un rato acojonado
@poxolate

qOOA7p.gif


Fuera bromas, estás cosas suelen pasar cuando estamos solos. Hace poco me hice una maratón de películas de terror, de fantasmas y a la hora de dormir me fui cagao, puedes decir: si estás acostumbrado, si pero ya fueron demasiadas películas, con decirte que yo prácticamente no enciendo las luces, me conozco la casa y no me hace falta, pues ese día encendía todo, no quería pasar por la oscuridad jajaja miraba a lo s espejos y pensaba que se me iba ha aparecer una cara o ver una sombra pasar.
 
esta frase es chunga e... Es un tema interesante pero bastante peligroso por lo que contais.
Depende de lo malo o lo bueno que seas.

Depende de lo grande o lo pequeño que seas por dentro.

La planta sabe. Es que llamarla planta es un insulto. Ella no va a hacerte daño. Pero una persona con la mente cargada de odio y con un alma muy pequeña...esa persona puede volverse loca creo yo
 
@poxolate

qOOA7p.gif


Fuera bromas, estás cosas suelen pasar cuando estamos solos. Hace poco me hice una maratón de películas de terror, de fantasmas y a la hora de dormir me fui cagao, puedes decir: si estás acostumbrado, si pero ya fueron demasiadas películas, con decirte que yo prácticamente no enciendo las luces, me conozco la casa y no me hace falta, pues ese día encendía todo, no quería pasar por la oscuridad jajaja miraba a lo s espejos y pensaba que se me iba ha aparecer una cara o ver una sombra pasar.
Por fin tengo likes...

Esa sensacion es jodida e jajaja yo algunas noches que la jefa esta de guardia solo se me ocurre verme algo de fantasmas (mi kriptonita) y de madrugada la puta casa decide ponerse a hacer los ruidos mas raros posibles
 
Por cierto, y ya me callo porque me empiezo a parecer a estos espirituales que hablan como si lo supieran todo. No lo sé todo. Solo algunas cosas y las se bien: los fantasmas, satanas. Toda la rista de entes de miedo de películas, no existen...

Ese miedo tan grande a desaparecer se unía a una sensación de estar flotando en un universo de sangre, sierras que cortaban, laberintos que no sabría descifrar para volver...era como estar entrando en el infierno...escaleras infinitas a la nada...coño parecía el episodio aquel de los simpson cuando el homer persigue al perro y encuentra un cactus en forma de Marge...

Al final me dejé caer ahí...dejé de existir para entrar ahí. Al infierno. Y entonces lo entendí. Porque no existía el infierno ni estaba yo desapareciendo. Todo aquel plano era mi mente. Mi personalidad. Con lo que yo me identifico estando vivo. Y no desaparecí al pasar por en medio y dejarlo atrás...tampoco me quedé atrapado sino que lo atravesé y entonces me encontré a mi por dentro...separado de la mente. Todo lo malo era yo. Era mi mente. No existe el infierno, somos nosotros.

Ahí empecé a reír a carcajadas de felicidad durante unos diez.minutos. Ahí empiezan 6 horas de curiosidades y de respuestas..
 
universo de sangre, sierras que cortaban, laberintos que no sabría descifrar para volver...era como estar entrando en el infierno...escaleras infinitas a la nada..
parece una escena de Hellraiser la virgen.... nada nada no tomo eso ni loco shur
 
No, no lo tomes. Lo tomé porque quería morir y no me importaba si me quedaba por el camino. Hace años de aquello ya.
Cuando se pierde el miedo a la muerte nos da igual todo, pero cuando la muerte se siente cerca nos aterra, lo peor es que pueda ser demasiado tarde.
 
Cuando se pierde el miedo a la muerte nos da igual todo, pero cuando la muerte se siente cerca nos aterra, lo peor es que pueda ser demasiado tarde.
Hay algo peor que la muerte y es la muerte del alma estando vivos. La muerte aterra porque no entendemos lo que somos.
 
No os lo vais a creer, pero una noche, cuando yo tenía unos 16 años, abrí los ojos y vi una silueta negra en la puerta, observándonos a mi hermano y a mí. En aquel entonces, mi hermano era pequeño, y dormíamos juntos. Siempre dormía con la puerta abierta, pero desde ese día, no puedo dormir con la puerta abierta, incluso hoy en día.

Además, me gusta mucho el tema de lo paranormal y las conspiraciones, pero cada vez que escucho un podcast o veo algo relacionado con los "visitantes de dormitorio", paso casi toda la noche en vela.
 
Yo el mayor miedo de mi vida fue cuando tomé Ayahuasca y no quería estar "ahí". Pero sabía que no tenía escapatoria. Tenía que "pasar por en medio", entrar...fueron las 2 horas peores de toda mi vida...después fueron 6 horas de las más felices de mi vida.
Ese tipo de drogas,igual que el lsd,sabes que no hay vuelta atrás una vez que lo tomas
 
Idea patrocinada por @WEKurtz
Gracias por el crédito, shur. No era necesario.

Explico el "patrocinio": Vengo de un foro donde un hilo como este era un verdadero éxito, y se me ocurrió que sería guay aquí. Pero soy nuevo, y como es un tema delicado que debe ser abordado con seriedad, pensé en ofrecerle la apertura de un hilo a alguien con cierta reputación. Y pensé, cómo no, en @poxolate .

Sólo un apunte: Posteemos toda clase de experiencias extrañas, no sólo fenómenos paranormales y derivados Casualidades increíbles, ovnis, predicciones cumplidas, deja-vus, sueños jodidos.... Lo que sea.

Salu2.
 
Buen hilo.

Como experiencia personal laboral, poco tengo que aportar. Mis trabajos siempre han sido rutinarios y aburridos, normalmente rodeados de gente.

Tengo experiencias de cuando era más joven, entre ellas, un extraño sueño premonitorio, un suceso misterioso de cuando era muy chiquitín y varios relatos bastante fuertes que me contaron mis abuelos.

Voy a empezar por uno de esos relatos, pues tuve la suerte de narrarlo hace ya tiempo y os lo puedo pegar aquí mismo:


¿Alguien ha dicho tocho?:

Esta historia es completamente real, queda a juicio de cada quien darle credibilidad o no.
Mi abuelo, de nombre Justiniano (Justo, para los amigos), a quien añoro muchísimo, me lo contó como si acabara de vivirlo. La memoria jamás le falló, fue uno de mis referentes y aún lo sigue siendo, un sabio de los de antes, un hombre humilde y trabajador, que vivió lo indecible a lo largo de sus muchos años.

He intentado escribirla con todo el mimo posible, con mucha ilusión, porque es lo que se merece.
Espero que os guste y que la apreciéis, con respeto.

"EL PASEO"

Eran tiempos convulsos, extraños, que el niño no comprendía. De fuera del pueblo llegaban noticias de ciudades que "habían caído" y de gente que aparecía "tirada por ahí". El padre de Justo, un hombre bueno, austero y responsable, se negaba a darle más información; un auténtico fastidio para él debido a la curiosidad del muchacho.

El calor de la noche era infernal, como si el Sol hubiera dejado de dar luz pero se negara a apagar la calefacción. La oscuridad no era total, pero sí abundante. El sudor se acumulaba en aquella almohada, proporcionando un olor desagradable y aceitoso. El pequeño Justo, de apenas ocho años, no tenía reloj en su humilde cuarto, así que no sabía qué horas debían de ser, pero adivinaba que era muy tarde y faltaba poco para el amanecer.

Gruñendo y luchando contra sí mismo para coger algo de sueño, empezó a mirar hacia el techo de su habitación, pero sus ojos permanecían abiertos; abiertos y siempre curiosos.

Suspirando y sin saber qué hacer, se levantó hacia la mesita donde reposaba la jarra de agua y el vaso, para beber un poco, la garganta le ardía de manera seca e incómoda. El agua estaba calentorra, pero al menos pudo apagar la sed.

Fue entonces cuando escuchó aquel ruido.

Un motor, que venía de lejos, pero a cada rato que pasaba se hacía más evidente.
A Justo le gustaban mucho los coches, los camiones y los tractores, pues en el pueblo aún se utilizaban para trabajar los carros tirados por mulos; para él era toda una novedad.

Se acercó a la ventana y comprobó que su padre la había cerrado, incluso había bajado la persiana. Entendió con fastidio por qué estaba pasando aquel bochorno. A pesar de lo pequeño de sus dedos buscó el tornillo que sujetaba la ventana al marco, bastante oxidado. Haciendo gala de una fuerza sorprendente para su edad, con mucha paciencia, consiguió desenroscarlo. Abrió un poco la ventana pero no subió la persiana, sino que asomó su ojo por apenas un espacio entre esta y el alfeizar, temeroso de despertar a su padre.

Efectivamente, un camión, seguramente de ganado, había aparcado en la calle. De su cabina bajaron unos extraños hombres, aún estando oscuro la luz de la luna ayudaba a ver, pudo apreciar sus ropas marrones y verdosas.

Empezaron a aporrear la puerta de los vecinos de enfrente, los Méndez; buena gente según sus padres, una familia amable y trabajadora. Justo de vez en cuando se iba a jugar a las vías con Juan, el pequeño de la familia. ¿Qué querrían de ellos? ¿Quiénes eran?

No se podía ver bien, pero Justo vio cómo los padres de Juan salían con las manos en alto, tras la nuca. Los "visitantes" les estaban apuntando con algo ¿quizá un fusil? Poco sabía el muchacho de esas cosas.

Uno de ellos entró en la casa mientras él otro amenazaba al matrimonio con aquel artefacto. Se escucharon ruidos de "cacharreo" y golpes, quizá estaba buscando algo dentro de la finca.

Tras un rato que a Justo le pareció eterno, el que había entrado salió del lugar con ánimo malhumorado.

- Pues nada, que vamos a dar un paseo ¿Eh? -Dijo el que amenazaba al matrimonio, señalándoles la parte trasera del camión. Justo pudo oírlo perfectamente.

Los Méndez subieron con relativa obediencia, como un par de ovejas, el niño poco entendía.

El que había subido a los Méndez a punta de fusil, miró hacia arriba de repente. Hacia la ventana donde estaba el niño. Justo se quedó sin respiración, sentía que no podía moverse.

Jamás se le olvidaría esa cara, demacrada, seca, con los ojos pequeños y hundidos. Justo pensó que estaba mirando a los ojos al mismo diablo.

Una mano surgió de detrás del niño y le tapó la boca con fiereza, con fuerza, llevándole hacia atrás, arrastrándole hacia la oscuridad.

- Soy yo, hijo, soy yo -le dijo en susurros Eloy a Justo-. No digas nada, no hagas ruido... Solo sígueme y haz lo que yo te diga.

Justo no escuchaba nada, salvo los rápidos y fortísimos latidos de su pequeño corazón. Su padre le guió escaleras abajo, hacia el patio, ambos iban descalzos y el suelo les hacía daño en los callos. Allí estaba su madre, despeinada y muy nerviosa, pero sin emitir ruido alguno; tenía levantada la tapa del leñero: un sótano oscuro y maloliente a donde Justo, ni con toda su curiosidad, quería entrar; le daba mucho miedo, estaba aterrado... Pero era obediente, si su padre lo decía, debía bajar.

Eloy bajó la pesada plancha metálica con tiento para evitar hacer ruido, su esposa tiró de un cordón, el cual servía para arrastrar una alfombra y ponerla sobre la tapa.

La oscuridad, ahora sí, era total.

Se escucharon los tremendos golpes en la puerta que daba a la calle. Un último mamporro y Justo escuchó como el portón cedía. Escuchó los pasos sobre ellos, insistentes, fuertes y nerviosos.

- Tú mira por ahí a ver qué hay, que estos también se vienen de paseo -dijo uno de ellos.

Justo oyó los mismos ruidos que había escuchado en casa de los Méndez, ruidos de búsqueda, de cacharros cayendo y muebles que se movían. Pero esta vez duró más, mucho más.

El niño notó como unas manos ásperas lo tocaban y unos brazos delgados lo abrazaban con fuerza: Justo notó los temblores de su férrea madre.

Lo siguiente que recuerda Justo es el ruido del motor del camión, yéndose, desvaneciéndose en la lejanía. Después de eso el silencio fue sepulcral y los grillos volvieron a cantar de nuevo, como si alguien les hubiera dado permiso.

Pero Eloy no les dejaría salir hasta bien entrada el amanecer. Por fin levantó la tapa y el sol cegó momentaneamente a Justo. Miró hacia su alrededor y encontró todo revuelto. Pero también observó que, lejos de enfadarse, sus padres respiraban aliviados.

Salieron a la calle y encontraron a muchas personas, con las manos en la cara y en la cabeza, Justo pudo escuchar alguno de los llantos, pero poco recordaba de aquello.

- Padre ¿les ha pasado algo a los Méndez? ¿A dónde se los han llevado? -Preguntó Justo tirando de la mano de su padre.
- No volveremos a verles hijo ¡y no preguntes más!
(...)
A los pocos días Justo jugaba con Juan en las vías de nuevo, tirando pequeñas piedras intentando acertar a aquella botella vieja. Juan estaba callado, triste y confuso.
Ahora vivía con sus abuelos, quienes siempre habían sido muy cariñosos con él, pero mucho tardarían en superar aquella pena.

- ¿Qué pasó aquella noche? -Preguntó Justo por puro instinto, sin pensárselo mucho.
- Pues -contestó Juan-, mis padres dijeron que me escondiera por ahí, entre los leños del desván, que no saliera, que no hiciera ruido. Cuando vinieron mis yayos ya era de día.
- Jo ¿quiénes eran ésos? ¿Qué querían?
- Mi mama me dijo que el diablo, que venía a hacernos daño...
- ¡Sí! El diablo, yo también lo vi, ahora sé que era el diablo.
 
Última edición:
Yo te voy a hablar con total sinceridad. Yo creo que la gente no sabe lo que toma. Yo me aseguré de pedir las plantas por separado...cocinarlas...tomarlas enteras...medir los gramos...yo me metí 5 gramos creo recordar...es decir: me aseguré de que era "Ayahuasca"( hay varias mezclas llamadas Ayahuasca) y me aseguré de que fuera una dosis tal que me hiciera entrar sí o sí.

Dicho esto, el que ha entrado al otro lado con la Ayahuasca te dirá lo mismo: el miedo es inexplicable. Yo aunque te lo diga...no podría. Una vez alguien aquí, Danx creo, dijo que al suicidarse no tuvo valor de hacerlo al final. Esa descripción es parecida a la toma de Ayahuasca.

La sensación es de estarte suicidándo.

Es un miedo enorme a dejar de existir. Pero incluso antes de que decidas "dejarte llevar" tú luchas porque sientes que estás perdiendo partes de ti...

Es como desaparecer paulatinamente. Como si te fueras desintegrado...y lo peor no es eso sino la sensación de que no serás nada. No podrás decir: vale, aquí estoy yo. Tengo el pelo así, estoy respirando, estoy tumbado.. mi familia es esta esta y este...Este se llama tal yo tal....lo pierdes, se esfuma...

Y claro tú no quieres.


Y justo en ese punto muchos no habrán entrado. Si tú te resistes, la planta tira de ti pero no te obliga. Es como una entidad ella. Entonces puedes elegir no ir...no desaparecer...

Así estuve 2 horas. 2 horas de reloj. Sufiendo cómo no le deseo ni al más hijodeputa de este planeta.
Exactamente.

Has descrito a la perfección el conflicto esencial que, los que hemos experimentado seriamente con drogas psicodélicas, hemos vivido.

Lo fascinante del tema es que muchos piensan que el LSD, la psilocin a o el DMT (el alcaloide orgánico de la ayahuasca, básicamente), lo que permite es "elevar" la consciencia y habilitar un uso más profundo e integral del cerebro.

Pero esto es mentira. La realidad es que las funciones cerebrales disminuyen (según muestran los escáneres cerebrales), como si estuviéramos desconectando de nuestra propia experiencia de ser como individuos (a lo que se atribuye la sensación de muerte o "muerte del ego"), y estuviéramos integrándonos con la fuente primordial, a la que iremos cuando muramos (según entienden todas las tradiciones espirituales).

Grandes personalidades como Jung, Nikola Tesla o Isaac Asimov hablaron en este sentido.

Hay un libro que propone un modelo de comprensión de la existencia, una metafísica, consistente con esta experiencia. Se trata de "Why materialism is baloney?" de Bernardo Kastrup. Merece la pena leerlo.

Dejé de tomar psicodélicos después de varios años de experimentación total con toda clase de enteógenos. Yo cultivaba todo y hacia pruebas de toda clase. Al final, llegué a la conclusión de que el beneficio potencial de la experiencia era ínfimo.

Estas sustancias no amplían la consciencia, simplemente te desconectan de tu ser y te conectan con la fuente, simulando la muerte, y suponiendo un sufrimiento extremo en los casos más fuertes de disociación.

Irónicamente, en ese tiempo cultivé un aprecio excelente por la plena consciencia que hoy todavía me acompaña.

De ahí deduzco que las enseñanzas de los psicodélicos son siempre en clave negativa.
 
No os lo vais a creer, pero una noche, cuando yo tenía unos 16 años, abrí los ojos y vi una silueta negra en la puerta, observándonos a mi hermano y a mí. En aquel entonces, mi hermano era pequeño, y dormíamos juntos. Siempre dormía con la puerta abierta, pero desde ese día, no puedo dormir con la puerta abierta, incluso hoy en día.

Además, me gusta mucho el tema de lo paranormal y las conspiraciones, pero cada vez que escucho un podcast o veo algo relacionado con los "visitantes de dormitorio", paso casi toda la noche en vela.
Nadie debe juzgar lo que uno ha experimentado en algun momento de su vida. Hasta el hecho mas insignificante puede dejar marcado a alguien como en tu caso
 
Buen hilo.

Como experiencia personal laboral, poco tengo que aportar. Mis trabajos siempre han sido rutinarios y aburridos, normalmente rodeados de gente.

Tengo experiencias de cuando era más joven, entre ellas, un extraño sueño premonitorio, un suceso misterioso de cuando era muy chiquitín y varios relatos bastante fuertes que me contaron mis abuelos.

Voy a empezar por uno de esos relatos, pues tuve la suerte de narrarlo hace ya tiempo y os lo puedo pegar aquí mismo:


¿Alguien ha dicho tocho?:

Esta historia es completamente real, queda a juicio de cada quien darle credibilidad o no.
Mi abuelo, de nombre Justiniano (Justo, para los amigos), a quien añoro muchísimo, me lo contó como si acabara de vivirlo. La memoria jamás le falló, fue uno de mis referentes y aún lo sigue siendo, un sabio de los de antes, un hombre humilde y trabajador, que vivió lo indecible a lo largo de sus muchos años.

He intentado escribirla con todo el mimo posible, con mucha ilusión, porque es lo que se merece.
Espero que os guste y que la apreciéis, con respeto.

"EL PASEO"

Eran tiempos convulsos, extraños, que el niño no comprendía. De fuera del pueblo llegaban noticias de ciudades que "habían caído" y de gente que aparecía "tirada por ahí". El padre de Justo, un hombre bueno, austero y responsable, se negaba a darle más información; un auténtico fastidio para él debido a la curiosidad del muchacho.

El calor de la noche era infernal, como si el Sol hubiera dejado de dar luz pero se negara a apagar la calefacción. La oscuridad no era total, pero sí abundante. El sudor se acumulaba en aquella almohada, proporcionando un olor desagradable y aceitoso. El pequeño Justo, de apenas ocho años, no tenía reloj en su humilde cuarto, así que no sabía qué horas debían de ser, pero adivinaba que era muy tarde y faltaba poco para el amanecer.

Gruñendo y luchando contra sí mismo para coger algo de sueño, empezó a mirar hacia el techo de su habitación, pero sus ojos permanecían abiertos; abiertos y siempre curiosos.

Suspirando y sin saber qué hacer, se levantó hacia la mesita donde reposaba la jarra de agua y el vaso, para beber un poco, la garganta le ardía de manera seca e incómoda. El agua estaba calentorra, pero al menos pudo apagar la sed.

Fue entonces cuando escuchó aquel ruido.

Un motor, que venía de lejos, pero a cada rato que pasaba se hacía más evidente.
A Justo le gustaban mucho los coches, los camiones y los tractores, pues en el pueblo aún se utilizaban para trabajar los carros tirados por mulos; para él era toda una novedad.

Se acercó a la ventana y comprobó que su padre la había cerrado, incluso había bajado la persiana. Entendió con fastidio por qué estaba pasando aquel bochorno. A pesar de lo pequeño de sus dedos buscó el tornillo que sujetaba la ventana al marco, bastante oxidado. Haciendo gala de una fuerza sorprendente para su edad, con mucha paciencia, consiguió desenroscarlo. Abrió un poco la ventana pero no subió la persiana, sino que asomó su ojo por apenas un espacio entre esta y el alfeizar, temeroso de despertar a su padre.

Efectivamente, un camión, seguramente de ganado, había aparcado en la calle. De su cabina bajaron unos extraños hombres, aún estando oscuro la luz de la luna ayudaba a ver, pudo apreciar sus ropas marrones y verdosas.

Empezaron a aporrear la puerta de los vecinos de enfrente, los Méndez; buena gente según sus padres, una familia amable y trabajadora. Justo de vez en cuando se iba a jugar a las vías con Juan, el pequeño de la familia. ¿Qué querrían de ellos? ¿Quiénes eran?

No se podía ver bien, pero Justo vio cómo los padres de Juan salían con las manos en alto, tras la nuca. Los "visitantes" les estaban apuntando con algo ¿quizá un fusil? Poco sabía el muchacho de esas cosas.

Uno de ellos entró en la casa mientras él otro amenazaba al matrimonio con aquel artefacto. Se escucharon ruidos de "cacharreo" y golpes, quizá estaba buscando algo dentro de la finca.

Tras un rato que a Justo le pareció eterno, el que había entrado salió del lugar con ánimo malhumorado.

- Pues nada, que vamos a dar un paseo ¿Eh? -Dijo el que amenazaba al matrimonio, señalándoles la parte trasera del camión. Justo pudo oírlo perfectamente.

Los Méndez subieron con relativa obediencia, como un par de ovejas, el niño poco entendía.

El que había subido a los Méndez a punta de fusil, miró hacia arriba de repente. Hacia la ventana donde estaba el niño. Justo se quedó sin respiración, sentía que no podía moverse.

Jamás se le olvidaría esa cara, demacrada, seca, con los ojos pequeños y hundidos. Justo pensó que estaba mirando a los ojos al mismo diablo.

Una mano surgió de detrás del niño y le tapó la boca con fiereza, con fuerza, llevándole hacia atrás, arrastrándole hacia la oscuridad.

- Soy yo, hijo, soy yo -le dijo en susurros Eloy a Justo-. No digas nada, no hagas ruido... Solo sígueme y haz lo que yo te diga.

Justo no escuchaba nada, salvo los rápidos y fortísimos latidos de su pequeño corazón. Su padre le guió escaleras abajo, hacia el patio, ambos iban descalzos y el suelo les hacía daño en los callos. Allí estaba su madre, despeinada y muy nerviosa, pero sin emitir ruido alguno; tenía levantada la tapa del leñero: un sótano oscuro y maloliente a donde Justo, ni con toda su curiosidad, quería entrar; le daba mucho miedo, estaba aterrado... Pero era obediente, si su padre lo decía, debía bajar.

Eloy bajó la pesada plancha metálica con tiento para evitar hacer ruido, su esposa tiró de un cordón, el cual servía para arrastrar una alfombra y ponerla sobre la tapa.

La oscuridad, ahora sí, era total.

Se escucharon los tremendos golpes en la puerta que daba a la calle. Un último mamporro y Justo escuchó como el portón cedía. Escuchó los pasos sobre ellos, insistentes, fuertes y nerviosos.

- Tú mira por ahí a ver qué hay, que estos también se vienen de paseo -dijo uno de ellos.

Justo oyó los mismos ruidos que había escuchado en casa de los Méndez, ruidos de búsqueda, de cacharros cayendo y muebles que se movían. Pero esta vez duró más, mucho más.

El niño notó como unas manos ásperas lo tocaban y unos brazos delgados lo abrazaban con fuerza: Justo notó los temblores de su férrea madre.

Lo siguiente que recuerda Justo es el ruido del motor del camión, yéndose, desvaneciéndose en la lejanía. Después de eso el silencio fue sepulcral y los grillos volvieron a cantar de nuevo, como si alguien les hubiera dado permiso.

Pero Eloy no les dejaría salir hasta bien entrada el amanecer. Por fin levantó la tapa y el sol cegó momentaneamente a Justo. Miró hacia su alrededor y encontró todo revuelto. Pero también observó que, lejos de enfadarse, sus padres respiraban aliviados.

Salieron a la calle y encontraron a muchas personas, con las manos en la cara y en la cabeza, Justo pudo escuchar alguno de los llantos, pero poco recordaba de aquello.

- Padre ¿les ha pasado algo a los Méndez? ¿A dónde se los han llevado? -Preguntó Justo tirando de la mano de su padre.
- No volveremos a verles hijo ¡y no preguntes más!
(...)
A los pocos días Justo jugaba con Juan en las vías de nuevo, tirando pequeñas piedras intentando acertar a aquella botella vieja. Juan estaba callado, triste y confuso.
Ahora vivía con sus abuelos, quienes siempre habían sido muy cariñosos con él, pero mucho tardarían en superar aquella pena.

- ¿Qué pasó aquella noche? -Preguntó Justo por puro instinto, sin pensárselo mucho.
- Pues -contestó Juan-, mis padres dijeron que me escondiera por ahí, entre los leños del desván, que no saliera, que no hiciera ruido. Cuando vinieron mis yayos ya era de día.
- Jo ¿quiénes eran ésos? ¿Qué querían?
- Mi mama me dijo que el diablo, que venía a hacernos daño...
- ¡Sí! El diablo, yo también lo vi, ahora sé que era el diablo.
Buenisima historia macho! Y bien escrita! Me ha recordado a algo que me conto mi abuelo una vez. Siendo el crio lo mandaron al molino a por comida (mi abuelo era andaluz de alcaucin un pueblo enano del sur) y al volver a las horas habian fusilado a todos. Se salvo por ir a por comida.

Tambien me dijo que vio cosas que nunca se las contaria a nadie. A saber!
 
Buenisima historia macho! Y bien escrita! Me ha recordado a algo que me conto mi abuelo una vez. Siendo el crio lo mandaron al molino a por comida (mi abuelo era andaluz de alcaucin un pueblo enano del sur) y al volver a las horas habian fusilado a todos. Se salvo por ir a por comida.

Tambien me dijo que vio cosas que nunca se las contaria a nadie. A saber!
Mil gracias Poxo, ya sabes que intento narrarlo con coherencia, aunque siempre se puede mejorar.

Lo irónico de esta narración es que huele a leyenda urbana, pero así me lo contó mi abuelo, literalmente; como mucho cambié un par de nombres.

Mi abuela me contó algo aún más fuerte, pero aún no le he dado la escritura que se merece. A lo mejor me animo, que hoy no curro por un trancazo de la hostia.

Ahora te pondré, eso sí, el sueño premonitorio.
 
Mil gracias Poxo, ya sabes que intento narrarlo con coherencia, aunque siempre se puede mejorar.

Lo irónico de esta narración es que huele a leyenda urbana, pero así me lo contó mi abuelo, literalmente; como mucho cambié un par de nombres.

Mi abuela me contó algo aún más fuerte, pero aún no le he dado la escritura que se merece. A lo mejor me animo, que hoy no curro por un trancazo de la hostia.

Ahora te pondré, eso sí, el sueño premonitorio.
Dale!
 
Sobre el tema de los Deja Vu...

Ultimamente los tengo con mas frecuencia de lo normal, hasta el punto de acojonarme casi porque puedo recordar el momento exacto que creo haber repetido. Un fenomeno muy interesante la verdad
 
Que coño es el ayahuasca?


Yo te voy a hablar con total sinceridad. Yo creo que la gente no sabe lo que toma. Yo me aseguré de pedir las plantas por separado...cocinarlas...tomarlas enteras...medir los gramos...yo me metí 5 gramos creo recordar...es decir: me aseguré de que era "Ayahuasca"( hay varias mezclas llamadas Ayahuasca) y me aseguré de que fuera una dosis tal que me hiciera entrar sí o sí.

Dicho esto, el que ha entrado al otro lado con la Ayahuasca te dirá lo mismo: el miedo es inexplicable. Yo aunque te lo diga...no podría. Una vez alguien aquí, Danx creo, dijo que al suicidarse no tuvo valor de hacerlo al final. Esa descripción es parecida a la toma de Ayahuasca.

La sensación es de estarte suicidándo.

Es un miedo enorme a dejar de existir. Pero incluso antes de que decidas "dejarte llevar" tú luchas porque sientes que estás perdiendo partes de ti...

Es como desaparecer paulatinamente. Como si te fueras desintegrado...y lo peor no es eso sino la sensación de que no serás nada. No podrás decir: vale, aquí estoy yo. Tengo el pelo así, estoy respirando, estoy tumbado.. mi familia es esta esta y este...Este se llama tal yo tal....lo pierdes, se esfuma...

Y claro tú no quieres.


Y justo en ese punto muchos no habrán entrado. Si tú te resistes, la planta tira de ti pero no te obliga. Es como una entidad ella. Entonces puedes elegir no ir...no desaparecer...

Así estuve 2 horas. 2 horas de reloj. Sufiendo cómo no le deseo ni al más hijodeputa de este planeta.
 
Tendría unos 11 o 12 años cuando estaba de vacaciones de semana santa, en mi pueblo, cerca de Toledo.

Los chavales nos cogíamos la bici como los críos de Strangers Things/Verano Azul para irnos a la quinta puñeta: resultaba que el polideportivo estaba cerca del cementerio. Un gran acierto de diseño ¿eh? :sisi3:

Pero no fue en el cementerio donde ocurrió lo que os cuento, sino en las vías, y a pleno día, poco antes del atardecer.

Hacía bastante calor para aquellas fechas, el pueblo era un secarral. Estaba con dos chavales, Santi e Isidro, nos habíamos ido a las vías, por donde en su día pasó el tren, ahora no pasaba ni el aire.

Rumores de pueblo nos decían que allí podríamos ver culebras, que de vez en cuando aparecían entre los hierros y la madera. El hecho de que se escuchara que fueran venenosas solo añadía morbo a la situación.

La cosa es que en su momento levanté la vista hacia el horizonte para haber si había alguna estación abandonada, pero se perdía en una curva entre viejas naves industriales: fue ahí donde pude ver gente. Como esas veces que ves el vapor de agua en las carreteras, parecieran las rayas de canal plus.

Les dije a Santi e Isidro que ahora volvía, que iba a ver qué narices era aquello.

Me acerqué y fui viendo a aquella gente un poco más nítida, debían ser como cuatro personas de diferentes alturas.

Prometo que en cuanto me acerqué un poco la gente se desvaneció.

Obviamente me acojoné y volví con mis amigos, no me creyeron.

Yo lo achaco al calor, a la imaginación de ser un niño, a las ganas de vivir algo especial, a las películas tipo Los Goonies...

Pero en fin, el hecho de que Isidro, años después, se matara con la moto, solo avivó el recuerdo.
 
Idea patrocinada por @WEKurtz

Si teneis alguna experiencia o situación rarita, algo que os haya pasado alguna vez y no sepáis cómo explicarlo, este es el hilo. Papa @poxolate es todo orejas en estos menesteres.

Y para predicar con el ejemplo empezaré yo con lo más raro y tramboliko que me ha pasado en mi vida.

2016. Me llaman de una ett para cubrir una baja de vigilante de seguridad privada ya que tengo placa y puede ejercer. Edificio: Casco historico de Toledo. Funcionarios.

Mis rondas eran de 19:00 a 07:00 de la mañana y viceversa. El edificio era y es un cuadrado con varias plantas de oficinas abiertas en un patio interior y unos subterráneos. La primera noche estando yo en el patio interior dando vueltas el ascensor SE BAJO SOLO A MI PLANTA. La sensación de no querer ni mirar a las puertas era acojonante. A la hora de hacer las rondas por los subterraneos tenia la típica linterna y nada más. Pues me perdí dando vueltas por unos pasillos llenos de habitaciones de archivos y sonaban unos portazos acojonantes. Imaginad la situación, estáis en un edificio que no conocéis casi a oscuras y empiezan a sonar puertas que no habeis abierto. Al salir y volver al patio interior que tenia la mesa con la silla y un monitor no me movi de ahi en toda la noche.

Si no recuerdo mal tuve que hacer unas 5 o 6 noches en el mes que estuve y las pase putas.

También tengo testimonios de un conocido cercano que vive en el casco y ha tenido varios episodios de encontrarse puertas abiertas del armario de su habitación y sentir el olor de la colonia que usaba su madre ya muerta en su cuarto a veces. Colonia que solo usaba ella y en muy pocas ocasiones.

@Titovic @wendygo @Rayosombrio @Rayzeku @tatocupao @oleg @kiwali @prodigioso a ti no te ha pasado nada con esos biceps vas protegido @Conan @Alexito_86 @SuperRat @Averroncho tu eres VIP en este tema @Dragonlobo @Lorelei @zaumadsein @El Arreador @erboina @McClellan @Eterno @Psicomonje Cortés
En Toledo hay un nivel de cosas paranormales que tiran para atrás.
 
Idea patrocinada por @WEKurtz

Si teneis alguna experiencia o situación rarita, algo que os haya pasado alguna vez y no sepáis cómo explicarlo, este es el hilo. Papa @poxolate es todo orejas en estos menesteres.

Y para predicar con el ejemplo empezaré yo con lo más raro y tramboliko que me ha pasado en mi vida.

2016. Me llaman de una ett para cubrir una baja de vigilante de seguridad privada ya que tengo placa y puede ejercer. Edificio: Casco historico de Toledo. Funcionarios.

Mis rondas eran de 19:00 a 07:00 de la mañana y viceversa. El edificio era y es un cuadrado con varias plantas de oficinas abiertas en un patio interior y unos subterráneos. La primera noche estando yo en el patio interior dando vueltas el ascensor SE BAJO SOLO A MI PLANTA. La sensación de no querer ni mirar a las puertas era acojonante. A la hora de hacer las rondas por los subterraneos tenia la típica linterna y nada más. Pues me perdí dando vueltas por unos pasillos llenos de habitaciones de archivos y sonaban unos portazos acojonantes. Imaginad la situación, estáis en un edificio que no conocéis casi a oscuras y empiezan a sonar puertas que no habeis abierto. Al salir y volver al patio interior que tenia la mesa con la silla y un monitor no me movi de ahi en toda la noche.

Si no recuerdo mal tuve que hacer unas 5 o 6 noches en el mes que estuve y las pase putas.

También tengo testimonios de un conocido cercano que vive en el casco y ha tenido varios episodios de encontrarse puertas abiertas del armario de su habitación y sentir el olor de la colonia que usaba su madre ya muerta en su cuarto a veces. Colonia que solo usaba ella y en muy pocas ocasiones.

@Titovic @wendygo @Rayosombrio @Rayzeku @tatocupao @oleg @kiwali @prodigioso a ti no te ha pasado nada con esos biceps vas protegido @Conan @Alexito_86 @SuperRat @Averroncho tu eres VIP en este tema @Dragonlobo @Lorelei @zaumadsein @El Arreador @erboina @McClellan @Eterno @Psicomonje Cortés

Yo tengo algunas, pero algunas no puedo contar y algunas otras no quiero contar.
Lo que sí, al hilo de lo que dices de los olores, a lo largo de mi vida, en sitios en los que era absolutamente imposible, en infinidad de ocasiones he olido a rosas y/o a incienso, insisto, era en lugares y situaciones en las que era imposible :nusenuse:
 
Volver
Arriba