Imagínate a ti mismo. Gordo, calvo, reventao de la vida y que las españolas te den calabazas, que vayan de divas y solo recibas desprecio.
Y te viene una rusa de Kazajistán. Alta, esbelta, con piel clara y ojos que parecen de hielo, que contrastan con unos labios carnosos y un trasero firme que desafía la gravedad. Que no te lo crees. Pero y si sí?
Sus pechos son proporcionados, duros y tersos, y su porte elegante hace que todo lo demás quepa en segundo plano. La tía empieza con sus ay mándame flores, ay que soy fría pero caliente, ay que yo lo pago todo y voy a verte. Y notas como el rabo, que pensabas que solo te iba a servir para mear el resto de tu vida, empieza a palpitarte cuando la tipa te manda fotos de mierda dónde está más buena que el pan y te dice que ya cuenta los días para ir a tu pueblo de mierda.
Y luego por desgracia en el aeropuerto no le aceptan la tarjeta para pagar el billete que se quiere sacar porque el otro parece que tiene un problema. QUE LO ESTÁ INTENTANDO. Y te dice que la ayudes, que sólo quiere pasar el resto de sus días follisqueándote en tu pueblo de mierda, siendo tu un tipo feo reventado y demigrante.
Que sacas la billetera para pagarle el billete por Western Union? Pues sí. Que a Mutombo el nigeriano se le ponen los ojos en blanco cuando ve que le llega el pago? Pues claro. Pero luego no sabes nada de ella, crees que es porque estará volando, llegas a tu casa y… todo se desmorona: resulta que la rusa de Kazajistán era fake. Sí, todo un montaje. UN NEGRO.
Y ahí te quedas: con la imaginación a mil, recordando lo que creíste que iba a pasar y riéndote de ti mismo. Porque, claro, a tus 50 años ya sabes que algunas fantasías son solo eso… fantasías.
Y sólo si eres verdaderamente gipollas crees que denunciando conseguirás algo, y más yendo a los medios, que cuenten tu triste historia de mierda y encima te dejes sacar una foto con la cara de gilipollas que ya tenías sumada a la estafa que te han hecho.
Y que Mutombo se busque la vida os parece mal? Venga ya.