Ya he hablado varias veces de su nuevo canal de YouTube, pero permítanme insistir.
Lucía fue una PSOEra de pro y luego una Podemera remarcable. Tragó con muchos de los dogmas de la izquierda, a pesar de ser una persona extremadamente inteligente. La inteligencia, la capacidad comunicativa y asimilativa no están reñidas con ser más o menos susceptible a las falacias y demagogia. Este es un caso bastante claro. Aun siendo superdotada, le cuelan los dogmas que le llegan cuando apelan a su realidad personal e intereses. El feminismo, sobre todo, le ha calado mucho y todavía no se ha acabado de bajar del burro, por ejemplo.
Pero a lo que voy. El tema es que Lucía dijo basta cuando se presentó la ley trans. Bajo su punto de vista esa ley es una animalada que se salta muchos derechos y atenta contra la salud física y mental de los menores. La prohibición de llevar la contraria a un menor que se autoperciba trans y, sobre todo, los bloqueadores de la pubertad son cosas que a Lucía la escandalizaron. Así que, a pesar de ser muy roja y mucho roja, se opuso.
Eso hizo que, muy al estilo Podemos, se empezara una campaña de desprestigio hacia su figura pública. Se la llamó tránsfoba, se la acusó de plagiar artículos y libros, se la persiguió por la calle, se la ha agredido en varias ocasiones y se le ha destrozado la vida. De enfant terrible de la literatura, ha pasado a ser una pobre psicóloga que pugna por llegar a fin de mes.
Y de no tener nada que perder nació su canal de YouTube, donde da caña a diario a la actualidad política desde su posición de ex-insider. Quizás sus razones no sean las más dignas, puesto que lo hace por venganza, pero su discurso es hoy día el más interesante de la escena de los fachatubers. Habla con nombres y apellidos, acusa de delitos muy graves en base a cosas que ella sabe de primera mano, y explica su visión de la política nacional y global.
Siempre escucharéis algo malo de ella, puesto que existe esa campaña de desprestigio en su contra. Los de izquierdas no dudarán en acusarla de cosas que ellos mismos defenderían. Que si es musulmana, que si es una charo, feminazi y lo que sea para que la gente no la perciba de forma positiva (en este hilo leeréis ejemplos de eso).
Pero ahí la tenemos dando cera. Yo la escucho cada día. No le creo todo lo que dice de forma incondicional ni estoy siempre de acuerdo con sus deducciones y opiniones, pero se me hace extremadamente interesante.
Os la recomiendo muchísimo.