Gran película.
Un cuento adulto, romántico, gótico y muy abstracto. Es como si en la pantalla estuviéramos vislumbrando el sueño de algún talentoso artista.
De hecho, una de mis favoritas. Cuenta mucho más con lo audiovisual que con el guión.
Gary Oldman es el mejor Drácula de la historia del cine, interpreta por lo menos a cinco versiones del mismo en esta cinta. Un auténtico camaleón.
El prólogo me encanta, un príncipe que sale a luchar contra una gran invasión mientras se despide de su amada, recibiendo las ovaciones de sus hombres; para salir a despedazar y con gusto al ejército rival: y todo ello con apenas unos cuantos actores, sin efectos digitales y mucha imaginación. Digno de Robert E. Howard.
Lo único que me rechina es Wynona Ryder. Su cara de asco no cuadra en absoluto, se supone que Mina es inocente, pura y valiente, la reencarnación de una princesa, pero de vez en cuando la vemos mostrarse antipática y arrogante, como si juzgara a todos con la mirada. Jennifer Connely, por ejemplo, lo hubiera hecho muchísimo mejor.