Entra un hombre en un restaurante y pide sopa de cabeza de tortuga. Después de unos veinte minutos, el chef se acerca a su mesa.
- Disculpe, señor, pero la tortuga ha metido la cabeza en el caparazón y no hay manera de hacérsela sacar, con lo que la sopa no podrá servirse.
- Eso no es ningún problema. Usted traiga aquí esa tortuga y verá¡ que rápido lo solucionamos.
El cocinero se va a la cocina, coge al animal y se lo lleva al cliente. Éste extiende el dedo índice y se lo mete por el culo a la tortuga, que saca la cabeza del caparazón. El cocinero aprovecha la oportunidad y ¡ZAS!, le corta la cabeza a la tortuga de un certero y veloz tajo.
- ¡Ha sido increíble! --exclamó el cliente- ¿Donde aprendió usted ese truco?
- Verá, en otros tiempos yo era asesor de imagen de Jordi Pujol, y no sabe usted lo que me costaba ponerle la corbata por las mañanas.