Esta peli es una rayada de las buenas. No en plan “no entiendo nada y me enfado”, sino en plan “espera, ¿qué acaba de pasar?… no, no… ah, vale… o no”. Va sobre un tío que no puede crear recuerdos nuevos, todo lo que vive se le borra al poco tiempo. Entonces va tirando de fotos, notas, tatuajes en el cuerpo… como si se hubiera convertido en su propio cuaderno de apuntes humano. Y con eso intenta resolver quién mató a su mujer. Fácil no se lo pone a nadie, ni a él ni a ti.
La gracia está en cómo está contada: la peli va hacia atrás, como ya vimos con Irreversible (Gaspar Noe). Una escena te enseña una consecuencia y la siguiente te enseña lo que pasó justo antes. Al principio estás muy perdido, pero poco a poco tu cabeza va encajando piezas, aunque nunca del todo, porque la peli juega contigo, te engaña un poco, te hace dudar de todo. Sales pensando en ella, le das vueltas, la comentas con alguien, y eso ya dice mucho.
El prota, Guy Pearce, está muy bien en ese papel de tipo obsesionado, medio roto por dentro, siempre al límite entre la lucidez y la paranoia. Te lo crees. Y luego está Carrie-Anne Moss, que aquí no es la Trinity repartiendo hostias, sino alguien mucho más turbia, más ambigua, que no sabes si te está ayudando o te está usando. Eso le da mucha salsa a la historia.
Lo bueno:
La idea es originalísima y te mantiene enganchado. Te obliga a estar atento, a jugar con la peli. Tiene momentos que te explotan la cabeza cuando encajas algo. Los actores cumplen muy bien y la atmósfera tiene ese punto raro, medio triste, medio obsesivo.
Lo malo:
No es una peli cómoda. Si la ves cansado o despistado, o foreando te pierdes fácil. A algunos les puede parecer un truco demasiado evidente o incluso un poco pretencioso. Y no es de las que te apetece volver a ver muchas veces, porque el golpe fuerte ya lo llevas.
¿Qué tiene de especial? La forma de contar la historia al revés y cómo te mete dentro de la mente rota del protagonista.
¿Fácil de ver? Regular. Se puede seguir, pero hay que estar atento y con la cabeza despierta.
¿Recomendada? Sí, si te gustan las pelis que te hacen pensar y te dejan con cara de “espera, espera…”. Si buscas algo para desconectar sin complicarte, mejor otra.
Imágenes
Curiosidades
La idea no fue de Christopher, sino de su hermano Jonathan Nolan, quien le contó el concepto durante un viaje por carretera de Chicago a Los Ángeles. Jonathan escribió el relato corto Memento Mori, pero técnicamente la película no es una "adaptación" porque el guion se terminó antes de que el relato se publicara
En una de las escenas clave, hay un fotograma de una fracción de segundo en el que el personaje de Sammy Jankis, sentado en un hospital psiquiátrico, es reemplazado por Leonard Shelby (Guy Pearce). Es una pista visual directa de que la historia de Sammy es, en realidad, el recuerdo distorsionado del propio Leonard.
Christopher Nolan no solo dirigió, sino que prestó su voz para doblar una línea del actor Joe Pantoliano (Teddy). Nolan no estaba satisfecho con cómo Pantoliano pronunció "you freak" ("fenómeno"), así que la grabó él mismo y la insertó en el montaje final. El actor no se enteró hasta años después.
Pese a su complejidad técnica, la película se rodó en solo 25 días. El presupuesto fue de apenas 9 millones de dólares, una cifra minúscula comparada con las superproducciones posteriores de Nolan.
Escenas en blanco y negro: Representan el pasado y avanzan en orden cronológico lineal.
Escenas en color: Representan el presente y se narran en orden inverso.
Ambas líneas temporales convergen en la escena final, donde el blanco y negro se transforma gradualmente en color.
Curiosamente, el protagonista no guarda un recuerdo tan positivo de su actuación. En 2025, Pearce describió su interpretación como "uñas en una pizarra" y llegó a decir que creía que su actuación en Memento fue lo que impidió que Nolan lo contratara para otros proyectos como Batman Begins.
Pese a su complejidad técnica, la película se rodó en solo 25 días. El presupuesto fue de apenas 9 millones de dólares, una cifra minúscula comparada con las superproducciones posteriores de Nolan.
Escenas en blanco y negro: Representan el pasado y avanzan en orden cronológico lineal.
Escenas en color: Representan el presente y se narran en orden inverso.
Ambas líneas temporales convergen en la escena final, donde el blanco y negro se transforma gradualmente en color.
Curiosamente, el protagonista no guarda un recuerdo tan positivo de su actuación. En 2025, Pearce describió su interpretación como "uñas en una pizarra" y llegó a decir que creía que su actuación en Memento fue lo que impidió que Nolan lo contratara para otros proyectos como Batman Begins.
