Lo complicado NO es elegir el menú.
Yo tengo muy claro los platos que me gustarían.
Lo difícil es que te los hicieran bien.
Si eres tan simple como para pedir un Big Mac con patatas no tendrás problema.
Pero si lo que te apetece es un guiso que t e transporte a tu infancia, como el que hacía tu abuela o tu madre (unas patatas a la riojana, una escudella, un cocido o algo así… ) notarás que el sabor no es el mismo porque está hecho con prisas y sin amor.
Si optas por algo que no es un sabor de infancia sino manjares descubiertos durante tu vida adulta, adquiridos por tu avidez de probar y descubrir cosas nuevas y deliciosas, entonces quedarás decepcionado por una mala ejecución. Materia prima pésima o ignorancia culinaria y desconocimiento de las técnicas básicas de cocina. Pienso en un agedashi de atún, un marmitako, un conejo Bourguinon, un buen steak tartar, un teppanyaki de Wagyu o un buen arroz de marisco....
Y ya, si eres sibarita o foodie y empezmos a ponernos técnicos (un capricho es un capricho) el desastre puede ser monumental…
Para mi la solución a este dilema seria cambiar las reglas.
Que no te pregunten QUÉ quieres cenar en tu ultima cena.
Que lo que puedas elegir es QUIÉN te cocinará tu última cena. Y
así no fallarás.