AMAZON Y EL FIN DE LA LITERATURA
Lo que Amazon —como pilar de consumo de BlackRock— está haciendo con la literatura es un secuestro cultural a gran escala: si no te has dado cuenta, es porque aún sigues creyendo que comprar libros ahí es “cómodo” y “barato”, pero sin repercusiones.
Pero vamos al grano.
Amazon (BlackRock) no quiere vender libros.
Quiere monopolizarlos, domesticarlos y, cuando tenga el control absoluto, hacerlos desaparecer en papel.
¿Crees que es exagerado?
Pues abre los ojos, porque la jugada ya se ha visto antes.
Primero, nos vendieron la idea de que Netflix y compañía eran la hostia: todo a un clic, sin moverte del sofá, adiós a los DVDs y Blu-rays. Luego, cuando ya nos tenían bien atontados, se acabaron las copias físicas, desaparecieron las películas que no eran rentables, y las que se quedaron empezaron a ser censuradas.
Ahora mismo hay películas y series que literalmente han sido borradas de la faz de la Tierra.
¿Quieres ver una película antigua que no esté en Disney+, Amazon Prime o cualquier otro servicio de streaming de BlackRock?
A joderse.
Sólo la puedes conseguir en eMule o Torrent, pero como el 99% de la gente no sabe ni abrir el panel de control de su PC, pues nada, bienvenidos a la censura digital total.
Y ahora, agárrate, porque esto es lo que está pasando con los libros.
Amazon se está follando la literatura en tres pasos.
Paso 1: Poner a todas las librerías de rodillas.
Antes, un escritor podía publicar su libro en una editorial, o autoeditarse y dar un margen a una distribuidora regional, y éste llegaba a librerías físicas.
Ahora, o lo publicas en Amazon o no existes.
¿Por qué?
Porque la gente ya no compra en librerías si no tienen envío gratuito y en 24 horas: la cultura Prime.
Amazon ha reventado a la competencia, y cuando un escritor quiere vender, le toca pasar por su aro: o pagas una cantidad absurda por vender tu libro físico, o te ves obligado a que pasen por su imprenta de calidad paupérrima.
El resultado es que cada vez más libros sólo se encuentran en Amazon, las librerías no pueden acceder a ciertos títulos, y el lector promedio ha sido amaestrado para creer que si un libro no está en Amazon, no vale la pena, o ni siquiera existe.
Paso 2: Crear su propio código de barras para marcar territorio.
Este es el truco maestro de Amazon.
Hasta hace poco, absolutamente todos los libros del mundo compartían el prefijo 978 en su código de barras.
¿Qué hizo Amazon?
Inventó el prefijo 979.
Los libros con ISBN 979 sólo se pueden adquirir en Amazon, no se distribuyen a librerías.
Esto está provocando que muchas editoriales estén desapareciendo porque Amazon las ha estrangulado. Incluso libros CLÁSICOS únicamente están en Amazon. Sí, estamos hablando de La Epopeya de Gilgamesh, Tao Te Ching o La Divina Comedia, entre otros que ya no puedes encontrar en librerías normales.
Para rematar, incluso autores antisistema han caído en la trampa.
Ejemplo: Valentín Ramón Menéndez, que adapta el manifiesto "La sociedad industrial y su futuro" de Kaczynski en cómic…, lo vende exclusivamente en Amazon.
Paso 3: Eliminar el libro físico y tener el control absoluto.
Aquí viene la hostia final: cuando ya todo esté bajo su control, Amazon eliminará el formato físico y cualquier libro que les incomode desaparecerá sin dejar rastro.
Sí, como las películas de Netflix.
¿Que un libro dice algo que a Amazon no le interesa? Desaparece.
¿Que se ha vuelto “problemático” según los criterios de lo políticamente correcto? Se censura.
¿Que no vende lo suficiente? Fuera del catálogo.
Y lo más terrible es que la mayoría de la gente ni se dará cuenta.
Pero, ¿qué podemos hacer para no acabar comiendo mierda?
Si no quieres que la literatura acabe convertida en un servicio de suscripción donde te leen los libros en un tono inclusivo y con disclaimer antes de cada capítulo, te toca hacer algo.
1. Compra en librerías tradicionales. Sí, tarda más, pero cada compra es un hostiazo a BlackRock.
2. Si un libro ya está exclusivamente en Amazon, busca ediciones anteriores de segunda mano. Wallapop, Todocolección, lo que sea.
3. Descarga libros y guárdalos en un disco duro. La nube no es tu amiga. Amazon puede borrar lo que quiera cuando le salga de los cojones, pero no puede borrar un disco duro redundante.
4. Si eres escritor, no publiques en Amazon KDP. No les des más poder.
5. Corre la voz. Cuanta más gente se entere de esto, más difícil será que Amazon se salga con la suya sin resistencia.
Si no espabilamos, la literatura universal se va a la mierda.
Amazon quiere que los libros sean un servicio, no un producto. Quiere que dependas de ellos para acceder a la cultura, para que puedan moldearla a su antojo y hacerla desaparecer cuando les convenga.
Lo que pasó con las películas y las series va a pasar con los libros.
La única forma de evitarlo es desenchufarse de Amazon antes de que sea demasiado tarde.
Lo que Amazon —como pilar de consumo de BlackRock— está haciendo con la literatura es un secuestro cultural a gran escala: si no te has dado cuenta, es porque aún sigues creyendo que comprar libros ahí es “cómodo” y “barato”, pero sin repercusiones.
Pero vamos al grano.
Amazon (BlackRock) no quiere vender libros.
Quiere monopolizarlos, domesticarlos y, cuando tenga el control absoluto, hacerlos desaparecer en papel.
¿Crees que es exagerado?
Pues abre los ojos, porque la jugada ya se ha visto antes.
Primero, nos vendieron la idea de que Netflix y compañía eran la hostia: todo a un clic, sin moverte del sofá, adiós a los DVDs y Blu-rays. Luego, cuando ya nos tenían bien atontados, se acabaron las copias físicas, desaparecieron las películas que no eran rentables, y las que se quedaron empezaron a ser censuradas.
Ahora mismo hay películas y series que literalmente han sido borradas de la faz de la Tierra.
¿Quieres ver una película antigua que no esté en Disney+, Amazon Prime o cualquier otro servicio de streaming de BlackRock?
A joderse.
Sólo la puedes conseguir en eMule o Torrent, pero como el 99% de la gente no sabe ni abrir el panel de control de su PC, pues nada, bienvenidos a la censura digital total.
Y ahora, agárrate, porque esto es lo que está pasando con los libros.
Amazon se está follando la literatura en tres pasos.
Paso 1: Poner a todas las librerías de rodillas.
Antes, un escritor podía publicar su libro en una editorial, o autoeditarse y dar un margen a una distribuidora regional, y éste llegaba a librerías físicas.
Ahora, o lo publicas en Amazon o no existes.
¿Por qué?
Porque la gente ya no compra en librerías si no tienen envío gratuito y en 24 horas: la cultura Prime.
Amazon ha reventado a la competencia, y cuando un escritor quiere vender, le toca pasar por su aro: o pagas una cantidad absurda por vender tu libro físico, o te ves obligado a que pasen por su imprenta de calidad paupérrima.
El resultado es que cada vez más libros sólo se encuentran en Amazon, las librerías no pueden acceder a ciertos títulos, y el lector promedio ha sido amaestrado para creer que si un libro no está en Amazon, no vale la pena, o ni siquiera existe.
Paso 2: Crear su propio código de barras para marcar territorio.
Este es el truco maestro de Amazon.
Hasta hace poco, absolutamente todos los libros del mundo compartían el prefijo 978 en su código de barras.
¿Qué hizo Amazon?
Inventó el prefijo 979.
Los libros con ISBN 979 sólo se pueden adquirir en Amazon, no se distribuyen a librerías.
Esto está provocando que muchas editoriales estén desapareciendo porque Amazon las ha estrangulado. Incluso libros CLÁSICOS únicamente están en Amazon. Sí, estamos hablando de La Epopeya de Gilgamesh, Tao Te Ching o La Divina Comedia, entre otros que ya no puedes encontrar en librerías normales.
Para rematar, incluso autores antisistema han caído en la trampa.
Ejemplo: Valentín Ramón Menéndez, que adapta el manifiesto "La sociedad industrial y su futuro" de Kaczynski en cómic…, lo vende exclusivamente en Amazon.
Paso 3: Eliminar el libro físico y tener el control absoluto.
Aquí viene la hostia final: cuando ya todo esté bajo su control, Amazon eliminará el formato físico y cualquier libro que les incomode desaparecerá sin dejar rastro.
Sí, como las películas de Netflix.
¿Que un libro dice algo que a Amazon no le interesa? Desaparece.
¿Que se ha vuelto “problemático” según los criterios de lo políticamente correcto? Se censura.
¿Que no vende lo suficiente? Fuera del catálogo.
Y lo más terrible es que la mayoría de la gente ni se dará cuenta.
Pero, ¿qué podemos hacer para no acabar comiendo mierda?
Si no quieres que la literatura acabe convertida en un servicio de suscripción donde te leen los libros en un tono inclusivo y con disclaimer antes de cada capítulo, te toca hacer algo.
1. Compra en librerías tradicionales. Sí, tarda más, pero cada compra es un hostiazo a BlackRock.
2. Si un libro ya está exclusivamente en Amazon, busca ediciones anteriores de segunda mano. Wallapop, Todocolección, lo que sea.
3. Descarga libros y guárdalos en un disco duro. La nube no es tu amiga. Amazon puede borrar lo que quiera cuando le salga de los cojones, pero no puede borrar un disco duro redundante.
4. Si eres escritor, no publiques en Amazon KDP. No les des más poder.
5. Corre la voz. Cuanta más gente se entere de esto, más difícil será que Amazon se salga con la suya sin resistencia.
Si no espabilamos, la literatura universal se va a la mierda.
Amazon quiere que los libros sean un servicio, no un producto. Quiere que dependas de ellos para acceder a la cultura, para que puedan moldearla a su antojo y hacerla desaparecer cuando les convenga.
Lo que pasó con las películas y las series va a pasar con los libros.
La única forma de evitarlo es desenchufarse de Amazon antes de que sea demasiado tarde.
dTom Forrester © 2025
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