PARAPUZOSIA
Mientras en tierra firme prosperaban y evolucionaban los amniotas, hace 400 Ma, durante el Devónico medio, aparecieron los ammonites.
Fue una exitosa subclase taxonónomica de moluscos, ya que perduraron durante cientos de millones de años hasta la gran extinción del Cretácico, hace 66 millones de años, conocida por llevarse por delante también a los dinosaurios no avianos, los pterosaurios y los grandes saurópsidos marinos.
Hay millones de fósiles de estos animales, y la inmensa mayoría de ellos cabían en la palma de una mano.
Pese a su famosa concha espiral, estos moluscos no estaban emparentados con las caracolas, sino con los pulpos, calamares y sepias, perteneciendo a la clase taxonónomica de los cefalópodos. Dentro de las conchas tenían cámaras de aire con las que regulaban su profundidad de flotación, y se movían a propulsión soltando chorros de agua por la boca, aunque algunos de ellos incluso podían maniobrar con sus tentáculos.
Comían principalmente peces, crustáceos e incluso carroña.
Sin embargo, se conoce muy poco de su aspecto real, ya que sólo se fosilizaron las conchas, puesto que las partes bandas se descomponen enseguida.
Su pariente vivo más cercano son los nautilos (abajo el Nautilus pompilius).
Pese a que la inmensa mayoría de ammonites medían unos pocos centímetros, algunos llegaron a alcanzar tamaños colosales, como es el caso del Parapuzosia.
Vivió durante el último tramo del Cretácico, entre hace 99 y 71 Ma, llegando a tener una concha de hasta 4 metros de diámetro.