General ¿Estamos viviendo el declive de la sociedad moderna?

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Hola a todos, abro este hilo para reflexionar y debatir sobre una cuestión que cada vez parece más evidente para algunos: ¿estamos presenciando el declive de la sociedad tal como la conocemos?


Desde hace unos años, muchas personas sienten que "algo no va bien". Algunos de los síntomas que más se comentan:

Aumento de problemas de salud mental.

Deterioro de las relaciones humanas.

Polarización política extrema.

Crisis económica y vivienda.

Dependencia total de la tecnología.

Desconexión con la naturaleza.

Pérdida de valores tradicionales vs. confusión sobre los nuevos.


¿Estamos mejor que nunca o más perdidos que nunca?
¿ANTES SE VIVÍA MEJOR?

Hay quienes dicen que el pasado era mejor: más comunidad, más estabilidad, más contacto humano, menos prisas. Pero también hubo guerras, dictaduras, desigualdades brutales y poca libertad personal.

¿Qué opinas tú? ¿Idealizamos el pasado o hemos perdido el rumbo?




LA ERA DIGITAL: ¿BENDICIÓN O MALDICIÓN?

Internet nos conecta, pero también nos aísla. Lo sabemos todo y, a la vez, no sabemos nada. Las redes sociales han transformado cómo nos relacionamos y nos percibimos.

¿Estamos más informados o más manipulados?
¿Las redes son un espejo o una distorsión?




VIDA COTIDIANA: TRABAJO, VIVIENDA, FUTURO

Jóvenes que no pueden independizarse.

Trabajos mal pagados y sin estabilidad.

Aumento del coste de vida.

Incertidumbre constante.


¿Crees que hay futuro para las nuevas generaciones o se ha roto la promesa del progreso?



¿SOLUCIONES O RESIGNACIÓN?

Este hilo no es solo para quejarnos. También podemos compartir ideas, propuestas, formas de vida alternativas o experiencias positivas.

¿Qué estás haciendo tú para vivir mejor?
¿Crees en un cambio social o prefieres "sobrevivir" al sistema actual?




¡Participa!

@SuperRat
@Ludopatas
@Zagaliko
@Lorelei
@Mentalista

Me gustaría que participéis en el hilo.
 
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Hola a todos, abro este hilo para reflexionar y debatir sobre una cuestión que cada vez parece más evidente para algunos: ¿estamos presenciando el declive de la sociedad tal como la conocemos?


Desde hace unos años, muchas personas sienten que "algo no va bien". Algunos de los síntomas que más se comentan:

Aumento de problemas de salud mental.

Deterioro de las relaciones humanas.

Polarización política extrema.

Crisis económica y vivienda.

Dependencia total de la tecnología.

Desconexión con la naturaleza.

Pérdida de valores tradicionales vs. confusión sobre los nuevos.


¿Estamos mejor que nunca o más perdidos que nunca?
¿ANTES SE VIVÍA MEJOR?

Hay quienes dicen que el pasado era mejor: más comunidad, más estabilidad, más contacto humano, menos prisas. Pero también hubo guerras, dictaduras, desigualdades brutales y poca libertad personal.

¿Qué opinas tú? ¿Idealizamos el pasado o hemos perdido el rumbo?




LA ERA DIGITAL: ¿BENDICIÓN O MALDICIÓN?

Internet nos conecta, pero también nos aísla. Lo sabemos todo y, a la vez, no sabemos nada. Las redes sociales han transformado cómo nos relacionamos y nos percibimos.

¿Estamos más informados o más manipulados?
¿Las redes son un espejo o una distorsión?




VIDA COTIDIANA: TRABAJO, VIVIENDA, FUTURO

Jóvenes que no pueden independizarse.

Trabajos mal pagados y sin estabilidad.

Aumento del coste de vida.

Incertidumbre constante.


¿Crees que hay futuro para las nuevas generaciones o se ha roto la promesa del progreso?



¿SOLUCIONES O RESIGNACIÓN?

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¿Qué estás haciendo tú para vivir mejor?
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¡Participa!

Este tema da para largo, así que invito a todos los foreros a comentar con respeto, compartir reflexiones, artículos, experiencias personales o simplemente opinar.
De la sociedad occidental sí, de la oriental no. China será el mayor poder del mundo al ritmo que van y lo mal que cada vez le va a Estados Unidos , lo de ayer lo del asesinato del hombre joven Charlie Kirk indica una polarización extrema en su población donde la mitad ya ataca a la otra por sus ideas, y esto puede producir una guerra civil. A Europa ni la nombro, no se nos tiene en cuenta para las decisiones importantes. Y como dijo Donald Trump a Ursula Vonder Lyen, la inmigración y sus políticas ecológicas van a destruir Europa
 
La sociedad occidental, como bien dice @Sol , sabe ya desde hace años que estamos en un imperio en decadencia.

¿Será China quien coja el relevo de Europa y EEUU? ¿Realmente habrá en Europa una invasión islámica? Ni idea, pero nos está pasando como en la antigua URSS, todo el mundo sabe que todo va a peor y nadie se sorprenderá cuando caiga.
 
Vivimos en una época en la que, más que nunca, es necesario estar bien de la cabeza y, sin embargo, la gente está peor que nunca de la azotea.
 
Sobra el 80% de la población mundial, y de algunas zonas sobra toda
 
Me interesan mucho las cuestiones que comentas.

El fracaso como sociedad que mencionas es un resumen de como percibimos lo que nos rodea desde nuestro punto de vista único.
¿Acaso no es la civilización una interfaz que nos ayuda a lidiar con el mundo, hecha de normas, valores, creencias y constructos?

En un entorno hostil, hemos construido cultura(s) para progresar. Y no nos ha ido mal.
Por eso, todo depende de cómo lo mires: hay quienes ven decadencia, y otros, cambio; unos se quedan con el caos, y otros encuentran en él una oportunidad.

Lo que sí resulta inquietante es la forma en que nso hemos colocado frente al mz<undo, como si fuéramos dueños absolutos de la Tierra. Con esa especie de soberbia colectiva hemos modificado paisajes, extinguido especies, manipulado ecosistemas y alterado los ritmos naturales para que encajen con lo que nos conviene. Y, en el fondo, ese afán de control no es tanto una victoria como una trampa: creemos que lo tenemos todo bajo control, pero la realidad es que siempre estamos a un paso del puto apocalipsis.

Tal vez, entonces, el verdadero fracaso no sea ni social ni técnico, sino algo más profundo: hemos olvidado que somos solo una parte del todo, y no la cima indiscutible de la vida en este planeta.
 
Me interesan mucho las cuestiones que comentas.

El fracaso como sociedad que mencionas es un resumen de como percibimos lo que nos rodea desde nuestro punto de vista único.
¿Acaso no es la civilización una interfaz que nos ayuda a lidiar con el mundo, hecha de normas, valores, creencias y constructos?

En un entorno hostil, hemos construido cultura(s) para progresar. Y no nos ha ido mal.
Por eso, todo depende de cómo lo mires: hay quienes ven decadencia, y otros, cambio; unos se quedan con el caos, y otros encuentran en él una oportunidad.

Lo que sí resulta inquietante es la forma en que nso hemos colocado frente al mz<undo, como si fuéramos dueños absolutos de la Tierra. Con esa especie de soberbia colectiva hemos modificado paisajes, extinguido especies, manipulado ecosistemas y alterado los ritmos naturales para que encajen con lo que nos conviene. Y, en el fondo, ese afán de control no es tanto una victoria como una trampa: creemos que lo tenemos todo bajo control, pero la realidad es que siempre estamos a un paso del puto apocalipsis.

Tal vez, entonces, el verdadero fracaso no sea ni social ni técnico, sino algo más profundo: hemos olvidado que somos solo una parte del todo, y no la cima indiscutible de la vida en este planeta.


Tu reflexión plantea un punto de partida muy interesante: la civilización como interfaz para lidiar con un mundo hostil. Es cierto que, a lo largo de la historia, las culturas han sido mecanismos adaptativos, formas de organizar el caos y crear sentido. Sin embargo, afirmar que “no nos ha ido mal” depende en gran medida del ángulo desde el cual se mire.

Sí, hemos progresado en términos tecnológicos, médicos y sociales, pero ese progreso ha venido con un costo altísimo: desigualdad estructural, devastación ecológica y alienación existencial. Lo que para algunos es “progreso”, para otros es exclusión, desplazamiento o pérdida de identidad. Así que ese éxito civilizatorio es, en el mejor de los casos, profundamente desigual y ambivalente.

También es muy acertado señalar nuestra soberbia como especie: hemos actuado como si el planeta fuera un recurso infinito a nuestra disposición. Y lo más preocupante no es solo el impacto ambiental, sino la lógica que lo sustenta: una mentalidad extractivista, centrada en el control, la utilidad y la acumulación. Esa lógica no solo ha dañado el planeta, sino también nuestras relaciones humanas y nuestra capacidad de vivir con otros seres —humanos y no humanos— de forma respetuosa y sostenible.

Decir que “estamos a un paso del puto apocalipsis” no es exagerado. Es, de hecho, un reconocimiento brutalmente honesto de lo precario de nuestro equilibrio. Pero también puede ser una llamada de atención: tal vez estemos a tiempo de cambiar la narrativa, de reconstruir nuestra relación con la Tierra no como dominadores, sino como parte de un todo interdependiente.

En ese sentido, coincido contigo: el fracaso más profundo no es técnico ni siquiera ético, sino ontológico. Hemos olvidado quiénes somos en relación con el resto del mundo. Y quizás ahí esté la clave: no se trata solo de cambiar sistemas, sino de cambiar la mirada.
 
Te comento. Antes España fue la octava potencia mundial. No existía el IVA general, ciertos artículos de lujo como perfumes creo que pagaban el 6%. Con un salario normal, la mujer se podía quedar en casa y encima daba para comprar un piso en la playa o construir un pequeño chalet.

Obviamente la tecnología, medicina y ciertos avances pesan en la decisión.

Pero si la sociedad española hubiera seguido igual, bien gestionada, sin endeudamientos, sin gastos estúpidos, sin ministerios para crear división y odio entre españoles... en definitiva sin socialismo... no me cabe duda que España estaría compitiendo económicamente en los puestos de cabeza y el PIB per cápita español sería de los mayores del mundo, quizá al nivel de Suiza.

O bien, directamente viviriamos mucho mejor sin tener que trabajar tanto para una miseria en muchos casos. Podríamos tener prácticamente pleno empleo y vivir estupendamente con que trabajase uno de los cabeza de familia.

En la época de mis padres las puertas se dejaban abiertas por el día y las llaves en los coches por si lo tenía que mover un vecino si estaba mal aparcado.
 
Te comento. Antes España fue la octava potencia mundial. No existía el IVA general, ciertos artículos de lujo como perfumes creo que pagaban el 6%. Con un salario normal, la mujer se podía quedar en casa y encima daba para comprar un piso en la playa o construir un pequeño chalet.

Obviamente la tecnología, medicina y ciertos avances pesan en la decisión.

Pero si la sociedad española hubiera seguido igual, bien gestionada, sin endeudamientos, sin gastos estúpidos, sin ministerios para crear división y odio entre españoles... en definitiva sin socialismo... no me cabe duda que España estaría compitiendo económicamente en los puestos de cabeza y el PIB per cápita español sería de los mayores del mundo, quizá al nivel de Suiza.

O bien, directamente viviriamos mucho mejor sin tener que trabajar tanto para una miseria en muchos casos. Podríamos tener prácticamente pleno empleo y vivir estupendamente con que trabajase uno de los cabeza de familia.

En la época de mis padres las puertas se dejaban abiertas por el día y las llaves en los coches por si lo tenía que mover un vecino si estaba mal aparcado.
El comentario que planteas representa una visión nostálgica de un pasado percibido como más próspero, seguro y cohesionado socialmente. Este tipo de discurso, frecuente en épocas de incertidumbre o crisis, tiende a idealizar determinadas décadas —generalmente los años 60 o 70— desde una experiencia personal o colectiva que no siempre se corresponde con la complejidad histórica, económica y social del momento.

En primer lugar, conviene matizar algunas afirmaciones sobre el contexto económico español del pasado. Si bien es cierto que en las décadas posteriores a la posguerra España experimentó un notable crecimiento económico —especialmente durante el llamado "milagro español" (1959-1973)— este desarrollo se produjo en un contexto de fuerte autoritarismo político, control de libertades, y con un modelo económico muy dependiente del turismo, la construcción y el bajo coste laboral. Además, el modelo familiar en el que un solo ingreso bastaba para mantener el hogar y adquirir propiedades no se debe únicamente a una supuesta “buena gestión”, sino a una serie de factores estructurales: menor coste de vida relativo, acceso limitado a bienes de consumo, créditos baratos (a menudo condicionados políticamente), y sobre todo, un rol profundamente desigual de género que relegaba a la mujer al ámbito doméstico, sin reconocimiento económico ni independencia profesional.

En cuanto al argumento político sobre la gestión socialista como causa de decadencia económica, conviene evitar reduccionismos ideológicos. La evolución económica de un país es resultado de múltiples factores: coyunturas internacionales, integración en estructuras supranacionales como la UE, políticas fiscales y laborales, transformaciones tecnológicas, así como la globalización y las sucesivas crisis económicas (como la de 2008). Además, los distintos gobiernos —tanto de izquierdas como de derechas— han tenido responsabilidades compartidas en la gestión económica. Por ejemplo, el crecimiento de la deuda pública no ha sido exclusivo de un solo signo político, y tampoco lo ha sido el fenómeno del desempleo estructural o la precarización del trabajo.

Por otro lado, la comparación con países como Suiza debe contextualizarse cuidadosamente. Suiza es una economía pequeña, con una larga tradición de neutralidad, alta estabilidad institucional, un sistema fiscal muy diferente al español, y una estructura productiva basada en servicios financieros, innovación y alta cualificación laboral. Pretender replicar ese modelo sin atender a las profundas diferencias estructurales, históricas y culturales entre ambos países puede llevar a conclusiones erróneas o simplistas.

Finalmente, el recuerdo de una sociedad donde "las puertas se dejaban abiertas" alude a un nivel de confianza social que ciertamente ha cambiado. Sin embargo, esa confianza se daba también en contextos mucho más homogéneos, rurales o de menor movilidad poblacional. La complejidad y diversidad de las sociedades contemporáneas requieren nuevas formas de cohesión, más allá de idealizaciones del pasado.

En suma, aunque es comprensible que ciertas generaciones perciban que "antes se vivía mejor", es necesario contrastar esas impresiones con análisis empíricos, datos históricos y una perspectiva crítica. Solo así podemos construir un diagnóstico riguroso y propositivo sobre el presente y el futuro de nuestra sociedad.




Datos históricos y económicos: España vs pasado idealizado

1. PIB per cápita actual vs pasado

En 2023, el PIB per cápita nominal de España era de aproximadamente US$ 33.500.

Esto lo sitúa bastante por debajo de los niveles de los países con mayor renta per cápita en Europa, como Suiza, cuyo PIB per cápita nominal ronda los US$ 100.000.

No tengo un dato exacto comparable para España en los años 60‑70 para PIB per cápita internacional ajustado en dólares actuales, pero diversos análisis históricos muestran que aunque España venía de niveles muy bajos en la posguerra, el crecimiento fue fuerte, especialmente desde los años del “Plan de Estabilización” (1959) y con el desarrollo industrial de los años 60‑70.



2. Endeudamiento público

En 1980, la deuda pública de España representaba aproximadamente el 16,6% del PIB.

Hoy esa proporción está en torno al 100‑110% del PIB, dependiendo de la fuente. Por ejemplo, datos recientes señalan un 104,4 % del PIB en deuda pública española al tercer trimestre de 2024.

Por tanto, la deuda ha crecido de forma considerable —no sólo en valor absoluto, sino como proporción de lo que produce la economía— lo que limita la capacidad fiscal del Estado para invertir o modular crisis futuras.



3. Desempleo

La tasa de desempleo en España ha sido históricamente muy variable. En los últimos años, tras la crisis financiera internacional y la crisis del euro, España llegó a tasas de más del 20‑25 %, especialmente en momentos puntuales de 2013‑2014.

Aunque ahora la tasa ha mejorado bastante, sigue siendo elevada con respecto a muchos países europeos. (Datos recientes muestran que se sitúa en torno al 11‑12 % para toda la población activa. )

En los años 60‑70 el desempleo “oficial” era mucho más bajo, pero también hay que tener en cuenta un mercado de trabajo muy diferente: menor participación femenina, mayor empleo informal, menos protección laboral, menos migración, etc.





---

Interpretaciones críticas

A partir de esos datos, algunas reflexiones:

El hecho de que hoy el PIB per cápita sea mucho mayor que décadas atrás indica que sí ha habido progreso económico real, mejoras en tecnología, salud, calidad de vida, infraestructuras, etc. Eso justifica parte del “no nos ha ido tan mal” del comentario original.

Pero ese progreso no ha sido uniforme: muchas personas no se benefician en la misma medida, lo que explica desigualdad, precariedad, y que para muchos la sensación sea de mayor dificultad para “vivir bien”.

El nivel actual de endeudamiento (≈100 % del PIB) supone un riesgo. No es automáticamente “malo”, pero limita el margen de maniobra del Estado y puede traducirse en presión sobre impuestos, recortes o inflación si las condiciones financieras se vuelven adversas.

El desempleo alto es evidencia de que no se ha logrado un “pleno empleo” sostenible, algo que en los años pasados atribuían al modelo económico más rígido, menos globalizado, con mayores barreras al cambio, pero también con menos competencia, menor movilidad, menor participación laboral femenina.

Comparar con Suiza o países del norte de Europa exige tener en cuenta diferencias estructurales: tamaño del país, recursos naturales, tradición institucional, sistema educativo, especialización productiva, demografía, estabilidad política, etc.




Con todos estos datos:

Es legítimo valorar positivamente ciertos aspectos del pasado (seguridad, estabilidad social, menor endeudamiento, ciertos costes de vida) sin idealizar.

Pero las afirmaciones absolutas como “sin socialismo viviríamos como Suiza” simplifican demasiado: ignoran crisis externas, rigideces estructurales, desigualdades, impacto del cambio tecnológico y de los mercados globales, así como los beneficios sociales que han venido con políticas públicas: sanidad, educación, protección social.
 
En ese sentido, coincido contigo: el fracaso más profundo no es técnico ni siquiera ético, sino ontológico. Hemos olvidado quiénes somos en relación con el resto del mundo. Y quizás ahí esté la clave: no se trata solo de cambiar sistemas, sino de cambiar la mirada.
Y con respecto a nuestra relación con el resto del mundo tenemos dos niveles muy bien diferenciados y con problemáticas totalmente distintas!
por un lado la relación humana entre civilizaciones/culturas que es en muchos casos irreconciliable (conflictos ideológicos, religiosos, políticos, tecnológicos). Que provocan desigualdad, guerras, genocidios etc...
Y por otro lado está nuestra relación como modelo de especie ocupando un espacio que no nos pertenece.
La tierra tiene más de 4.000 millones de años. El ser humano apareció hace 300.000 años. Otras especies ya dominaron, como bacterias, peces o dinosaurios.
Somos un parpadeo en la historia de la Tierra; vivir como dueños y no como huéspedes es nuestro mayor error.
 
Y con respecto a nuestra relación con el resto del mundo tenemos dos niveles muy bien diferenciados y con problemáticas totalmente distintas!
por un lado la relación humana entre civilizaciones/culturas que es en muchos casos irreconciliable (conflictos ideológicos, religiosos, políticos, tecnológicos). Que provocan desigualdad, guerras, genocidios etc...
Y por otro lado está nuestra relación como modelo de especie ocupando un espacio que no nos pertenece.
La tierra tiene más de 4.000 millones de años. El ser humano apareció hace 300.000 años. Otras especies ya dominaron, como bacterias, peces o dinosaurios.
Somos un parpadeo en la historia de la Tierra; vivir como dueños y no como huéspedes es nuestro mayor error.
No tengo nada que objetar a tu comentario. Si no te importa lo hago mío.
 
El mal uso de la tecnología ha hecho mucho daño. Y el triunfo de la masa sobre la excelencia. Léanse La rebelión de las masas de Ortega y Gasset para entender un poco la deriva actual.
 
Básicamente, son los puntos de la agenda 2030, que se van cumpliendo gradualmente.
Ya están destruyendo el campo y la ganadería para convertirse ellos en la única opción.
Vamos camino de una sociedad enfocada al transhumanismo, cada vez mas fría e impersonal.
Los valores tradicionales se han destruido por completo. Nadie confia en nadie. Apenas se casa la gente ya, consecuencias de un feminismo injusto y descarnado, además de la crisis económica.

Siempre digo que el juego Cyberpunk 2077 es un espejo de a donde nos quieren llevar.
 
Básicamente, son los puntos de la agenda 2030, que se van cumpliendo gradualmente.
Ya están destruyendo el campo y la ganadería para convertirse ellos en la única opción.
Vamos camino de una sociedad enfocada al transhumanismo, cada vez mas fría e impersonal.
Los valores tradicionales se han destruido por completo. Nadie confia en nadie. Apenas se casa la gente ya, consecuencias de un feminismo injusto y descarnado, además de la crisis económica.

Siempre digo que el juego Cyberpunk 2077 es un espejo de a donde nos quieren llevar.
No he jugado a ese juego. Creo que solo está para ps5
 
Están en pc y switch 2 también

No cumplo los requisitos, mi video consola más moderna es la ps3, y mi PC creo que es del año 2012. Así que no lo puedo jugar. Es una lástima porque seguro que tiene que estar de puta madre el jueguecito. Pero gracias a mi ex mujer, no puedo gastar el dinero en comprar una ps5. Me ha quitado hasta los calzoncillos.
 
Hola a todos, abro este hilo para reflexionar y debatir sobre una cuestión que cada vez parece más evidente para algunos: ¿estamos presenciando el declive de la sociedad tal como la conocemos?


Desde hace unos años, muchas personas sienten que "algo no va bien". Algunos de los síntomas que más se comentan:

Aumento de problemas de salud mental.

Deterioro de las relaciones humanas.

Polarización política extrema.

Crisis económica y vivienda.

Dependencia total de la tecnología.

Desconexión con la naturaleza.

Pérdida de valores tradicionales vs. confusión sobre los nuevos.


¿Estamos mejor que nunca o más perdidos que nunca?
¿ANTES SE VIVÍA MEJOR?

Hay quienes dicen que el pasado era mejor: más comunidad, más estabilidad, más contacto humano, menos prisas. Pero también hubo guerras, dictaduras, desigualdades brutales y poca libertad personal.

¿Qué opinas tú? ¿Idealizamos el pasado o hemos perdido el rumbo?




LA ERA DIGITAL: ¿BENDICIÓN O MALDICIÓN?

Internet nos conecta, pero también nos aísla. Lo sabemos todo y, a la vez, no sabemos nada. Las redes sociales han transformado cómo nos relacionamos y nos percibimos.

¿Estamos más informados o más manipulados?
¿Las redes son un espejo o una distorsión?




VIDA COTIDIANA: TRABAJO, VIVIENDA, FUTURO

Jóvenes que no pueden independizarse.

Trabajos mal pagados y sin estabilidad.

Aumento del coste de vida.

Incertidumbre constante.


¿Crees que hay futuro para las nuevas generaciones o se ha roto la promesa del progreso?



¿SOLUCIONES O RESIGNACIÓN?

Este hilo no es solo para quejarnos. También podemos compartir ideas, propuestas, formas de vida alternativas o experiencias positivas.

¿Qué estás haciendo tú para vivir mejor?
¿Crees en un cambio social o prefieres "sobrevivir" al sistema actual?




¡Participa!

@SuperRat
@Ludopatas
@Zagaliko
@Lorelei
@Mentalista

Me gustaría que participéis en el hilo.

pongo esta pole mientras la IA me hace un resumen :shurmanos:

De la sociedad occidental sí, de la oriental no. China será el mayor poder del mundo al ritmo que van y lo mal que cada vez le va a Estados Unidos , lo de ayer lo del asesinato del hombre joven Charlie Kirk indica una polarización extrema en su población donde la mitad ya ataca a la otra por sus ideas, y esto puede producir una guerra civil. A Europa ni la nombro, no se nos tiene en cuenta para las decisiones importantes. Y como dijo Donald Trump a Ursula Vonder Lyen, la inmigración y sus políticas ecológicas van a destruir Europa

La sociedad occidental, como bien dice @Sol , sabe ya desde hace años que estamos en un imperio en decadencia.

¿Será China quien coja el relevo de Europa y EEUU? ¿Realmente habrá en Europa una invasión islámica? Ni idea, pero nos está pasando como en la antigua URSS, todo el mundo sabe que todo va a peor y nadie se sorprenderá cuando caiga.

Vivimos en una época en la que, más que nunca, es necesario estar bien de la cabeza y, sin embargo, la gente está peor que nunca de la azotea.

Sobra el 80% de la población mundial, y de algunas zonas sobra toda

Tienes razón y tengo casos muy cercanos.

Me interesan mucho las cuestiones que comentas.

El fracaso como sociedad que mencionas es un resumen de como percibimos lo que nos rodea desde nuestro punto de vista único.
¿Acaso no es la civilización una interfaz que nos ayuda a lidiar con el mundo, hecha de normas, valores, creencias y constructos?

En un entorno hostil, hemos construido cultura(s) para progresar. Y no nos ha ido mal.
Por eso, todo depende de cómo lo mires: hay quienes ven decadencia, y otros, cambio; unos se quedan con el caos, y otros encuentran en él una oportunidad.

Lo que sí resulta inquietante es la forma en que nso hemos colocado frente al mz<undo, como si fuéramos dueños absolutos de la Tierra. Con esa especie de soberbia colectiva hemos modificado paisajes, extinguido especies, manipulado ecosistemas y alterado los ritmos naturales para que encajen con lo que nos conviene. Y, en el fondo, ese afán de control no es tanto una victoria como una trampa: creemos que lo tenemos todo bajo control, pero la realidad es que siempre estamos a un paso del puto apocalipsis.

Tal vez, entonces, el verdadero fracaso no sea ni social ni técnico, sino algo más profundo: hemos olvidado que somos solo una parte del todo, y no la cima indiscutible de la vida en este planeta.

Tu reflexión plantea un punto de partida muy interesante: la civilización como interfaz para lidiar con un mundo hostil. Es cierto que, a lo largo de la historia, las culturas han sido mecanismos adaptativos, formas de organizar el caos y crear sentido. Sin embargo, afirmar que “no nos ha ido mal” depende en gran medida del ángulo desde el cual se mire.

Sí, hemos progresado en términos tecnológicos, médicos y sociales, pero ese progreso ha venido con un costo altísimo: desigualdad estructural, devastación ecológica y alienación existencial. Lo que para algunos es “progreso”, para otros es exclusión, desplazamiento o pérdida de identidad. Así que ese éxito civilizatorio es, en el mejor de los casos, profundamente desigual y ambivalente.

También es muy acertado señalar nuestra soberbia como especie: hemos actuado como si el planeta fuera un recurso infinito a nuestra disposición. Y lo más preocupante no es solo el impacto ambiental, sino la lógica que lo sustenta: una mentalidad extractivista, centrada en el control, la utilidad y la acumulación. Esa lógica no solo ha dañado el planeta, sino también nuestras relaciones humanas y nuestra capacidad de vivir con otros seres —humanos y no humanos— de forma respetuosa y sostenible.

Decir que “estamos a un paso del puto apocalipsis” no es exagerado. Es, de hecho, un reconocimiento brutalmente honesto de lo precario de nuestro equilibrio. Pero también puede ser una llamada de atención: tal vez estemos a tiempo de cambiar la narrativa, de reconstruir nuestra relación con la Tierra no como dominadores, sino como parte de un todo interdependiente.

En ese sentido, coincido contigo: el fracaso más profundo no es técnico ni siquiera ético, sino ontológico. Hemos olvidado quiénes somos en relación con el resto del mundo. Y quizás ahí esté la clave: no se trata solo de cambiar sistemas, sino de cambiar la mirada.

Te comento. Antes España fue la octava potencia mundial. No existía el IVA general, ciertos artículos de lujo como perfumes creo que pagaban el 6%. Con un salario normal, la mujer se podía quedar en casa y encima daba para comprar un piso en la playa o construir un pequeño chalet.

Obviamente la tecnología, medicina y ciertos avances pesan en la decisión.

Pero si la sociedad española hubiera seguido igual, bien gestionada, sin endeudamientos, sin gastos estúpidos, sin ministerios para crear división y odio entre españoles... en definitiva sin socialismo... no me cabe duda que España estaría compitiendo económicamente en los puestos de cabeza y el PIB per cápita español sería de los mayores del mundo, quizá al nivel de Suiza.

O bien, directamente viviriamos mucho mejor sin tener que trabajar tanto para una miseria en muchos casos. Podríamos tener prácticamente pleno empleo y vivir estupendamente con que trabajase uno de los cabeza de familia.

En la época de mis padres las puertas se dejaban abiertas por el día y las llaves en los coches por si lo tenía que mover un vecino si estaba mal aparcado.

El comentario que planteas representa una visión nostálgica de un pasado percibido como más próspero, seguro y cohesionado socialmente. Este tipo de discurso, frecuente en épocas de incertidumbre o crisis, tiende a idealizar determinadas décadas —generalmente los años 60 o 70— desde una experiencia personal o colectiva que no siempre se corresponde con la complejidad histórica, económica y social del momento.

En primer lugar, conviene matizar algunas afirmaciones sobre el contexto económico español del pasado. Si bien es cierto que en las décadas posteriores a la posguerra España experimentó un notable crecimiento económico —especialmente durante el llamado "milagro español" (1959-1973)— este desarrollo se produjo en un contexto de fuerte autoritarismo político, control de libertades, y con un modelo económico muy dependiente del turismo, la construcción y el bajo coste laboral. Además, el modelo familiar en el que un solo ingreso bastaba para mantener el hogar y adquirir propiedades no se debe únicamente a una supuesta “buena gestión”, sino a una serie de factores estructurales: menor coste de vida relativo, acceso limitado a bienes de consumo, créditos baratos (a menudo condicionados políticamente), y sobre todo, un rol profundamente desigual de género que relegaba a la mujer al ámbito doméstico, sin reconocimiento económico ni independencia profesional.

En cuanto al argumento político sobre la gestión socialista como causa de decadencia económica, conviene evitar reduccionismos ideológicos. La evolución económica de un país es resultado de múltiples factores: coyunturas internacionales, integración en estructuras supranacionales como la UE, políticas fiscales y laborales, transformaciones tecnológicas, así como la globalización y las sucesivas crisis económicas (como la de 2008). Además, los distintos gobiernos —tanto de izquierdas como de derechas— han tenido responsabilidades compartidas en la gestión económica. Por ejemplo, el crecimiento de la deuda pública no ha sido exclusivo de un solo signo político, y tampoco lo ha sido el fenómeno del desempleo estructural o la precarización del trabajo.

Por otro lado, la comparación con países como Suiza debe contextualizarse cuidadosamente. Suiza es una economía pequeña, con una larga tradición de neutralidad, alta estabilidad institucional, un sistema fiscal muy diferente al español, y una estructura productiva basada en servicios financieros, innovación y alta cualificación laboral. Pretender replicar ese modelo sin atender a las profundas diferencias estructurales, históricas y culturales entre ambos países puede llevar a conclusiones erróneas o simplistas.

Finalmente, el recuerdo de una sociedad donde "las puertas se dejaban abiertas" alude a un nivel de confianza social que ciertamente ha cambiado. Sin embargo, esa confianza se daba también en contextos mucho más homogéneos, rurales o de menor movilidad poblacional. La complejidad y diversidad de las sociedades contemporáneas requieren nuevas formas de cohesión, más allá de idealizaciones del pasado.

En suma, aunque es comprensible que ciertas generaciones perciban que "antes se vivía mejor", es necesario contrastar esas impresiones con análisis empíricos, datos históricos y una perspectiva crítica. Solo así podemos construir un diagnóstico riguroso y propositivo sobre el presente y el futuro de nuestra sociedad.




Datos históricos y económicos: España vs pasado idealizado

1. PIB per cápita actual vs pasado

En 2023, el PIB per cápita nominal de España era de aproximadamente US$ 33.500.

Esto lo sitúa bastante por debajo de los niveles de los países con mayor renta per cápita en Europa, como Suiza, cuyo PIB per cápita nominal ronda los US$ 100.000.

No tengo un dato exacto comparable para España en los años 60‑70 para PIB per cápita internacional ajustado en dólares actuales, pero diversos análisis históricos muestran que aunque España venía de niveles muy bajos en la posguerra, el crecimiento fue fuerte, especialmente desde los años del “Plan de Estabilización” (1959) y con el desarrollo industrial de los años 60‑70.



2. Endeudamiento público

En 1980, la deuda pública de España representaba aproximadamente el 16,6% del PIB.

Hoy esa proporción está en torno al 100‑110% del PIB, dependiendo de la fuente. Por ejemplo, datos recientes señalan un 104,4 % del PIB en deuda pública española al tercer trimestre de 2024.

Por tanto, la deuda ha crecido de forma considerable —no sólo en valor absoluto, sino como proporción de lo que produce la economía— lo que limita la capacidad fiscal del Estado para invertir o modular crisis futuras.



3. Desempleo

La tasa de desempleo en España ha sido históricamente muy variable. En los últimos años, tras la crisis financiera internacional y la crisis del euro, España llegó a tasas de más del 20‑25 %, especialmente en momentos puntuales de 2013‑2014.

Aunque ahora la tasa ha mejorado bastante, sigue siendo elevada con respecto a muchos países europeos. (Datos recientes muestran que se sitúa en torno al 11‑12 % para toda la población activa. )

En los años 60‑70 el desempleo “oficial” era mucho más bajo, pero también hay que tener en cuenta un mercado de trabajo muy diferente: menor participación femenina, mayor empleo informal, menos protección laboral, menos migración, etc.





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Interpretaciones críticas

A partir de esos datos, algunas reflexiones:

El hecho de que hoy el PIB per cápita sea mucho mayor que décadas atrás indica que sí ha habido progreso económico real, mejoras en tecnología, salud, calidad de vida, infraestructuras, etc. Eso justifica parte del “no nos ha ido tan mal” del comentario original.

Pero ese progreso no ha sido uniforme: muchas personas no se benefician en la misma medida, lo que explica desigualdad, precariedad, y que para muchos la sensación sea de mayor dificultad para “vivir bien”.

El nivel actual de endeudamiento (≈100 % del PIB) supone un riesgo. No es automáticamente “malo”, pero limita el margen de maniobra del Estado y puede traducirse en presión sobre impuestos, recortes o inflación si las condiciones financieras se vuelven adversas.

El desempleo alto es evidencia de que no se ha logrado un “pleno empleo” sostenible, algo que en los años pasados atribuían al modelo económico más rígido, menos globalizado, con mayores barreras al cambio, pero también con menos competencia, menor movilidad, menor participación laboral femenina.

Comparar con Suiza o países del norte de Europa exige tener en cuenta diferencias estructurales: tamaño del país, recursos naturales, tradición institucional, sistema educativo, especialización productiva, demografía, estabilidad política, etc.




Con todos estos datos:

Es legítimo valorar positivamente ciertos aspectos del pasado (seguridad, estabilidad social, menor endeudamiento, ciertos costes de vida) sin idealizar.

Pero las afirmaciones absolutas como “sin socialismo viviríamos como Suiza” simplifican demasiado: ignoran crisis externas, rigideces estructurales, desigualdades, impacto del cambio tecnológico y de los mercados globales, así como los beneficios sociales que han venido con políticas públicas: sanidad, educación, protección social.

Y con respecto a nuestra relación con el resto del mundo tenemos dos niveles muy bien diferenciados y con problemáticas totalmente distintas!
por un lado la relación humana entre civilizaciones/culturas que es en muchos casos irreconciliable (conflictos ideológicos, religiosos, políticos, tecnológicos). Que provocan desigualdad, guerras, genocidios etc...
Y por otro lado está nuestra relación como modelo de especie ocupando un espacio que no nos pertenece.
La tierra tiene más de 4.000 millones de años. El ser humano apareció hace 300.000 años. Otras especies ya dominaron, como bacterias, peces o dinosaurios.
Somos un parpadeo en la historia de la Tierra; vivir como dueños y no como huéspedes es nuestro mayor error.

No tengo nada que objetar a tu comentario. Si no te importa lo hago mío.

Of course! para eso es :)

El mal uso de la tecnología ha hecho mucho daño. Y el triunfo de la masa sobre la excelencia. Léanse La rebelión de las masas de Ortega y Gasset para entender un poco la deriva actual.

Básicamente, son los puntos de la agenda 2030, que se van cumpliendo gradualmente.
Ya están destruyendo el campo y la ganadería para convertirse ellos en la única opción.
Vamos camino de una sociedad enfocada al transhumanismo, cada vez mas fría e impersonal.
Los valores tradicionales se han destruido por completo. Nadie confia en nadie. Apenas se casa la gente ya, consecuencias de un feminismo injusto y descarnado, además de la crisis económica.

Siempre digo que el juego Cyberpunk 2077 es un espejo de a donde nos quieren llevar.

Gracias shur.

No he jugado a ese juego. Creo que solo está para ps5

Están en pc y switch 2 también

No cumplo los requisitos, mi video consola más moderna es la ps3, y mi PC creo que es del año 2012. Así que no lo puedo jugar. Es una lástima porque seguro que tiene que estar de puta madre el jueguecito. Pero gracias a mi ex mujer, no puedo gastar el dinero en comprar una ps5. Me ha quitado hasta los calzoncillos.







Esto solo lo arregla Vox. Por eso los voy a votar en las próximas erecciones
 
Esto solo lo arregla Vox. Por eso los voy a votar en las próximas erecciones
A ver shur, Vagascal no es la solución a tus problemas. No se puede confiar en un tío que pide que vuelva la mili pero el se escaqueo, que pide eliminar chiringuitos cuando el ha vivido toda su vida de chiringuitos. El resto tampoco son mejores, ni me gusta perro, ni frijolito ni la yoli. Son todos unas garrapatas
 
A ver shur, Vagascal no es la solución a tus problemas. No se puede confiar en un tío que pide que vuelva la mili pero el se escaqueo, que pide eliminar chiringuitos cuando el ha vivido toda su vida de chiringuitos. El resto tampoco son mejores, ni me gusta perro, ni frijolito ni la yoli. Son todos unas garrapatas
Vamos a dejar que gobierne primero.
 
A ver shur, Vagascal no es la solución a tus problemas. No se puede confiar en un tío que pide que vuelva la mili pero el se escaqueo, que pide eliminar chiringuitos cuando el ha vivido toda su vida de chiringuitos. El resto tampoco son mejores, ni me gusta perro, ni frijolito ni la yoli. Son todos unas garrapatas


Habrá que darle una oportunidad a ver que tal lo hace. Si Vox no se comporta como yo espero me cambiare a falange española.
 
Nuestros antepasados dijeron lo mismo de la época que les tocó vivir y así regresivamente. Hay que adaptarse a la era que nos toca vivir.
 
Nuestros antepasados dijeron lo mismo de la época que les tocó vivir y así regresivamente. Hay que adaptarse a la era que nos toca vivir.
No nos queda más remedio shura. Pero ¿No tienes la percepción de que antes la vida era más fácil? No había tanta burocracia, se vivís más tranquilo etc etc
 
No nos queda más remedio shura. Pero ¿No tienes la percepción de que antes la vida era más fácil? No había tanta burocracia, se vivís más tranquilo etc etc
La vida era distinta, no creo que más fácil porque en el pasado se pasaron muchos sufrimientos desde guerras, trabajos muy duros, hambre y una medicina que estaba en pañales con todo lo que eso conllevaba
 
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