Noticias Noelia ya podrá descansar en paz

Recuerda que los sanitarios tenían mucha prisita por sacarle los órganos.
Juraría que fue la madre quien pactó el tema para sacar tajada.
No creo que funcionen así las cosas, además la madre tuvo que hacerse ver por los medios para llegar a su hija ya hospitalizada para ofrecerle otra opción para que siguiera luchando y ni por esas.
Un drama amargo todo.
 
No creo que funcionen así las cosas, además la madre tuvo que hacerse ver por los medios para llegar a su hija ya hospitalizada para ofrecerle otra opción para que siguiera luchando y ni por esas.
Un drama amargo todo.
Si se empezará a colgar a los violadores en sitios públicos seguro que los que tengan la misma idea de se lo pensarían dos veces.
 
estoy TOTAL Y ABSOLUTAMENTE seguro de que, si por edad eras consciente de este tema, eras el primero que queria mantenerle con vida y sufriendo todo lo que se pudiese, porque era el deseo de toda España.

Resulta, que la novia le daba de comer a escondidas.
 
Le daban de comer a esondidas.
Follaba con la novia en la ducha y,
La foto, era un montaje para un reportaje del periodico británico The Times

 
y eso lo sabes porque tú eras la novia!!! Na estoy de broma shur, a saber que mierdas hacia el tio mierdas ese para rascar minutos de gloria.

De Juana se duchó el domingo con su novia durante cuarenta minutos​



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Lo de esta niña sembrara precedente, pobreta que haya tenido que acabar asi
Lo importante es que se miren muy muy bien estas cosas, pq si no al final algo que debería ser excepcional y con una rigurosidad máxima, pase a ser una forma de quitarse de encima a gente.
En Canadá ya superan los 10.000 al año y están planteando abrir el abanico a las personas con trastornos mentales.
 
Los malvados cristianos trumpistas, llamando asesinato a lo que han hecho a Noelia, mientras que los suciolistas españoles, como menistra de sanidad, tratando de acortar los plazos de la eutanasia, para asesinar más rápido.

 
La izquierduza putrefacta

 
Los malvados cristianos trumpistas, llamando asesinato a lo que han hecho a Noelia, mientras que los suciolistas españoles, como menistra de sanidad, tratando de acortar los plazos de la eutanasia, para asesinar más rápido.



Es lo que buscaban, sacarse de encima a una parte de la población y sacarles los órganos legalmente, sin tener que recurrir a artificios clandestinos.
 
Este tema es tan turbio en todos los aspectos y todos los implicados que da hasta miedo.
La pobre ya está descansado. DEP
 
"¿Por qué miles de ciudadanos salieron a la calle contra Rajoy por el perro Excálibur y nadie por la eutanasia de Noelia?", publicado en periodistadigital.com.


𝐌𝐢 𝐩𝐮𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐬𝐭𝐚: ¡España lloró a mares por un perro sacrificado, pero guardó sepulcral silencio ante la muerte de una joven de 25 años: esa es la fotografía más brutal y reveladora de una sociedad capturada por la izquierda!

España, octubre de 2014: Decenas de miles de ciudadanos se lanzaron a las calles de 24 ciudades para protestar, con una furia desbordante, por el sacrificio de Excálibur, el perro de Teresa Romero, la auxiliar de enfermería contagiada de ébola. El animal no había dado positivo en ninguna prueba, pero el protocolo sanitario ordenó su sacrificio preventivo. La reacción popular fue inmediata, visceral y orquestada con una precisión que no dejaba lugar a dudas: aquello no era espontaneidad ciudadana, era una operación política de manual ejecutada por la izquierda para hundir al Gobierno de Mariano Rajoy en el fango de la opinión pública.

Ahora, marzo de 2026: Noelia Castillo Ramos, una barcelonesa de 25 años que quedó parapléjica tras un intento de suicidio en 2022, recibe la eutanasia en la residencia sociosanitaria Sant Camil de Sant Pere de Ribes. Dos años de batalla judicial, la oposición de su propio padre, el dolor de una familia desgarrada y, al final, una joven que encontró en la muerte la única salida que el sistema progresista fue capaz de ofrecerle. Y la respuesta social fue un silencio ensordecedor, apenas roto por algunas concentraciones de grupos provida y el pronunciamiento de Abogados Cristianos. Ni marchas masivas, ni tendencias sostenidas en redes, ni convocatorias en 24 ciudades. Nada.

Aquí reside la verdad oculta que nadie en los grandes medios se atreve a nombrar con claridad: la indignación colectiva en España no es espontánea, es fabricada. La izquierda y sus aparatos mediáticos y asociativos son maestros en la ingeniería emocional de masas. En 2014, Excálibur era el ariete perfecto contra un gobierno del PP al que había que destruir electoralmente. PACMA e Igualdad Animal pusieron la maquinaria en marcha, los medios afines amplificaron el mensaje y la ciudadanía, incapaz de discernir la manipulación, salió a la calle a llorar por un perro. El cui bono era tan evidente que resultaba obsceno: toda aquella energía emocional no servía a Excálibur, servía a la agenda política de quienes querían ver caer a Rajoy.

El caso de Noelia, en cambio, no tiene utilidad política para la izquierda gobernante. Al contrario: pone sobre la mesa preguntas incómodas que el progresismo prefiere enterrar. ¿Es suficiente la evaluación psicológica de una persona de 25 años con historial de trauma y salud mental comprometida para autorizar su muerte? ¿Está fallando la sociedad a sus jóvenes cuando la única respuesta institucional que les ofrece es facilitarles el fin de su vida? ¿Dónde están los recursos reales, los tratamientos innovadores, el apoyo genuino a la vida? La ley de muerte digna, aprobada con fanfarria progresista, no responde a estas preguntas: las silencia. Y el silencio mediático y social ante la muerte de Noelia es la prueba más contundente de que la indignación en este país tiene dueño, y ese dueño tiene carnet de partido.

El coste invisible de todo esto es devastador. Una sociedad que moviliza multitudes por un animal y permanece impasible ante la eutanasia de una joven de 25 años ha perdido algo fundamental: la capacidad de jerarquizar el valor de la vida humana. No se trata de negar el afecto legítimo hacia los animales, sino de denunciar con toda crudeza que esa emoción fue secuestrada y convertida en arma política. Mientras tanto, la pérdida de libertad real se produce de forma silenciosa: el Estado, con su ley de eutanasia, se arroga el poder de validar la muerte de ciudadanos jóvenes con historiales de salud mental, sin que nadie exija garantías reales ni alternativas de mercado en sanidad que ofrezcan tratamientos de vanguardia. La solución liberal es clara: privatización total de la sanidad, competencia real entre proveedores, y que sea el individuo libre e informado, no el Estado ni sus comités burocráticos, quien decida sobre su vida con todas las opciones disponibles sobre la mesa.

Aristóteles señaló que una ciudad que no forma a sus ciudadanos en la virtud y la razón los condena a ser esclavos de sus propias pasiones. Desde hace décadas, España parece mostrar que prefiere ciudadanos fácilmente manipulables a individuos libres y reflexivos.

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CASO NOELIA CASTILLO
(Mártin Sánchez / Reflexiones desde la trinchera).

Una sociedad que normaliza aberraciones como el aborto o la eutanasia es una sociedad profundamente enferma, manipulada y podrida. O como dicen los comunicadores políticamente correctos... "una sociedad fallida".

El caso de Noelia Castillo nos recuerda, una vez más, el grado de podredumbre moral y espiritual al que hemos llegado en occidente. Y no estoy hablando de aspectos religiosos o políticos. Se trata de algo mucho más profundo que tiene que ver con el Alma.

El estado despojó a los padres de Noelia de la custodia de su propia hija y la internó en un centro de menas donde fue violada en grupo. Brutalmente. Provocándole graves secuelas psicológicas y emocionales.

Noelia ya padecía un trastorno límite de la personalidad y, tras un intento de suicIdi0 fallido en el que sufrió graves daños físicos, su situación se agravó considerablemente desarrollando una depresión severa.

Fue entonces cuando decidió solicitar el suicIdi0 asistido o "ejecución de estado", más conocido como eutanasia. Y el estado, amablemente, se la concedió, como no podía ser de otra manera, después de invitarla a rellenar convenientemente el impreso oficial de cesión de órganos.

Es curioso como el sistema agiliza la burocracia cuando le conviene y la ralentiza y eterniza para todo lo demás. Cualquiera diría que cuando se trata de actuar en contra de la vida todo fluye sin demasiado problema en esta realidad post moderna, inclusiva y eco sostenible que nos ha tocado.

Respeto profundamente la decisión de cada cual sobre su propia existencia. Lo que nunca respetaré es que este sistema podrido se beneficie del sufrimiento ajeno y nos venda una "ejecución de estado" como un logro legislativo amparándose en los "derechos humanos" y toda esa mandanga. España es el primer país del mundo en el negocio de la "donación de órganos", pero de esta realidad casi nadie quiere hablar. Descansa en paz Noelia. Buen viaje de vuelta a casa.

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Dejad ya el tema, que ganas de seguir con ello.

Ha tomado esa decisión, pues nada, ya está.

El como, el cuando y el que influyó para que la tomase?, cosas suyas.

Todos tenemos nuestra propia opinión, pero dejad casi ya el tema
 
Dejad ya el tema, que ganas de seguir con ello.

Ha tomado esa decisión, pues nada, ya está.

El como, el cuando y el que influyó para que la tomase?, cosas suyas.

Todos tenemos nuestra propia opinión, pero dejad casi ya el tema

No se puede dejar el tema. Vendrán más casos como el de Noelia.

Es una cuestión idelógica y cultural. Hay que dar la batalla siempre a los zurdos. Retratarles como asesinos.

Son los zurdos los que han dejado el tema, una vez que Noelia ha muerto. Para ellos, muerto el perro se acabó la rabia.

Pero estos zurdos de mierda, no se olvidan de la guerra civil y no permiten que a nadie se le olvida y no paran de dar la tralla con ese tema.

Así que, hay que seguir en la lucha.
 
No se puede dejar el tema. Vendrán más casos como el de Noelia.

Es una cuestión idelógica y cultural. Hay que dar la batalla siempre a los zurdos. Retratarles como asesinos.

Son los zurdos los que han dejado el tema, una vez que Noelia ha muerto. Para ellos, muerto el perro se acabó la rabia.

Pero estos zurdos de mierda, no se olvidan de la guerra civil y no permiten que a nadie se le olvida y no paran de dar la tralla con ese tema.

Así que, hay que seguir en la lucha.
Es un caso terrorífico, si
 
"¿Por qué miles de ciudadanos salieron a la calle contra Rajoy por el perro Excálibur y nadie por la eutanasia de Noelia?", publicado en periodistadigital.com.


𝐌𝐢 𝐩𝐮𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐬𝐭𝐚: ¡España lloró a mares por un perro sacrificado, pero guardó sepulcral silencio ante la muerte de una joven de 25 años: esa es la fotografía más brutal y reveladora de una sociedad capturada por la izquierda!

España, octubre de 2014: Decenas de miles de ciudadanos se lanzaron a las calles de 24 ciudades para protestar, con una furia desbordante, por el sacrificio de Excálibur, el perro de Teresa Romero, la auxiliar de enfermería contagiada de ébola. El animal no había dado positivo en ninguna prueba, pero el protocolo sanitario ordenó su sacrificio preventivo. La reacción popular fue inmediata, visceral y orquestada con una precisión que no dejaba lugar a dudas: aquello no era espontaneidad ciudadana, era una operación política de manual ejecutada por la izquierda para hundir al Gobierno de Mariano Rajoy en el fango de la opinión pública.

Ahora, marzo de 2026: Noelia Castillo Ramos, una barcelonesa de 25 años que quedó parapléjica tras un intento de suicidio en 2022, recibe la eutanasia en la residencia sociosanitaria Sant Camil de Sant Pere de Ribes. Dos años de batalla judicial, la oposición de su propio padre, el dolor de una familia desgarrada y, al final, una joven que encontró en la muerte la única salida que el sistema progresista fue capaz de ofrecerle. Y la respuesta social fue un silencio ensordecedor, apenas roto por algunas concentraciones de grupos provida y el pronunciamiento de Abogados Cristianos. Ni marchas masivas, ni tendencias sostenidas en redes, ni convocatorias en 24 ciudades. Nada.

Aquí reside la verdad oculta que nadie en los grandes medios se atreve a nombrar con claridad: la indignación colectiva en España no es espontánea, es fabricada. La izquierda y sus aparatos mediáticos y asociativos son maestros en la ingeniería emocional de masas. En 2014, Excálibur era el ariete perfecto contra un gobierno del PP al que había que destruir electoralmente. PACMA e Igualdad Animal pusieron la maquinaria en marcha, los medios afines amplificaron el mensaje y la ciudadanía, incapaz de discernir la manipulación, salió a la calle a llorar por un perro. El cui bono era tan evidente que resultaba obsceno: toda aquella energía emocional no servía a Excálibur, servía a la agenda política de quienes querían ver caer a Rajoy.

El caso de Noelia, en cambio, no tiene utilidad política para la izquierda gobernante. Al contrario: pone sobre la mesa preguntas incómodas que el progresismo prefiere enterrar. ¿Es suficiente la evaluación psicológica de una persona de 25 años con historial de trauma y salud mental comprometida para autorizar su muerte? ¿Está fallando la sociedad a sus jóvenes cuando la única respuesta institucional que les ofrece es facilitarles el fin de su vida? ¿Dónde están los recursos reales, los tratamientos innovadores, el apoyo genuino a la vida? La ley de muerte digna, aprobada con fanfarria progresista, no responde a estas preguntas: las silencia. Y el silencio mediático y social ante la muerte de Noelia es la prueba más contundente de que la indignación en este país tiene dueño, y ese dueño tiene carnet de partido.

El coste invisible de todo esto es devastador. Una sociedad que moviliza multitudes por un animal y permanece impasible ante la eutanasia de una joven de 25 años ha perdido algo fundamental: la capacidad de jerarquizar el valor de la vida humana. No se trata de negar el afecto legítimo hacia los animales, sino de denunciar con toda crudeza que esa emoción fue secuestrada y convertida en arma política. Mientras tanto, la pérdida de libertad real se produce de forma silenciosa: el Estado, con su ley de eutanasia, se arroga el poder de validar la muerte de ciudadanos jóvenes con historiales de salud mental, sin que nadie exija garantías reales ni alternativas de mercado en sanidad que ofrezcan tratamientos de vanguardia. La solución liberal es clara: privatización total de la sanidad, competencia real entre proveedores, y que sea el individuo libre e informado, no el Estado ni sus comités burocráticos, quien decida sobre su vida con todas las opciones disponibles sobre la mesa.

Aristóteles señaló que una ciudad que no forma a sus ciudadanos en la virtud y la razón los condena a ser esclavos de sus propias pasiones. Desde hace décadas, España parece mostrar que prefiere ciudadanos fácilmente manipulables a individuos libres y reflexivos.

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La España actual ya no es la de Rajoy. Lo poco bueno que quedaba entonces se ha perdido.
 
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