Esta medida deja aún más claro el hecho importante de fondo: los diputados no hacen falta, no tienen ninguna función real, son solo un símbolo, un trampantojo más para sostener el espejismo de que vivimos en un sistema chupi guay "democracia y estado de derecho".
La realidad es que esto es una dictadura de partidos, votar cada 4 años es un gesto fútil, no existe separación de poderes, ni libertad de expresión, ni estado de derecho ... Y por supuesto no existen unos señores en el parlamento que debaten sabiamente para llegar a un acuerdo y votan en conciencia lo mejor para el pueblo.
Cada partido tiene su cuota de poder según los resultados que se dieron en el último concurso de popularidad (elecciones lo llaman) y los diputados no son más que monigotes (bien pagados con dinero ajeno eso sí). Por eso no importa si votan en el congreso o en el baño mientras se zurran la sardina, como si mañana desaparecen todos.