De un deporte que me interesa cero, Joseph Kosinski, mi director favorito, ha conseguido que aguante los 157 minutos que dura la película. Las secuencias de acción, las carreras, tal como era de esperar, son excelentes; la historia, los personajes y sus relaciones, deja bastante que desear, carece de vigor.
La reacción emocional a los acontecimientos, que como siempre digo es un elemento indispensable en las películas que realmente nos gustan, no ha existido, no ha existido salvo en los últimos minutos, en la última vuelta del veterano piloto Sonny Hayes. Gracias a esa vuelta le subo un punto a la calificación general.
Mi querido Brad Pitt, ¡bah!, no me acaba de encajar aquí.
Javier Bardem, formidable, el mejor. Domina la escena cada vez que aparece.
7/10