Cuando viví en Portugal me quedó claro que están lejos de tener la competitividad que el resto de Europa occidental.
A pesar de la industria del norte y amagos de innovación como el centro de nanotecnología en Braga, Portugal está sirviendo para deslocalizar trabajos de menor valor añadido donde pueden pagar la mitad de lo que pagan por los trabajadores en Francia, Alemania, UK… En Oporto abundaban mucho los “Centers of Excellence” que consistían en concentrar los departamentos de contabilidad de, por ejemplo, empresas como Adidas.
Además, Portugal tiene una deuda pública descomunal, la tercera por detrás de Grecia e Italia en la UE, les sigue quedando austeridad para rato, quizá uno de los motivos por la carga impositiva tan alta.
Añade encima el alquiler disparado en las ciudades principales, no es exagerado decir que los alquileres están casi como Madrid. Hace cuatro años, pagaba 500 por un estudio en Oporto, ahora en el mismo barrio el más barato está por 700.