Ha pasado mucho tiempo y no he podido conciliar el sueño desde entonces,creo que ha llegado el momento de confesar...
Me hallaba yo dormitando en un bote supletorio con el que había salido de mi navío para dar caza a algo para la cena,cuando el canto del grog pudo conmigo y bebí bebí y bebí hasta el desmayo.
Cuan sorpresa cuando desperté por un gran tambaleó del bote,ya había anochecido y no sabía que estaba pasando,además de tener aún la.mwnte nublada por el grog,y ahí lo vi,ahí estaba esa tremenda bestia que había embestido mi pequeño bote,pero que siendo marino no iba a permitir tal afrenta y decidí que esa gran bestia formaría parte del plato a la cena...
En un momento dado fui recobrando poco a poco la claridad mental gracias a las frescas brisas marinas y ahí me vi,hundiendo mi arpón innumerables veces en la bestia...que resultó ser un barco más grande de lo que había visto por aquel entonces,era el Titanic.
Cuando me di cuenta de lo sucedido,me puse a remar todo lo rápido que pude para volver a mi navío,alejándome,viendo cómo poco a poco se hundía por los embites a arponazos que le había propinado.
Esa noche volví con las manos vacías y no cené,me fui a dormir al.camsrote con una mala hostia...que hasta hoy me perdura.