El trabajo de los carboneros, o piconeros, era desarrollado desde los meses de verano, hasta finales de invierno.
Para ello se organizaban en cuadrillas de no más de cinco hombres, entre los que se encontraba el capataz, que estaba al mando del resto. Este grupo se desplazada a las zonas de montaña, donde fabricaban chozas, algunas de las cuales aún se pueden ver en ciertas zonas de España, con materiales de la zona para pasar los meses que les llevaba su trabajo, ya que no podían descuidar en ningún momento la combustión de los hornos.
Las carboneras, u hornos, también eran elaboradas por los propios carboneros. Para ello, debían acondicionar bien la zona, para evitar la entrada de oxígeno no controlado y que ardiera toda la madera. En la zona inferior de la carbonera eran colocadas las ramas más gruesas y los troncos de árboles, y en la superior, las ramas más pequeñas. Todo ello formaba una especie de cúpula, cubierta con paja que servía de aislante.