Ya te adelanto que no vas bien encaminado y que así recaerás más tarde o más temprano.
Eso de las pastillas está bien para el mono físico, pero el monstruo sigue dentro. Tienes que hacer una labor introspectiva, hasta anular al monstruo, que no es más que tú mismo con miedo a no tener nunca más lo que crees que es difícil de prescindir o que necesitas de alguna forma. El miedo a no volver a fumar es lo que realmente te engancha.
Mi consejo, léete el libro (lo encontrarás facilemente en internet, o por 4 duros en cualquier librería) de "Fumar es fácil si sabes cómo", e interiorízalo. Cuando comprendas el mecanismo que te esclaviza al tabalo, tendrás casi todo el camino recorrido.
Por otro lado, como dicen por ahí, la decisión de dejarlo es fundamental, y ya lo has hecho. Recuerda también que nunca seremos exfumadores, sino fumadores que llevamos años sin fumar (hay que mantener alta la guardia, shurmano).
En todo caso, mucha suerte. Yo también lo dejé de la noche a la mañana, una vez que me enfrenté al monstruo.