condiloma
Shurmano Dios
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No os lo voy a negar, después de mi primera experiencia con las dos travestis estuve varias semanas moliéndome a pajas como un mono bravido y violento
Seguía bastante intrigado por lo del sexo anal y en mi cabeza reverberaba constantemente la demoledora frase que me susurró mi amiga del "Ponte que te doy"
Es decir, sabía que me habría hecho daño... y que me habrían dejado el ojete incandescente y dolorido durante unas cuantas semanas si hubiese aceptado la propuesta de dejarme encular. Sin embargo me sentía tentado a probarlo, ni que fuese una sola vez en la vida, y sabía de sobras que era prácticamente imposible que me volviese a encontrar en una situación similar a la que había vivido aquella noche porque había sido todo demasiada casualidad. No tenía intención de salir de bares o discotecas de ambiente; tampoco conocía ningún lugar donde pudiese coincidir con algún travesti o transexual y obviamente, aunque fuese muy aguerrido, seguro que tendría que aflojar una buena pasta total sin saber seguro cómo terminaba mi extravagante aventura
Después de mucho meditarlo decidí que me iba a aventurar a irme de putas, pero con travestis, claro jaja

Nunca había sido partidario de follar pagando, me daba mal rollo por eso que dicen que todo es como muy frío y por mero interés
pero me di cuenta que debía hacerlo
nunca me libraría de la necesidad de aprobarlo y desde luego era mejor hacerlo ahora que no cuando fuese más mayor. Total que me metí en Milanuncios y comencé a buscar masajistas transexuales por mi zona. Quise buscarla masajista por dos razones de peso: La primera es que necesitaba sentirme cómodo para entregarme al sexo anal, e imaginé que si me hacían un masaje podría relajarme y todo saldría mucho mejor; la segunda porque si la cosa iba mal y no me interesaba tener sexo siempre podría decir que sólo iba por el masaje. La verdad, quería evitar putones travolos chungos, que tuviesen demasiada pinta de machos o que fuesen farloperos, desde luego que no sabes lo que te puedes encontrar por ahí y el riesgo de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual o incluso el sida me aterraba como a cualquiera.

Me pasé toda la mañana rebuscando hasta que encontré a esta:
Era una transexual venezolana que decía llamarse Amanda, culona y pechugona
que por contra a lo que se veía en otros anuncios parecía más bien simpática y agradable
En su anuncio decía ser masajista profesional, dulce y cariñosa, y prometía también 'trato de novios', con besos, caricias y de preferencia más activa que pasiva
Me pareció que había encontrado a la candidata ideal
de todos modos me dio un poco de vértigo toda aquella situación, incluso cuando apunté su número de móvil y me dispuse a llamarla noté que estaba muy nervioso
Traté de serenarme para no parecer desesperado o dudoso
y momentos después la llamé. Al otro lado del teléfono, y por contra a lo que esperaba, encontré una voz muy dulce, femenina y amorosa. Vencí el miedo después del primer contacto así que me presenté con calma y me adelanté a decirle que me habían gustado mucho las fotos de su anuncio y que básicamente quería pasarme a verla por su casa para hacerme un masaje relajante. Ella me dijo que estaría encantada, que me iba a costar setenta pavos por una hora de masaje y que estaba deseando tener compañía en aquel momento.
Luego me preguntó si debía ponerse algo especial y yo le dije que me gustaba la lencería de color negro... pero sobre todo, y lo que más me importaba, era que prefería que me recibiese en un ambiente con luz más bien tenue. A ella le pareció todo perfecto y terminó nuestra conversación mandándome un beso y diciéndome que sería muy amable y complaciente conmigo 
Salí de casa con algo más de pasta, por si acaso, y pillé el coche comidísimo por los nervios. Estaba eufórico, sí, y también aceleradísimo y ansioso ante nuestro encuentro. Son de esas veces que tienes la sensación de que estás viviendo la vida a tope 
CONTINUARÁ 1/3
Menciono a los del hilo anterior: @Amarilla y espumosa @cartman_79 @Jaskier @Ludopatas @Ayuso @Encantador.de.porros @infokarlos @GGoffy @Nicolai @Tío Roge @Kowalzki @Jacket @Manu628
Seguía bastante intrigado por lo del sexo anal y en mi cabeza reverberaba constantemente la demoledora frase que me susurró mi amiga del "Ponte que te doy"
Es decir, sabía que me habría hecho daño... y que me habrían dejado el ojete incandescente y dolorido durante unas cuantas semanas si hubiese aceptado la propuesta de dejarme encular. Sin embargo me sentía tentado a probarlo, ni que fuese una sola vez en la vida, y sabía de sobras que era prácticamente imposible que me volviese a encontrar en una situación similar a la que había vivido aquella noche porque había sido todo demasiada casualidad. No tenía intención de salir de bares o discotecas de ambiente; tampoco conocía ningún lugar donde pudiese coincidir con algún travesti o transexual y obviamente, aunque fuese muy aguerrido, seguro que tendría que aflojar una buena pasta total sin saber seguro cómo terminaba mi extravagante aventura
Después de mucho meditarlo decidí que me iba a aventurar a irme de putas, pero con travestis, claro jaja

Nunca había sido partidario de follar pagando, me daba mal rollo por eso que dicen que todo es como muy frío y por mero interés
pero me di cuenta que debía hacerlo
nunca me libraría de la necesidad de aprobarlo y desde luego era mejor hacerlo ahora que no cuando fuese más mayor. Total que me metí en Milanuncios y comencé a buscar masajistas transexuales por mi zona. Quise buscarla masajista por dos razones de peso: La primera es que necesitaba sentirme cómodo para entregarme al sexo anal, e imaginé que si me hacían un masaje podría relajarme y todo saldría mucho mejor; la segunda porque si la cosa iba mal y no me interesaba tener sexo siempre podría decir que sólo iba por el masaje. La verdad, quería evitar putones travolos chungos, que tuviesen demasiada pinta de machos o que fuesen farloperos, desde luego que no sabes lo que te puedes encontrar por ahí y el riesgo de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual o incluso el sida me aterraba como a cualquiera.
Me pasé toda la mañana rebuscando hasta que encontré a esta:
Era una transexual venezolana que decía llamarse Amanda, culona y pechugona
que por contra a lo que se veía en otros anuncios parecía más bien simpática y agradable
En su anuncio decía ser masajista profesional, dulce y cariñosa, y prometía también 'trato de novios', con besos, caricias y de preferencia más activa que pasiva
Me pareció que había encontrado a la candidata ideal
de todos modos me dio un poco de vértigo toda aquella situación, incluso cuando apunté su número de móvil y me dispuse a llamarla noté que estaba muy nervioso
Traté de serenarme para no parecer desesperado o dudoso
y momentos después la llamé. Al otro lado del teléfono, y por contra a lo que esperaba, encontré una voz muy dulce, femenina y amorosa. Vencí el miedo después del primer contacto así que me presenté con calma y me adelanté a decirle que me habían gustado mucho las fotos de su anuncio y que básicamente quería pasarme a verla por su casa para hacerme un masaje relajante. Ella me dijo que estaría encantada, que me iba a costar setenta pavos por una hora de masaje y que estaba deseando tener compañía en aquel momento.
Luego me preguntó si debía ponerse algo especial y yo le dije que me gustaba la lencería de color negro... pero sobre todo, y lo que más me importaba, era que prefería que me recibiese en un ambiente con luz más bien tenue. A ella le pareció todo perfecto y terminó nuestra conversación mandándome un beso y diciéndome que sería muy amable y complaciente conmigo 
Salí de casa con algo más de pasta, por si acaso, y pillé el coche comidísimo por los nervios. Estaba eufórico, sí, y también aceleradísimo y ansioso ante nuestro encuentro. Son de esas veces que tienes la sensación de que estás viviendo la vida a tope 
CONTINUARÁ 1/3
Menciono a los del hilo anterior: @Amarilla y espumosa @cartman_79 @Jaskier @Ludopatas @Ayuso @Encantador.de.porros @infokarlos @GGoffy @Nicolai @Tío Roge @Kowalzki @Jacket @Manu628
Última edición:
tuve mucha potra y pude aparcar en zona azul junto al portal del edificio. En esta ocasión me adentraba en un bloque de pisos de esos que son muy antiguos, con un ascensor que era una verdadera antigualla... pero no me pienso detener más en comentar detalles insulsos así que os contaré que nada más llamar al timbre la puerta se abrió despacio, sin apenas hacer ruido, y mi anfitriona me esperaba oculta tras ella
Era algo más alta que yo, también porque usaba tacones. Me intimidó un poco al principio, pero me gustó tanto lo que vi que la tomé por la cintura amorosamente y me lancé a darle un beso que ella me devolvió de muy buena gana; llevaba puesto un perfume muy sensual y delicado, como de jazmín o algo de eso
Nos tomamos un momento para morrearnos a placer, allí mismo en mitad del pasillo, ella tenía unos labios muy carnosos y utilizaba su lengua muy hábilmente para acariciarla con la mía. Se me puso dura de inmediato pese a los nervios; Amanda notó mi polla dura contra su abdomen, sonrió y el bulto que escondía entre sus bragas negras comenzó también a ponerse gordo, duro y abultado
Sin más dilación saqué el dinero y se lo ofrecí, ella lo aceptó y tras regalarme un nuevo beso en la mejilla salió de la habitación un momento para guardarlo.

Ella a su vez tomó mi polla semi rígida entre sus labios y mientras la sostenía por la base usando una de sus manos me la fue mamando despacio, con delicadeza, ensalivándomela desde la punta hasta los cojones de manera que podía sentir que sus babas me llegaban hasta el agujero del culo. Era una delicia, y su piel olía de maravilla. Iba completamente depilada y me recreaba acariciando mis mejillas contra sus muslos al tiempo que le chupaba el pollón, le lamía el escroto o le acariciaba el ojete con algún dedo furtivo. Aquella vez sí estaba disfrutando con la situación, si hubiese llegado le habría lamido hasta el ojete
Llegó un momento en que ella comenzó a abusar de mí, introduciéndome el dedo por el agujerito dilatado de mi culo. Debía saber que tenía miedo pues se notaba que no cejaba en su empeño de hacerlo con delicadeza.
