Dormir juntos es un coñazo.
Ya no por los ronquidos, sino por la diferente regulación de los termostatos de ambos durmientes. Por ejemplo, mi señora duerme, en pleno Julio, con la habitación atrancada, ventanas cerradas, el cuello cubierto y manta. Si, manta... Yo en Julio alguna noche la he pasado tirado en la terraza en una colchoneta en calzoncillos. O dentro de la piscina de los críos con el agua por la tripa.
Para colmo yo tengo un sueño que se parece más a un coma, no me despierta ni un bombardeo, y ella como escuche el aletear de una mosca en el dormitorio de los vecinos de dos plantas abajo, ya se despierta. Yo me muevo más que la bolsa, amanezco en las posturas más extrañas que podáis imaginar, y ella duerme boca arriba como si estuviera en un ataúd, sin mover un músculo...
Solo una vez intenté dormir con ella, de recién casados, y creo que duré 10 minutos.
Al final, yo duermo en el dormitorio de matrimonio, espatarrao en una cama de 1,50 y ella en otro dormitorio en otra cama de 1,05 porque las de matrimonio "se le hacen grandes".
La verdadera salud shures.