Me pasa un poco como con Hovic, humorista y actor.
Sus monólogos no son para todo el mundo. Y no lo digo porque esté dirigido a gente más o menos inteligente, yo me sienta superior o algo... Son espesos. Sus entradillas son duras a veces, que si esperas reírte de principio a fin no va a pasar...
Y va por épocas.
Ignatius me gustaba mucho en la hora chanante (o en muchachada nui, o ambos, no sé dónde salía). Los monólogos también pero lo del grito sordo, pegar berridos, acabó cansando. Cosa que al final me pasa con muchos monologuistas cuando tienen, digamos, una coletilla y la usan continuamente. Dani Rovira por ejemplo, ha llegado un punto en el que no le soporto y me gustaba muchísimo. También influye que tuvo un BOOM que no paraba de salir en cualquier lado. Pues Ignatius igual.. saliera donde saliera la imagen era el grito sordo, que alguien le chupara un pezón, y básicamente hacer de loco.
De pronto en medio de La vida Moderna, y otros programas, te soltaba una reflexión que te daba una patada en la boca .. poco a poco me reconcilié y le veo de otro modo.