Lectura Relatos de terror. En 100 palabras.

En un foro de Internet dedicado a relatos de terror, Laura comenzó a recibir mensajes privados de un usuario anónimo. Al principio eran inofensivos, bromas sobre sus historias. Pero pronto, los mensajes se volvieron más inquietantes: "Te estoy mirando", "Sé lo que hiciste anoche". Asustada, pensó que era una broma de mal gusto, hasta que vio una foto suya, tomada desde la ventana de su habitación. Temblando, trató de bloquear al usuario, pero un nuevo mensaje apareció en su pantalla: "¿Crees que puedes escapar?". En ese momento, la luz de su habitación parpadeó y la puerta se abrió lentamente, aunque ella estaba sola.
 
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La casa está a oscuras, no hay problema, me he movido muchas veces por aquí durante la noche; algunos trastos seguían en su sitio y casi me los clavo en el pie, qué desordenada es esta mujer, pero hay que reconocer que la quiero (...) y la conozco, tiene muy mal despertar y no pretendo llevarme una bronca.
La puerta del dormitorio está abierta, no haré ruido con la bisagra; la luz de la luna ilumina a mi chica, la sabana le cubre hasta la cintura.
Tiene mi foto entre sus manos, la almohada está húmeda por sus lágrimas, me echa de menos. La tapo para que no coja frío.
 
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- La verdad es que has cambiado mucho desde que íbamos al "insti", veo por lo general que te ha ido muy bien -dijo la elegante muchacha mirando a su alrededor.

- Ya sabes, han pasado casi 20 años, desde que era un gafotas, así torpe, flacucho, con acné... Un poco de gimnasio y encontrar un buen trabajo te cambia la vida, y la imagen -dije con mi encantadora sonrisa de medio lado.

- Es que es un detallazo José, todo el restaurante para nosotros -dijo tomando un sorbo de vino-, aún flipo con tu invitación, teniendo en cuenta lo... Bueno, que no fuimos muy buenas contigo, ya sabes, éramos unas niñatas, siempre he querido pedirte disculpas, la verdad que... -Ella parpadeó de manera extraña, se aclaró la garganta.

- Sí, solo has tardado veinte putos años, ahora que tengo dinero y estoy a tu gusto ¿no?

- ¿Qué dices? Uf... -Se le empezó a caer la baba, literalmente-. Hostia, el vino... -Se cayó sobre la mesa y luego al suelo, todo el Château por el mantel, tenía los pelos enmarañados, menudo estropicio montó esta diva de mierda.
Me fui a la cocina donde guardaba la lona de plástico y los instrumentos.
 
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Esta quedando un hilo cojonudo. Escribis de puta madre todos macho!!!
 
Corría por el bosque, las ramas arañaban mi rostro y los pulmones me ardían. Mike estaba muerto, su cabeza cercenada de un solo golpe. Llegué a un claro, jadeando bajo la luz pálida de la luna. Me giré, y allí estaba él, de pie en la colina: un esqueleto, su piel desaparecida hacía tiempo, sus cuencas vacías clavadas en mí. Levantó algo con su mano huesuda: la cabeza de Mike, cuya expresión congelada aún gritaba terror. Llamas azuladas envolvieron su figura antes de desvanecerse. Un destello frío apareció detrás de mí. El mundo giró... y vi mi cuerpo caer sin cabeza.


Joder. He tenido que usar chat gpt para ajustarme a las 100 palabras. Éste relato me a costado mil resumirlo
 
Existe un mundo al que solo puedes ir entre las 3 y las 3,33 am

Antes de que viajes voy a darte unas REGLAS:

1.- No importa lo bonitas que sean.
NO ARRANQUES LAS FLORES.
Si lo haces, nunca podrás librarte de ellos.

2.- si ves un hombre ALTO SIN ROSTRO solo SIGUE CAMINANDO.
Lo que sea que hagas no te pares a mirarlo.

3.- si alguien te ofrece una raza de té, RECHÁZALO amablemente.
Y si te empieza a seguir, CORRE.
Cualquier cosa es mejor que tomar ese té.

4.- LA MÁS IMPORTANTE DE TODAS.
Lleva siempre un RELOJ contigo. El tiempo es raro allí. Si no lo llevas el tiempo se deformará de la nada y NUNCA podrás salir.

Buen Viaje. :)
 
Escucha. Tú que estás leyendo esto. Ahora mismo te estoy observando. No te molestes en mirar hacia atrás, estoy dentro de ti. En tu cabeza. Árbol verde, casa con tejado rojo, ¿los has visto en tu mente? Siempre he estado ahí, contigo, dormido, pero presente. Sé que hay alguien al que te gustaría hacer desaparecer, no te preocupes, yo te ayudo, aunque usaré tus manos, nadie lo sabrá. Solo es cuestión de apretar con fuerza su cuello el tiempo necesario. Vamos.
 
Escucha. Tú que estás leyendo esto. Ahora mismo te estoy observando. No te molestes en mirar hacia atrás, estoy dentro de ti. En tu cabeza. Árbol verde, casa con tejado rojo, ¿los has visto en tu mente? Siempre he estado ahí, contigo, dormido, pero presente. Sé que hay alguien al que te gustaría hacer desaparecer, no te preocupes, yo te ayudo, aunque usaré tus manos, nadie lo sabrá. Solo es cuestión de apretar con fuerza su cuello el tiempo necesario. Vamos.
En la 2 linea he mirado
 
Dicen que los ciegos agudizan el resto de los sentidos, y es bien cierto. Puedo oír el murmullo que provoca una hormiga al caminar sobre una mesa. Y puedo reconocer casi todos los sonidos que me rodean. Acabo de aprender un nuevo sonido, el de un cuchillo abriéndose camino por la carne. Adiós.
Ufff 10/10
 
La luz del sol intentaba calentar sin éxito el frío mármol de las lápidas. A lo lejos se oían los sollozos de una reciente viuda. Una brisa suave, levantó una nube de polvo que llegó hasta los cipreses que descansaban contra la tapia mal encalada.
La gente no debería sufrir así. Paso a paso silencioso, pala en mano, un golpe seco y llega la calma. Los gusanos harán su trabajo, y la vida y la muerte se unieron en ese preciso momento. Donde caben uno caben dos.
 
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El zumbido rítmico indicaba que la jaula seguía activa. Esa cosa no saldría.

—No debimos hacerle caso a Mike. Estaba chiflado. Este lugar está maldito. Todos muertos, Joe. Maldita sea.

Joe, a mi lado, seguía tapándose las orejas mientras lloraba en cuclillas.

El zumbido era muy flojo, pero se te metía dentro de la cabeza. Era insoportable.

—No lo lograremos, tío… Nos comerá… Dios mío… —dijo, casi suplicando.

—No mientras la jaula siga activa. Vámonos, huyamos.

—Todos muertos, tío, nos comerá. Me comerá. Me comerá vivo, Dios mío…

—Joe, silencio… —le dije, mirándolo a los ojos frenéticamente.

—¿Qué? —dijo con una voz rota.

—¿No oyes eso? —le dije, con mi voz empezando a temblar.

—¿El qué? No oigo nada…

Mi voz tembló.

—Corre.
 
El zumbido rítmico indicaba que la jaula seguía activa. Esa cosa no saldría.

—No debimos hacerle caso a Mike. Estaba chiflado. Este lugar está maldito. Todos muertos, Joe. Maldita sea.

Joe, a mi lado, seguía tapándose las orejas mientras lloraba en cuclillas.

El zumbido era muy flojo, pero se te metía dentro de la cabeza. Era insoportable.

—No lo lograremos, tío… Nos comerá… Dios mío… —dijo, casi suplicando.

—No mientras la jaula siga activa. Vámonos, huyamos.

—Todos muertos, tío, nos comerá. Me comerá. Me comerá vivo, Dios mío…

—Joe, silencio… —le dije, mirándolo a los ojos frenéticamente.

—¿Qué? —dijo con una voz rota.

—¿No oyes eso? —le dije, con mi voz empezando a temblar.

—¿El qué? No oigo nada…

Mi voz tembló.

—Corre.
@Mike Y Joe
 
El ascensor se detuvo bruscamente entre la planta 13 y la 14. Las cinco personas que estaban dentro gritaron a la vez del susto. La luz se apagó. Un grito de otra naturaleza retumbó en la cabina. De nuevo luz, ahora teñida de rojo, una chica en el suelo manando sangre por el cuello y con un gran cuchillo clavado en la espalda. Los cuatro chillaron de nuevo, apretándose cada uno en una esquina, alejándose del charco de sangre que inevitablemente les alcanzaría. Parpadeo de luces y oscuridad, otro cuerpo cayó al suelo, el ascensor hizo un amago de funcionar. Luz, más roja que antes. El joven tenía el cuello cortado y el mismo cuchillo en la espalda. Los gritos pasaron a ser alaridos, la sangre ya tenía dos dedos de alto. Una chica resbaló en ella cubriéndose por completo de rojo. Oscuridad repentina, una persona menos gritando. Vuelta a la luz, tres cuerpos apilados como una fuente sádica. Los dos supervivientes se miraron, sonrieron y su subiéndose a la pila de cuerpos se besaron y quitaron la ropa para hacer el amor.
-Feliz San Valentín, Emma.
 
El ascensor se detuvo bruscamente entre la planta 13 y la 14. Las cinco personas que estaban dentro gritaron a la vez del susto. La luz se apagó. Un grito de otra naturaleza retumbó en la cabina. De nuevo luz, ahora teñida de rojo, una chica en el suelo manando sangre por el cuello y con un gran cuchillo clavado en la espalda. Los cuatro chillaron de nuevo, apretándose cada uno en una esquina, alejándose del charco de sangre que inevitablemente les alcanzaría. Parpadeo de luces y oscuridad, otro cuerpo cayó al suelo, el ascensor amagó con caer. Luz, más roja que antes. El joven tenía el cuello cortado y el mismo cuchillo en la espalda. Los gritos pasaron a ser alaridos, la sangre ya tenía dos dedos de alto. Una chica resbaló en ella cubriéndose por completo de rojo. Oscuridad repentina, una persona menos gritando. Vuelta a la luz, tres cuerpos apilados como una fuente sádica. Los dos supervivientes se miraron, sonrieron y su subiéndose a la pila de cuerpos se besaron y quitaron la ropa para hacer el amor.
-Feliz San Valentín, Emma.
Tiene un toque a lo Poirot. Interesante
 
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El pequeño príncipe empezó a recordar aquel extraño sueño, aquella noche febril en la que tan mal se encontraba. Andurreaba por el castillo, alegre, pero pensativo, sin parar de cavilar en ello:
Se acordaba de la nieve, del frío -sobre todo del frío-, a su mente vino la imagen de aquella mujer de larguísimo pelo negro, pies descalzos y vestido blanco "¿Quién era?" No entendía por qué, pero solo pensar en ello hizo que un escalofrío le recorriera la espalda.
Recordó que se despertó con su madre, la reina, llorando amargamente al pie de la cama; y recordó cómo ella le abrazó al despertar con tanta fuerza que casi perdió el aire.



Este es de mi libro :number1:, quizá no se entienda muy bien.
 
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