Días muy duros para nuestro antihéroe, Joaquín el carapadre, durante el almuerzo de Navidad
Aguantar a su suegra, tan impertinente y marimandona como Mari.
Reconocerse en su suegro, un pobre hombre que jamás alza la voz y que pese a estar prejubilado con la máxima pensión, está muerto en vida.
Soportar a su cuñado Arturo, ése que Mari dice que es tan atractivo pese a tener ya cincuenta y tantos, que está forrado y conduce un Mercedes Clase E sedán último modelo y tiene chaletazo en una urbanización privada, que sabe de todo, aunque en realidad no sabe de nada. Para más inri, su hija Lucía es una preciosidad de 15 añitos, es una chortina full-inox, y ella lo sabe, y sabe que todos lo saben.
Joaquín casi se vuelve loco cuando la chortina se le abalanza y le rodea el cuello con sus delicados brazos al saludarlo: "Tío Joaquín, cuánto te he echado de menos!". El olor a coco y a miel de su piel le despierta recuerdos que creía olvidados, de tiempos en los que el mundo era perfecto, porque todo era posible. Joaquín se siente durante todo el día en el último círculo del infierno de Dante, haciendo muchísima fuerza de voluntad para no mirarla más de la cuenta y que los demás presentes sospechen algo raro de él.
Sabe que en esta ocasión, a la vuelta a casa, la llamada del puente de la autovía será casi irresistible.
Al día siguiente, Joaquín estaba viendo el telediarreo, que oscilaba entre noticias malas y peores, y se puso a hacer zapping hasta que vio un anuncio en el que sonaba What is Love de Haddaway, canción del año 93, de cuando en las discotecas se podía ir a bailar buena música y no canciones con letras tipo "te voy a dar carne en barra hasta que salga el sol"; de cuando él era joven e iba algunos fines de semana a los locales bailables, porque en su cabeza se creía el rey de la pista y que se comería el mundo. Aunque en realidad lo único que hacía en la pista era el ridículo y terminaba la noche igual de solo que como había llegado porque con su principio de epilepsia que él consideraba pasos de baile, no iba a ligar ni a tiros, aunque nadie se lo dijo nunca.
Y como digo, al ver ese anuncio con esa música, vinieron de repente a la cabeza todos los recuerdos de aquella época y pensó: coño, voy ir al Youtube ese que tiene siempre a los críos embobados y a ver si está ahí la canción.
Y efectivamente, el vídeo estaba en Youtube, pero era una versión hecha en 2018 y lo que vio hace que casi le explote la cabeza. Chortincitas con toda la vida por delante bailando al son de la música. Su mujer hace lustros que ya no baila para él, porque con su sobrepeso no puede, y porque la vitalidad hace mucho que se esfumó para siempre.
Joaquín comprende de inmediato que ha tirado toda su vida por el retrete, y ahora se acuerda de aquel ex compañero de la ESO que murió en misteriosas circunstancias cuando su coche se salió de la carretera mientras atravesaba un puerto de montaña.