Fábula del Gordo y el Milímetro de Polla Imperceptible
Érase una vez un gordo que estaba todo el día sentado a la mesa de un parque, jugando con su teléfono móvil. Era tan gordo el cabrón, que su culo desparramaba por fuera del taburete. Un día pasó por allí un degenerado, y viendo que el gordo no sacaba la vista de su móvil, se le acercó por detrás con disimulo, le hizo un agujero en el pantalón y le metió un milímetro de polla por su acomodado trasero. El gordo ni se enteró.
Al día siguiente, el degenerado volvió por el parque, y vio con sorpresa que el gordo estaba en el mismo sitio, sentado y entretenido con su smartphone. Ni corto ni perezoso, se le volvió a acercar por detrás, y le metió de nuevo la polla en su seboso culo, esta vez dos milímetros. E igual que la anterior vez, el gordo ni se percató.
Y así sucedió durante varios días. El degenerado acudía cada día, y cada vez le metía un milímetro más de picha, sabiendo que no habría consecuencias. Y precisamente el día en el que el degenerado ya no tenía más polla que meter, el gordo se dio cuenta y quiso gritar para pedir ayuda... pero no pudo hacerlo porque tenía la boca taponada.
FIN.