Hace un tiempo comenté algo parecido tomando un café con un grupo de amigos, entre los que estaba una psicóloga. Según su criterio, que una lesbiana adopte actitudes propias del género opuesto tenía más que ver con la no aceptación de su propia sexualidad y su propio cuerpo que con unos gustos estéticos determinados. Había conocido a una chica lesbiana con ese tipo de actitud, casi agresiva, pero cambió diametralmente en cuanto trabajaron su propia autoestima. Aceptó lo que era y quien era, comenzó a cuidarse como cualquier persona que busca mejorar su salud y su aspecto físico, y gradualmente fue dejando atrás el look de camionero rumano para adoptar una forma de ser mucho más femenina. Seguía siendo lesbiana, pero en este caso disfrutaba de su sexualidad, sin llegar a condenarla como antes.
Me pareció interesante la reflexión, ya que lo que se entiende por "marimacho" suele encajar en una tipología física muy determinada.