Yo he pagado cenas a mis acompañantes, por supuesto. Sería de becerro negar eso.
Cuando he pagado una cena o una comida ha salido de mi, de mi interior, en el momento de pagar, nunca he ido premeditadamente a cenar o a comer con una mujer habiendo decidido de antemano que pago yo.
Eso es dar mucho por supuesto.
Y es de lo que me quejo, de que una mujer se sienta con derecho a ser invitada sí o sí.
De eso, al menos en mi caso, nada de nada.
Si el encuentro es jovial, si la compañía es agradable, si el ambiente ha sido bueno, si la conversación es agradable…. Es posible que acabe viendo mi tarjeta de crédito.
Si no lo es, es posible que no la vea.
Y si es justo al contrario, es posible que vaya un momento a los aseos y se quede ella con la cuenta.
No hay nada seguro en esta vida yendo conmigo.