Esta ya la he contado por ahí.
Yo en mi anterior cargo estaba en una caja, con su cristal y una única abertura para pasar los cambios.
Contrataron a un extra para dirigir unas partidas, traje y toda la pesca. Esto no lo digo por nada, lo señalo porque por norma da aire de respeto y autoridad. Más o menos de mi edad.
El caso es que tenía que pasar a caja varias veces por temas administrativos durante la noche, apenas habíamos mediado palabra ni nos había dado tiempo a presentarnos.
En una que se acerca a la ventanilla (repito, única salida abertura a esa caja que aún llamamos "pecera"), y tengo que señalar que cuando se ponía el aire acondicionado, el aire salía por ahí bastante fuerte. Pues eso, se acerca y empiezo a hacerle aspavientos diciéndole que se aleje. Me mira raro y le suelto, sin más "mira, me vas a disculpar, pero me he tirado un pedo y como te acerques a la ventanilla te lo vas a comer entero". Se aleja patidifuso.
No mediamos más palabra durante el resto del turno.
Cuando acabamos el curro, nos encontramos los dos en la calle como dos subnormales, a las 5 de la mañana, cazando Pokémons con el Pokémon Go. Nos hicimos amigos ese día y siempre me recuerda lo del pedo como la mejor presentación que le han hecho jamás.
No es que me diera vergüenza, pero aunque soy bastante abierta es verdad que por norma no soy tan jodidamente basta.