Mañana él en una celda de la guardia civil, y ella con una paga por ser víctima de VG.
Un poco menos de ridículo, también se puede hacer.
Yo entiendo que hace años, el acto del matrimonio tenía su aquel, porque en muchos casos, ni siquiera se habían acostado juntos nunca, te ibas a vivir con ella por primera vez, iniciabas un cambio radical en tu vida que marcaba un antes y un después, no en vano, el blanco de la novia simbolizaba su pureza, por poner un ejemplo.
Éstos ridículos, llevarán 8 años viviendo juntos, cansados ya de ventirlarse en todas las posturas, a lo mejor uno de sus hijos está presente ya en la boda.
La ausencia de sentido del ridículo es algo cada vez más común.