General Recordando las maquinas arcade de los 80

Sir Connor

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Los ochenta equivalen a nostalgia a raudales

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"El Tetris y el Michael Jackson eran lo que mejor funcionaba. Primero teníamos las españolas, no funcionaban mal. El Pong también triunfó. Pero las americanas... esas sí enganchaban a la gente, sobre todo esas dos que te digo. Me costaban un dineral, pero en seis, siete, ocho meses más o menos, ya las amortizabas. Al principio las partidas eran a una peseta, luego a dos, a cinco... y así hasta a veinticinco. El auge gordo fue entre 1985 y 1996 más o menos".

Más allá de Tetris y moonwalks, preguntamos a Denver por otras arcades exitosas. Aunque no recuerda bien los nombres, por sus descripciones podemos intuir que habla de dos: Street Fighter 2 y 1941: Counter Attack. "La de las peleas -la primera- era para chicos, sobre todo adolescentes. A la de guerra -la segunda- le tiraba gente algo más mayor. Esas dos también funcionaban muy muy bien, de hecho creo que fueron las que puse porque un amigo de Catarroja [ciudad vecina] me las recomendó pedir. "Siempre he tenido suerte y buen ojo, porque en ese momento no es que las arcade fuesen mal, pero las reemplacé casi todas por máquinas de premio".


Sobre ese buen ojo, da otra anécdota: "Algo después de que se estrenase Jurassic Park en el cine, un proveedor me ofreció la recreativa de Jurassic Park. Estuve a punto de comprarla, pero era carísima y enorme. No te sé decir el precio, pero mucho. Como era tan grande, para ponerla hubiese tenido que quitar dos. Pero como ya era el año 96 o así, al final no la compré. Si me la llegan a ofrecer cinco años antes, seguro que sí. Menos mal que no, no creo que la hubiese amortizado".

Tampoco sabe precisarnos cuál, pero cuenta que los muebles con asiento, volante y pedales arrasaban y nunca estaban vacíos. Posiblemente esté hablando del OutRun, icono de SEGA, o del Daytona USA y su impresionante cambio de transmisión manual. "Lo malo de esos, que eran de mueble grande, es que jugaba uno y seis se apoyaban para mirar sin hacer gasto [ríe]". La clásica figura del mirón que intentaba formar parte de la partida sin molestar demasiado al jugador.


Antes de que el lenguaje de barrio se desbravara por aquello del qué dirán, a esas máquinas de premio de las que habla Denver se les llamaba tragaperras. "Yo hacía lo que era bueno para el negocio. Puse un quiosco de prensa y revistas, siempre mantuve los billares de primer nivel... Y cuando llegaron, puse las máquinas de premio, muchísimo más caras y aún así muchísimo más rentables. Cada máquina me costaba medio millón de pesetas, y aparte otro medio millón de pesetas anual por la licencia de juego, que se pagaba trimestralmente. Tenía que irme a Madrid para el papeleo y todo. Y aún así... Lo más rentable".

Cuando las consolas y ordenadores hicieron que muchos dejasen de ir a los salones arcade, algunos dueños encontraron una rentabilísima alternativa en las tragaperras
La de las tragaperras fue la última etapa de Recreativas Denver, que supo pivotar rápido. Para aquella segunda mitad de los noventa, la llegada de videoconsolas a las casas y su velocidad de innovación técnica mucho mayor se cargaron por completo a los salones arcade. En el caso de Denver, se las quitó de encima antes de que llegaran realmente a devaluarse. Recuerda esos ochenta y noventa como "la mejor época de mi vida".

"Gracias al salón pude comprarme un apartamento en la playa, un BMW 520, pagar carreras a mis dos hijas... Quién me lo iba a decir a mí, un pobre diablo de un pueblo de Albacete". Hoy, Recreativas Denver es una papelería, y el Bar Siglo XX, una óptica. Ni rastro de la época de gángsters amenazando con descuartizar a los chivatos de las arcade.

Ayer Y Hoy Denver


A la izquierda, Eugenio Utiel en la puerta de Recreativas Denver a finales de los noventa. A la derecha, vista del local a día de hoy, convertido en una papelería.
Sobre los motivos del ocaso de las arcade, también preguntamos a Denver por esa subida tan marcada de precios que ha comentado y si quizás tuvo que ver en que dejase de ser un ocio tan atractivo para un público mayoritariamente adolescente. "Puede ser, pero es que el que no quería subir precios cuando todos lo hacíamos no era un empresario, hacía aquello por el amor al arte. Igual que el que siguió con las recreativas cuando llegaron en serio las máquinas de premio, la gente se dejaba muchísimo más dinero, eran personas más adultas que ya trabajaban... yo siempre miré por mi negocio".

En un pequeño pueblo de Zamora
El de Herminio Jesús Quina es un caso un poco más peculiar: centró su salón exclusivamente en máquinas arcade durante los once años que duró abierto, entre 1988 y 1999. La localización también fue peculiar: Villaralbo, un pueblo de menos de dos mil habitantes a cinco kilómetros de Zamora, a menos de una hora de Portugal.

Era relativamente habitual que en sus primeros días las máquinas se llenaran de monedas para la sorpresa de sus propietarios, que no planeaban un nivel de ingresos así
"Era el único salón de la zona. Antes era un bar que llevaban mis suegros, se llamaba Mixto y dejé el mismo nombre para el salón. Salón Arcade Mixto".


No fue de los primeros, para cuando el Mixto fue la Meca de la chavalería villaralbina ya había muchas salas abiertas en el país. Pero a él le salió algo más barato, ya que las compraba estropeadas y él mismo las arreglaba.

"Era técnico y me traían muchas arcades para reparar. Cuando vi su popularidad, decidí abrir el salón. Era una forma fácil y rápida de ganar dinero". Sin entrar en detalles, apunta que fue una muy buena época económica para él por la rápida y buena aceptación que tuvo en el pueblo. Incluso pudo comprarse un coche "sin complicaciones". Una anécdota que resume aquella bonanza:


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"En el bar del pueblo quisieron poner una máquina arcade, yo les proporcioné una y las ganancias irían al 50% para ellos y para mí. Compré una máquina de doble pantalla, el Pong y el Tetris. Costaba sobre 500.000 pesetas. A los ocho días, el del bar me llamó preocupado diciéndome que la máquina estaba atascada y no funcionaba. Fui, la abrimos, y vi que no funcionaba porque... ¡estaba llena de monedas! Ya no cabían más. Ese día nos repartimos 320.000 pesetas entre los dos. La máquina se amortizó sola en cuestión de semanas".
En el Mixto triunfaban, sobre todo, tres arcades: Tetris, Golden Axe, y 1942. No era muy distinto al top de Denver en Torrent. "Era gracioso porque veías a los niños haciendo cola, y a lo mejor al final de la fila estaban sus padres esperando también, sobre todo para el Golden Axe". Eso, los éxitos. ¿Y los fracasos? "La que menos éxito tenía era Squash".



Al tratarse de un pueblo pequeño, cuenta, nunca tuvo problemas de conducta entre la clientela. "Tenía mi salón bien controlado, la gente me respetaba. Si alguno se pasaba con otro, le llamaba la atención y ahí se quedaba. Únicamente podía tener algún problema con el padre de algún niño problemático, pero nada más". Llegados aquí, Herminio se emociona recordando: "Era fácil hacer amistad con ellos, eran chavales que venían muchas horas, muchos días, llegué a sentir cariño por muchos. Ahora son adultos y se acuerdan de mí, alguno hasta cuenta conmigo para algunas reparaciones".


Herminio Jesús Quina.
Cuando el salón terminó de despuntar, contrató a una persona para que se encargara de él mientras seguía con las reparaciones. Años de prosperidad a los que se puso fin justo antes de que terminara el siglo. "Ya estaba cansado, y con la llegada de ordenadores y consolas, la gente dejó de venir. Hasta entonces, la forma más fácil y tonta de ganar dinero era montar un salón arcade".

Al igual que Denver, Herminio cuenta con cierto pesar cuál era el destino de las arcades: destruirlas en un basurero
El destino de todas sus máquinas arcade fue el que en aquella época se veía como lógico aunque hoy nos parezca una aberración sacramental: el vertedero. "No lo pensé en el momento, pero ahí fueron todas a parar, al vertedero. Las que no, las regalé. Luego vi que podía haberlas vendido y la verdad es que me arrepiento un poco".

Las arcade que se desenchufaban tenían un protocolo concreto de actuación: en primer lugar, dar de baja su licencia, algo que costaba dinero en trámites. Después, almacenarlas, algo que también costaba dinero en cuanto a espacio ocupado en un almacén. En cuanto el espacio escaseaba, esos muebles enfilaban el camino del basurero. Mantenerlas sin más era otra vía de escapa del dinero, y el nuevo milenio supuso el principio de su hundimiento.

¿Qué queda hoy del Salón Arcade Mixto? En Herminio Jesús, un recuerdo. En el local, una licorería.

X Futbolines Y Nicotina


Los salones arcade que llegaron a España en los ochenta y los noventa solían compartir patrón. No había guía oficial alguna, sino unas meras líneas maestras que se dibujaban espontáneamente en la cabeza de sus fundadores y solían coincidir en las de todos, como las sensaciones inducidas de los magos. Especialmente si acotamos el término "salones arcade" a los que llevaban en el letrero el nombre de pila de su propietario o intentos de amalgama del nombre de la ciudad -o pueblo- con algún anglicismo, tan exótico en aquella época. "Recreativas Cabo de Palos Park". Los de barrio siempre fueron más auténticos que los del centro de grandes ciudades o centros comerciales, más burgueses, menos decadentes.

Imagen: Arcade Vintage.

Imagen: Arcade Vintage.
Imagen: Arcade Vintage.

Imagen: Arcade Vintage.
El esquema habitual era más o menos así:

  • Nula decoración por las paredes. Si el propietario tenía cierta devoción por los videojuegos (algo que nunca fue un requisito), quizás podíamos encontrar algunos pósters en las paredes. Poco más.
  • Iluminación artificial perenne y nula o casi nula iluminación natural. Una forma tan añeja como efectiva de optimizar el espacio (paredes completamente tapadas por objetos parte del negocio, no ventanales) y a la vez de retener más tiempo a la clientela, incapaz de detectar por la iluminación qué hora es.
  • Futbolín a la vista desde la caja, una medida destinada a evitar los clásicos papeles de periódico taponando los agujeros de las porterías para hacer interminables las partidas, cuando no se volcaba directamente el futbolín completo para sacar las bolas y tocar las ídems al encargado de turno que se las veía para darle la vuelta de nuevo. Además, el futbolín podía ser un punto de conflicto más habitual que las máquinas.
  • Como fondo del escenario, una neblina permanente de humo de tabaco(cuando no de algo más), venta de chucherías y bebidas sobre todo desde que el negocio empezó a ir a la baja, y algunas pintadas sobre las máquinas. Lo habitual era aprovechar para llamar "puta" a alguna moza del pueblo, cagarse en los muertos del encargado de la sala y otras lindeces muy dadas en aquel entonces a acabar estampadas en el mobiliario.
Arcade 80s



@TheMadChivo

@SuperRat
@Lukasgri
@Dryene
 
Si una pasada de tiempos que no volveran
Sobretodo por el buen rollo que había en esos sitios que eran lugar de reunión de la gente joven, me acuerdo de cuando se puso de moda usar el magic-clip, que era la parte de los mecheros de cocina que al apretar soltaba chispa, con ese aparato, le dabas supuestamente en cierta zona de la maquina y te daba créditos, yo nunca conseguí que me funcionara y me pegué varios cientos de calambrazos ..
 
Sobretodo por el buen rollo que había en esos sitios que eran lugar de reunión de la gente joven, me acuerdo de cuando se puso de moda usar el magic-clip, que era la parte de los mecheros de cocina que al apretar soltaba chispa, con ese aparato, le dabas supuestamente en cierta zona de la maquina y te daba créditos, yo nunca conseguí que me funcionara y me pegué varios cientos de calambrazos ..
Y el imán en los petacos
 
Gran post. Nunca había pensado en la parte económica del negocio, no me imaginaba que fueran tan rentables.

Siempre añoro la parte "social" de estas salas, donde se juntaban niños con preadolescentes echando sus primeros cigarros. En muchos casos era la antesala a las discotecas.

Otro dato que siempre me llama la atención es el tema de "los mirones". La de horas que habremos echado todos viendo jugar a los que tenían algo más de dinero que nosotros, y todos teníamos algo en común. QUERÍAMOS JUGAR. Remarco este detalle porque lo que me llama poderosamente la atención es la diferencia con la generación siguiente a la que le gusta pasarse horas viendo a "Gamers" jugar. Y Ojo, que no digo ver un gameplay puntual para ver como se hace alguna acción o aprender algún truco...

En fin, lo dicho, buen post, mucha nostalgia.
 
Gran post. Nunca había pensado en la parte económica del negocio, no me imaginaba que fueran tan rentables.

Siempre añoro la parte "social" de estas salas, donde se juntaban niños con preadolescentes echando sus primeros cigarros. En muchos casos era la antesala a las discotecas.

Otro dato que siempre me llama la atención es el tema de "los mirones". La de horas que habremos echado todos viendo jugar a los que tenían algo más de dinero que nosotros, y todos teníamos algo en común. QUERÍAMOS JUGAR. Remarco este detalle porque lo que me llama poderosamente la atención es la diferencia con la generación siguiente a la que le gusta pasarse horas viendo a "Gamers" jugar. Y Ojo, que no digo ver un gameplay puntual para ver como se hace alguna acción o aprender algún truco...

En fin, lo dicho, buen post, mucha nostalgia.
En algunos salones pillar ciertas máquinas libres era toda una odisea. Street fighter por ejemplo
 
buf.

He jugado horas a todas y era un Dios del pinball.

Empecé con el Asteroids y el Galaxian. La primera a la que jugué fue el Asteroids y aún tengo grabado que fue en el Bierzo en un restaurante. Luego el Galaxian.

Y luego todas, Karate Champ, Penguin, Missile Commnad...
 
Hay una conocida tienda de ropa grande que ponen estás máquinas allí, es un sitio de reunión de novios/maridos/ parejas mientras las señoras están haciendo sus compras

Yo me pongo a hacer cola con los chavales de 13 años para viciarme al Street Fighter:elrisas:
 
Hay una conocida tienda de ropa grande que ponen estás máquinas allí, es un sitio de reunión de novios/maridos/ parejas mientras las señoras están haciendo sus compras

Yo me pongo a hacer cola con los chavales de 13 años para viciarme al Street Fighter:elrisas:
Si señor
 
Y el imán en los petacos
Petaco. Recuerdo desbloqueado. Hacía 30 años que no escuchaba la palabra.
Gran post. Nunca había pensado en la parte económica del negocio, no me imaginaba que fueran tan rentables.

Siempre añoro la parte "social" de estas salas, donde se juntaban niños con preadolescentes echando sus primeros cigarros. En muchos casos era la antesala a las discotecas.

Otro dato que siempre me llama la atención es el tema de "los mirones". La de horas que habremos echado todos viendo jugar a los que tenían algo más de dinero que nosotros, y todos teníamos algo en común. QUERÍAMOS JUGAR. Remarco este detalle porque lo que me llama poderosamente la atención es la diferencia con la generación siguiente a la que le gusta pasarse horas viendo a "Gamers" jugar. Y Ojo, que no digo ver un gameplay puntual para ver como se hace alguna acción o aprender algún truco...

En fin, lo dicho, buen post, mucha nostalgia.
Recuerdas que entre esos mirones había verdaderos adictos que te decían "te lo paso, chico, te lo paso?"...con la esperanza de que les dejases jugar.
 
Mis dieses con sinco lisensiado @Sir Connor

@shurmanos el tío Vinagre merece un boloncio chulo por llevarnos a la niñez y la adolescencia con su hilazo
 
Los ochenta equivalen a nostalgia a raudales

ACAM-games-on-the-floor.jpg



"El Tetris y el Michael Jackson eran lo que mejor funcionaba. Primero teníamos las españolas, no funcionaban mal. El Pong también triunfó. Pero las americanas... esas sí enganchaban a la gente, sobre todo esas dos que te digo. Me costaban un dineral, pero en seis, siete, ocho meses más o menos, ya las amortizabas. Al principio las partidas eran a una peseta, luego a dos, a cinco... y así hasta a veinticinco. El auge gordo fue entre 1985 y 1996 más o menos".

Más allá de Tetris y moonwalks, preguntamos a Denver por otras arcades exitosas. Aunque no recuerda bien los nombres, por sus descripciones podemos intuir que habla de dos: Street Fighter 2 y 1941: Counter Attack. "La de las peleas -la primera- era para chicos, sobre todo adolescentes. A la de guerra -la segunda- le tiraba gente algo más mayor. Esas dos también funcionaban muy muy bien, de hecho creo que fueron las que puse porque un amigo de Catarroja [ciudad vecina] me las recomendó pedir. "Siempre he tenido suerte y buen ojo, porque en ese momento no es que las arcade fuesen mal, pero las reemplacé casi todas por máquinas de premio".


Sobre ese buen ojo, da otra anécdota: "Algo después de que se estrenase Jurassic Park en el cine, un proveedor me ofreció la recreativa de Jurassic Park. Estuve a punto de comprarla, pero era carísima y enorme. No te sé decir el precio, pero mucho. Como era tan grande, para ponerla hubiese tenido que quitar dos. Pero como ya era el año 96 o así, al final no la compré. Si me la llegan a ofrecer cinco años antes, seguro que sí. Menos mal que no, no creo que la hubiese amortizado".

Tampoco sabe precisarnos cuál, pero cuenta que los muebles con asiento, volante y pedales arrasaban y nunca estaban vacíos. Posiblemente esté hablando del OutRun, icono de SEGA, o del Daytona USA y su impresionante cambio de transmisión manual. "Lo malo de esos, que eran de mueble grande, es que jugaba uno y seis se apoyaban para mirar sin hacer gasto [ríe]". La clásica figura del mirón que intentaba formar parte de la partida sin molestar demasiado al jugador.


Antes de que el lenguaje de barrio se desbravara por aquello del qué dirán, a esas máquinas de premio de las que habla Denver se les llamaba tragaperras. "Yo hacía lo que era bueno para el negocio. Puse un quiosco de prensa y revistas, siempre mantuve los billares de primer nivel... Y cuando llegaron, puse las máquinas de premio, muchísimo más caras y aún así muchísimo más rentables. Cada máquina me costaba medio millón de pesetas, y aparte otro medio millón de pesetas anual por la licencia de juego, que se pagaba trimestralmente. Tenía que irme a Madrid para el papeleo y todo. Y aún así... Lo más rentable".

Cuando las consolas y ordenadores hicieron que muchos dejasen de ir a los salones arcade, algunos dueños encontraron una rentabilísima alternativa en las tragaperras
La de las tragaperras fue la última etapa de Recreativas Denver, que supo pivotar rápido. Para aquella segunda mitad de los noventa, la llegada de videoconsolas a las casas y su velocidad de innovación técnica mucho mayor se cargaron por completo a los salones arcade. En el caso de Denver, se las quitó de encima antes de que llegaran realmente a devaluarse. Recuerda esos ochenta y noventa como "la mejor época de mi vida".

"Gracias al salón pude comprarme un apartamento en la playa, un BMW 520, pagar carreras a mis dos hijas... Quién me lo iba a decir a mí, un pobre diablo de un pueblo de Albacete". Hoy, Recreativas Denver es una papelería, y el Bar Siglo XX, una óptica. Ni rastro de la época de gángsters amenazando con descuartizar a los chivatos de las arcade.

Ayer Y Hoy Denver


A la izquierda, Eugenio Utiel en la puerta de Recreativas Denver a finales de los noventa. A la derecha, vista del local a día de hoy, convertido en una papelería.
Sobre los motivos del ocaso de las arcade, también preguntamos a Denver por esa subida tan marcada de precios que ha comentado y si quizás tuvo que ver en que dejase de ser un ocio tan atractivo para un público mayoritariamente adolescente. "Puede ser, pero es que el que no quería subir precios cuando todos lo hacíamos no era un empresario, hacía aquello por el amor al arte. Igual que el que siguió con las recreativas cuando llegaron en serio las máquinas de premio, la gente se dejaba muchísimo más dinero, eran personas más adultas que ya trabajaban... yo siempre miré por mi negocio".

En un pequeño pueblo de Zamora
El de Herminio Jesús Quina es un caso un poco más peculiar: centró su salón exclusivamente en máquinas arcade durante los once años que duró abierto, entre 1988 y 1999. La localización también fue peculiar: Villaralbo, un pueblo de menos de dos mil habitantes a cinco kilómetros de Zamora, a menos de una hora de Portugal.

Era relativamente habitual que en sus primeros días las máquinas se llenaran de monedas para la sorpresa de sus propietarios, que no planeaban un nivel de ingresos así
"Era el único salón de la zona. Antes era un bar que llevaban mis suegros, se llamaba Mixto y dejé el mismo nombre para el salón. Salón Arcade Mixto".


No fue de los primeros, para cuando el Mixto fue la Meca de la chavalería villaralbina ya había muchas salas abiertas en el país. Pero a él le salió algo más barato, ya que las compraba estropeadas y él mismo las arreglaba.

"Era técnico y me traían muchas arcades para reparar. Cuando vi su popularidad, decidí abrir el salón. Era una forma fácil y rápida de ganar dinero". Sin entrar en detalles, apunta que fue una muy buena época económica para él por la rápida y buena aceptación que tuvo en el pueblo. Incluso pudo comprarse un coche "sin complicaciones". Una anécdota que resume aquella bonanza:


4e9b7cd8065afb4962de8abfc3f0a710.png




En el Mixto triunfaban, sobre todo, tres arcades: Tetris, Golden Axe, y 1942. No era muy distinto al top de Denver en Torrent. "Era gracioso porque veías a los niños haciendo cola, y a lo mejor al final de la fila estaban sus padres esperando también, sobre todo para el Golden Axe". Eso, los éxitos. ¿Y los fracasos? "La que menos éxito tenía era Squash".



Al tratarse de un pueblo pequeño, cuenta, nunca tuvo problemas de conducta entre la clientela. "Tenía mi salón bien controlado, la gente me respetaba. Si alguno se pasaba con otro, le llamaba la atención y ahí se quedaba. Únicamente podía tener algún problema con el padre de algún niño problemático, pero nada más". Llegados aquí, Herminio se emociona recordando: "Era fácil hacer amistad con ellos, eran chavales que venían muchas horas, muchos días, llegué a sentir cariño por muchos. Ahora son adultos y se acuerdan de mí, alguno hasta cuenta conmigo para algunas reparaciones".


Herminio Jesús Quina.
Cuando el salón terminó de despuntar, contrató a una persona para que se encargara de él mientras seguía con las reparaciones. Años de prosperidad a los que se puso fin justo antes de que terminara el siglo. "Ya estaba cansado, y con la llegada de ordenadores y consolas, la gente dejó de venir. Hasta entonces, la forma más fácil y tonta de ganar dinero era montar un salón arcade".

Al igual que Denver, Herminio cuenta con cierto pesar cuál era el destino de las arcades: destruirlas en un basurero
El destino de todas sus máquinas arcade fue el que en aquella época se veía como lógico aunque hoy nos parezca una aberración sacramental: el vertedero. "No lo pensé en el momento, pero ahí fueron todas a parar, al vertedero. Las que no, las regalé. Luego vi que podía haberlas vendido y la verdad es que me arrepiento un poco".

Las arcade que se desenchufaban tenían un protocolo concreto de actuación: en primer lugar, dar de baja su licencia, algo que costaba dinero en trámites. Después, almacenarlas, algo que también costaba dinero en cuanto a espacio ocupado en un almacén. En cuanto el espacio escaseaba, esos muebles enfilaban el camino del basurero. Mantenerlas sin más era otra vía de escapa del dinero, y el nuevo milenio supuso el principio de su hundimiento.

¿Qué queda hoy del Salón Arcade Mixto? En Herminio Jesús, un recuerdo. En el local, una licorería.

X Futbolines Y Nicotina


Los salones arcade que llegaron a España en los ochenta y los noventa solían compartir patrón. No había guía oficial alguna, sino unas meras líneas maestras que se dibujaban espontáneamente en la cabeza de sus fundadores y solían coincidir en las de todos, como las sensaciones inducidas de los magos. Especialmente si acotamos el término "salones arcade" a los que llevaban en el letrero el nombre de pila de su propietario o intentos de amalgama del nombre de la ciudad -o pueblo- con algún anglicismo, tan exótico en aquella época. "Recreativas Cabo de Palos Park". Los de barrio siempre fueron más auténticos que los del centro de grandes ciudades o centros comerciales, más burgueses, menos decadentes.

Imagen: Arcade Vintage.

Imagen: Arcade Vintage.
Imagen: Arcade Vintage.

Imagen: Arcade Vintage.
El esquema habitual era más o menos así:

  • Nula decoración por las paredes. Si el propietario tenía cierta devoción por los videojuegos (algo que nunca fue un requisito), quizás podíamos encontrar algunos pósters en las paredes. Poco más.
  • Iluminación artificial perenne y nula o casi nula iluminación natural. Una forma tan añeja como efectiva de optimizar el espacio (paredes completamente tapadas por objetos parte del negocio, no ventanales) y a la vez de retener más tiempo a la clientela, incapaz de detectar por la iluminación qué hora es.
  • Futbolín a la vista desde la caja, una medida destinada a evitar los clásicos papeles de periódico taponando los agujeros de las porterías para hacer interminables las partidas, cuando no se volcaba directamente el futbolín completo para sacar las bolas y tocar las ídems al encargado de turno que se las veía para darle la vuelta de nuevo. Además, el futbolín podía ser un punto de conflicto más habitual que las máquinas.
  • Como fondo del escenario, una neblina permanente de humo de tabaco(cuando no de algo más), venta de chucherías y bebidas sobre todo desde que el negocio empezó a ir a la baja, y algunas pintadas sobre las máquinas. Lo habitual era aprovechar para llamar "puta" a alguna moza del pueblo, cagarse en los muertos del encargado de la sala y otras lindeces muy dadas en aquel entonces a acabar estampadas en el mobiliario.
Arcade 80s



@TheMadChivo

@SuperRat
@Lukasgri
@Dryene

Buenas viciadas me pegaba yo, qué buenos tiempos! :D

Buen hilo, Connor!
 
Petaco. Recuerdo desbloqueado. Hacía 30 años que no escuchaba la palabra.

Recuerdas que entre esos mirones había verdaderos adictos que te decían "te lo paso, chico, te lo paso?"...con la esperanza de que les dejases jugar.
Joder que si, algunos tenían buena intención, pero otros eran verdaderos pesados, por más que les decías que no, que sino no aprendía insistían e insistían y se reían cuándo te mataban.
 
No me habré dejado monedas de 25ptas ni ná...
 
Buf... pues no le he dado yo veces a máquinas de estas cuando era una enana... En Madrid, en Puerta del Sol, había unas recreativas que era pasarse las putas tardes allí. Qué tiempos...

Gracias Connor por desbloquear estos recuerdos ;)
 
Buf... pues no le he dado yo veces a máquinas de estas cuando era una enana... En Madrid, en Puerta del Sol, había unas recreativas que era pasarse las putas tardes allí. Qué tiempos...

Gracias Connor por desbloquear estos recuerdos ;)

Las de Sol eran to pros, que tenían hasta cabinas algunas :qmeparto:
 
Antes con poco te divertias una tarde ,aunque yo era más de futbolin y billar
 
Antes con poco te divertias una tarde ,aunque yo era más de futbolin y billar
Yo tuve una época (maravillosa, por cierto) en la que le daba muchísimo al billar y los dardos.

Buenas tardes de viernes sobre todo me pegaba. Y con los dardos muchas noches en un pubeto de Avd. de Brasil
 
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