Lo reconozco, me ha costado creer que un docente (profesora en este caso) sea tan nefasto. ¿De verdad esa indeseable era así?
¿Cómo pudo aguantar ese elemento tantos años dando clase?
No era así, era peor, ya que he hecho un resumen de lo primero que he recordado.
Esa mujer me marcó para toda la vida, ya que yo tenía entre 8 y 10 años cursos del 94 al 96), una etapa en la que los niños comienzan a forjar su personalidad, sus gustos y también sus desprecios.
Aparte de convertirme en ateo (la Comunión la hice por mis padres), dejó un germen de misoginia en mi mente que no pude superar hasta siendo bastante adulto.
Lo peor es que no aprendí nada de religión católica, ya que sólo cantábamos mierdas de misa, al menos habría ampliado mi cultura general.
Más cosas que recuerde.
Una vez nos mandó de tarea hacer una caricatura en casa, así que yo le hice una de ella durante la clase con todo el cariño del mundo. En lugar de alegrarse, la rompió y me mandó cara la pared.
Otra que fue muy gorda. Resulta que a mí nunca que gustó jugar al fútbol en el patio, no por el fútbol, sino porque me volvía loco con diez partidos a la vez en la misma pista, así que jugaba con las chicas y un par de chavales más. Tampoco coleccionaba cromos de fútbol. Así que llamó a mis padres para decirles que era un desviado y que hicieran algo. Y en esa época mis padres me apuntaron a fútbol y me regalaban cosas del palo para que no saliera maricon, la mentalidad de la época.
Claro, no coleccionaba cromos de fútbol, pero sí de Dragon Ball, Power Rangers, Street Fighter, también de dinosaurios, además de revistas Nintendo Acción y Hobby Consolas. La hija de puta rompía todo lo que veía, especialmente todo lo que tenía que ver con dinosaurios, porque para ella eran seres satánicos , ya que si Dios los había matado durante el Diluvio por algo sería
También era la etapa en la que estaba despertando mi sexualidad más básica, así que de vez en cuando me compraba alguna Super Pop para ver a las cantantes buenorras, especialmente las Spice Girls y Gwen Stefani. A las chicas se les dejaba, pero a nosotros nos las rompía para que no saliéramos maricones, ya que eran revistas de chicas. Si ella hubiera sabido la de pajas al agüilla que salieron de aquellas revistas, juas, pero eso es otro tema.
También recuerdo que muchas veces nos hacía preguntas avanzadas para nuestra edad (como enseñarnos la silueta de una provincia o país al azar), nos hacía escribir la respuesta con nuestro nombre, y tras darle los papeles, se reía desde su mesa de las respuestas que había puesto cada uno, con especial ensañamiento en los chicos.
A mí me robó varios relojes, muñecos de todo tipo (Lego, Playmobil, figuras de acción), dinosaurios, pulseras, bolis de varios colores (estaban de moda), peonzas, bolsas de canicas, coches, todo lo imaginable.
Una vez me rompió un libro de Wally nuevecito que me había regalado mi padre en un viaje, y como no quería bronca en casa, les dije a mis padres que me lo había quitado un chico mayor durante el recreo.
También hizo algo que me parece atroz, y es que nosotros veníamos de escribir a lápiz en 2º, entonces ella se supone que nos tenía que enseñar a escribir a boli. Pues en lugar de hacer eso, iba concediendo ese privilegio a placer, según qué letra le parecía más bonita. Por supuesto, los chicos los últimos.
Recuerdo una muy buena que la dejé en ridículo sin darme cuenta. A nosotros nos habían enseñado a dividir con resultados enteros, como 15 entre 3. Tocaba empezar con las divisiones con resto, y recuerdo perfectamente la operación que nos preguntó: ¿cuánto es 10 entre 3? Levanté la mano y dije "tres con tres período", así que me dijo que estaba mal con cara de muy mala hostia y me mandó cara la pared. La solución era 3 y 1 de resto, sí, siempre estuve muy avanzado en clase. Los cuadernillos de deberes los hacía en clase mientras los demás atendían obviedades. Y yo desde la pared le discutía que no, que había decimales y en ese caso eran periódicos, sin mala fe, discutía por principios (bastante teníamos con el creacionismo de Adán y la costilla). Así que directamente me mandó al pasillo, y le dije: ¡sabes que tengo razón!
Me miró con mucho odio justo antes de darme el portazo.
La última que recuerdo, cuando ganó el Zaragoza la Recopa de Europa en el 95, que todos los niños de todos los cursos nos pintamos la cara de azul y blanco durante el recreo, una especie de taller que hicieron los de BUP en el patio con el visto bueno del profesorado.
Pues cuando volvimos a clase se puso hecha una furia, que eso no se podía permitir, y nos llevó al lavadero del comedor a lavarnos con Mistol la pintura de dedo, y el resto del día, todos de pie contra la pared (los chicos, claro).
Hay muchas más que ahora no recuerdo, pero las movidas y lloros eran diarios.
Entre septiembre del 94 y junio del 96, salvando el verano entre medias, fue un puto infierno.
Puedo sonar como una mala persona, pero yo también me alegraría de su muerte; estamos hablando de una mujer muy cruel.
Gracias por tu experiencia Shur, creo que no volveré a quejarme de la gritona.
Yo me alegré porque dejó de sufrir y de hacer sufrir a los demás, esa mujer vivía en un infierno de odio y lo proyectaba en niños de ocho a diez años.
No sé qué coño le pasó para ser así, sigo creyendo que era una lesbiana reprimida o que la dejaron plantada en el altar.
No estaba bien de la cabeza, y se tiró décadas torturando a sus alumnos, especialmente a los chicos.
Ahora que la aguante Dios, que en el mundo de los vivos ya dio por culo más de lo que le tocaba.