General Lugares de España donde se siente una energía "rara" cuando vas

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20 Feb 2024
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Pongamos sitios donde pasan “cosas raras” o donde simplemente el ambiente es algo así como una tensa calma.


-La zona de la Sagra catalana (Triangulo de Olot): Gente perturbada y varios crimenes en una zona rural de unos 60.000 habitantes. El Zelador de Olot, El secuestro de Maria Angels Feliu, el Pistolero que mato a 2 constructores y 2 banqueros o el asesinato de Can Planes, todo paso en 20km a la redonda. Endogamia muy alta y nicho del independentismo más radical, amén de estar plagado de moros.

-El triangulo de lo suicidios entre Alcala la Real, Priego de Cordoba e Iznajar. La tasa de suicidios esta por encima de 20 casos x1000 habitantes cuando la media Española es de 8,3.

-Pueblos del Goierri vasco profundo.
-El Baztan (Navarra): Tierra de brujas


Fuera de España me dio esa sensación en BELFAST
 
Última edición:
Pongamos sitios donde pasan “cosas raras” o donde simplemente el ambiente es algo así como una tensa calma.


-La zona de la Sagra catalana (Triangulo de Olot): Gente perturbada y varios crimenes en una zona rural de unos 60.000 habitantes. El Zelador de Olot, El secuestro de Maria Angels Feliu, el Pistolero que mato a 2 constructores y 2 banqueros o el asesinato de Can Planes, todo paso en 20km a la redonda. Endogamia muy alta y nicho del independentismo más radical, amén de estar plagado de moros.

-El triangulo de lo suicidios entre Alcala la Real, Priego de Cordoba e Iznajar. La tasa de suicidios esta por encima de 20 casos x1000 habitantes cuando la media Española es de 8,3.

-Pueblos del País Vasco profundo.
Lo del Alcalá La Real lo he escuchado,por lo visto la gente se suicida bastante.
 
El Alcazar de Toledo me da bastante mal rollo,incluso despues de la restauracion.
 
Belchite parece ser también un lugar así.
 
Puerto Hurraco. Buen ambiente familiar en un pueblo tranquilo.
 
Belchite parece ser también un lugar así.
Iba a comentar Belchite.

Un pueblo en Zaragoza que las bombas de la guerra civil destruyeron.

Al lado construyeron Belchite nuevo, pero el viejo, como un pueblo fantasma, todavía puede recorrerse.

Recuerdo ir de niño y me impactó mucho. No sé si a día de hoy se podrá pero en los 90 podías pasear por donde quisieras (ahora pienso que quizá fuera peligroso). Recuerdo entrar en la iglesia, con una parte del techo destruida y los rayos de sol del mediodía cayendo sobre el altar.

Tenía un aura rara todo el pueblo. No algo maligno, sino algo... Triste.



Un saludo!
 
Última edición:
Joder yo estuve en un antiguo psiquiátrico abandonado en Alicante hace años y se oían voces .
 
Mi lugar de trabajo, es entrar y ya sientes el mal rollo generalizado. Si entras en una sala de reuniones el odio se puede: ver, oler, escuchar y tocar.
Este año el odio entre varios miembros de la plantilla es tan patente y grande, que si vienen los "investigadores del misterio" encuentran la puerta al infierno a algo asi.
Verdad sin exagerar
 
Del Baztán hay una trilogía de libros y también una trilogía de películas (adaptación de los libros). La verdad es que me parece de lo mejorcito que se ha hecho en cine español, y con respecto a los libros, de lo mejorcito en novela negra española.
 
Del Baztán hay una trilogía de libros y también una trilogía de películas (adaptación de los libros). La verdad es que me parece de lo mejorcito que se ha hecho en cine español, y con respecto a los libros, de lo mejorcito en novela negra española.
Me lo apunto shur!
 
De las que yo he visitado, ninguna. O voy pensando en pasar un gran dia o estoy haciendo deporte, no me da la vida para sentir presencias.
 
Pero en Alcalá la Real no se respira ese ambiente raro, no es ningún secreto a voces, la gente convive con ese tema como algo mas
 
En Navacerrada había un hospital psiquiátrico abandonado, La Barranca.

Se sentía bien raro el aura de ese lugar. A día de hoy lo están demoliendo.
 
Pongamos sitios donde pasan “cosas raras” o donde simplemente el ambiente es algo así como una tensa calma.


-La zona de la Sagra catalana (Triangulo de Olot): Gente perturbada y varios crimenes en una zona rural de unos 60.000 habitantes. El Zelador de Olot, El secuestro de Maria Angels Feliu, el Pistolero que mato a 2 constructores y 2 banqueros o el asesinato de Can Planes, todo paso en 20km a la redonda. Endogamia muy alta y nicho del independentismo más radical, amén de estar plagado de moros.

-El triangulo de lo suicidios entre Alcala la Real, Priego de Cordoba e Iznajar. La tasa de suicidios esta por encima de 20 casos x1000 habitantes cuando la media Española es de 8,3.

-Pueblos del País Vasco profundo.
-El Baztan (Navarra): Tierra de brujas


Fuera de España me dio esa sensación en BELFAST
He estado por la zona de Olot infinidad de veces , durmiendo en sitios diferentes , haciendo actividades , comiendo...
... y no se siente ninguna energia rara , lleva allí alguien que no conozca los hechos y no te dira que nota o percibe algo , y de paso cuelas lo del independentismo ... También es la primera vez que escucho referirse a la Garrotxa como sagra .

Cuando liberaron a la farmacéutica de Olot , yo estaba en la zona , la mañana siguiente o sea la primera mañana que ella estaba libre fui a Olot , estaba todo lleno de periodistas , policia , curiosos ... Yo ya tenia previsto ir esa mañana .
 
la casa de mi suegra, es pasar por la puerta y se me ponen los pelos de la espalda de punta.
 
También hay un par de sitios bastante conocidos que apenas entras, cualquiera se da cuenta de que pasa o ha pasado algo, sin necesidad de ser creyente o susceptible a esas cosas. Allí conviven personas que en algún momento de sus vidas han sufrido en sus propias carnes algún tipo de agresión, vejación, han sido perseguidos y demás. Se mezclan entre el resto intentando pasar desapercibidos pero cuesta mucho porque apenas los ves, queda claro que no están bien. Esos sitios son, aún a riesgo de que alguien quiera ir a investigar arriesgándose a sufrir lo indecible, Burbuja, FC y FP
 
Si tenéis la mala suerte de ir por la A-42 desde Madrid con dirección a Toledo es muy posible que no tengáis más remedio que hacer una parada en la comarca de La Sagra. Adentrarse en La Sagra es una experiencia desoladora, cuasi mística, sólo comparable a la baja de Orfeo a los infiernos. No verás nada más que kilómetros y kilómetros de campos de cultivos, porque sí, están cultivados, aunque parecen más los terrenos del mismísimo Belcebú en su retiro eterno.

Estoy harto de decir que la zona norte de Toledo y Parla y sus alrededores son una zona extraña. Es un lugar raro que trasmite sensaciones raras. Pueblos llenos de urbanizaciones en medio de la nada, medio vacías, aceras sin árboles, chalets abandonados o con puertas y ventanas tapiadas junto a otros bien cuidados. Gente extraña, personas deambulando sin oficio ni beneficio, paisanos con sus Ebros sin capota y la cuba de sulfatar las viñas, fulanas de saldo que ya no son competitivas en Madríd. Páramos infinitos, cielos inmensos que te aplastan y te recuerdan que solo eres un simple mortal.

Hay algo en esa tierra que perturba el alma, los que hemos estado allí lo sabemos, aunque no sepamos qué es ya que el ambiente destruye el espíritu y la tierra se alimenta de sus cuerpos. Está maldita…

En La Sagra la tierra escupe a sus muertos, y los vivos parecen muertos en esas pedanías alejadas de la mano de Dios. Cobeja, Lominchar o Recas están plagados de esos aromas fatuos que vaticinan algún crimen. Por contra, Yuncos, Yunclillos, o Yuncler reflejan la endogamia local, cuyos nombres son tan parecidos, como los genes mezclados de sus habitantes.

Si consigues llegar, en Esquivias solo verás casas con sucios garajes enjalbegados de gris, que antaño daban paso a los caballos y hoy en día cobijan destartalados Citroen c15 con tantos kilómetros como millas de angustia genera la Sagra.

Llegado el momento de buscar algo de comer, te encontrarás con locales con muchísimos lugareños derrotados por la vida, con gorras de Caja Rural cuyo verde corporativo ha sido derroido por el tiempo. Y si, aún así sigues con ganas de comer algo, el cocido de La Sagra y su pringá puede revitarlarte tras un angosto y tortuoso camino sin fin en busca de la salida de la región.

Los límites geográficos de La Sagra son tan difusos como sus propios orígenes. No me atrevería a afirmar que esos pueblos fueran de La Sagra o, en menor media, que compartan rasgos definitorios de la región. ¿Qué es ser de «La Sagra»? se pregunta el cansado caminante que tiene la desgracia de caer allí. ¿Dónde acaban sus límites? No hay una respuesta segura a tales preguntas, pues, caer en La Sagra es como entrar en el limbo cósmico del desconsuelo. Una vez que entras, sabes que estás ahí, pero no sabes donde empieza ni donde acaba.

No verás, incauto viajero de aquellas agrestes tierras, ni una sonrisa en la cara de sus habitantes, ni un niño feliz ni un anciano afable. Lo único que verás, será el rostro marchito y caduco del dolor más sofocante de los que, por desgracia tienen que vivir allí. No cometas el error de permanecer mucho tiempo en La Sagra, pues tu alma quizás no pueda escapar y, si así lo hiciera, ya no volverías a ser el mismo.

Recuerdo que durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé yo solo esa región singularmente lúgubre del país; y, al fin, al acercarse las sombras de la noche, vi la comarca de La Sagra en la oscuridad. No sé cómo fue, pero a la primera mirada que eché, invadió mi espíritu un sentimiento de insoportable tristeza. Digo insoportable porque no lo atemperaba ninguno de esos sentimientos semiagradables por ser poéticos, con los cuales recibe el espíritu aun las más austeras imágenes naturales de lo desolado o lo terrible. Miré el escenario que tenía delante —la casa y el sencillo paisaje del dominio, las paredes desnudas, las ventanas como ojos vacíos, los ralos y siniestros juncos, y los escasos troncos de árboles agostados— con una fuerte depresión de ánimo únicamente comparable, como sensación terrena, al despertar del fumador de opio, la amarga caída en la existencia cotidiana, el horrible descorrerse del velo. Era una frialdad, un abatimiento, un malestar del corazón, una irremediable tristeza mental que ningún acicate de la imaginación podía desviar hacia forma alguna de lo sublime. ¿Qué era —me detuve a pensar—, qué era lo que así me desalentaba en la contemplación de La Sagra? Misterio insoluble; y yo no podía luchar con los sombríos pensamientos que se congregaban a mi alrededor mientras reflexionaba.

Es mirar la zona en un mapa y ya te trepan todos los males, como raíces negras, cartografía maldita, como si de una impúdica auscultación de aullidos de galgos nocturnos en su última penuria se tratara… el mapa late envilecido.

Decía José Antonio Primo de Rivera que los castellanos conquistaron el mundo porque no tenían otra opción, quien haya vivido en Toledo Norte sabe que esto es un dogma de fe.

Es una tierra de desdicha. Desdicha mala…

Siempre que hay un secuestro en Madrid, no sé el porqué pero si la cosa sale mal, el cadáver lo encuentra semienterrado en La Sagra, escarbado por unos perros de caza o en alguna antigua fábrica de ladrillos de esa maldita zona.

Esa zona esta maldita. Los perros huyen espantados por el hedor a muerte y sin embargo la tierra engulle desdicha. Pide desdicha.

Conejos con mixomatosis, perdices de granjas que sueltan para que escapen y en su huida mueran. Galgos famélicos, tiñosos, muertos de frío o de miedo que no paran de temblar. Estos son los tres animales que habitan esa tierra, una tierra seca que niega el agua. La antesala al infierno de Dante.

Y cuando sopla el aire, el solano, que es el único aire que allí recorre los llanos, se pueden oír los lamentos de la almas de los oriundos que calladamente agonizan e impregnan el ambiente de dolor y fatigas. En verano el calor te achicharra como si del mismo infierno se tratase, y en invierno castañean los dientes y el moquillo cae de la nariz. No hay mujeres guapas, solo viejas y extranjeras medio locas. No cantan los pájaros, no hay sombras de árboles porque no hay árboles, ni pájaros que se posen. Todo es desasosiego y una extraña sensación de angustia.

Por la noche en verano no refresca jamas y oyes a las chicharras cantar con su monótono canto hasta volverte loco.

Y los contenedores de la Maersk reciclados para vivienda con un tinajón enorme de cemento al lado para tener agua son todo un clásico.

Siempre creí que yo era uno, indivisible. Pero la Sagra me desdobló, fue allí donde pude comprobar que no era uno, sino dos. Un cuerpo y un alma que formaban un conjunto. Recuerdo como al pisar esa maldita tierra quiso arrebatarme mi alma. Y juro por Dios que noté como se me escapaba del cuerpo y era engullida por aquel lugar. Pero la atrapé y pude mantenerla unida a mi cuerpo, no me extraña que la gente del lugar hayan perdido todos la cabeza. Esa tierra te vacía, que roba el ser espiritual y mantiene el cuerpo orgánico, que deambulan por las urbanizaciones sin brillo en las miradas.

Levantas el lomo, el azadón al lado y respiras y el aire te quema las entrañas de miseria y el hedor es más profundo que la mismísima náusea.

Por eso su vino es tan fuerte, porque se hace con el sufrimiento de los que trabajan la tierra. Un vino con regusto a polvo, amargo, áspero al paladar, que emborracha y hace mal vino en los que lo beben. Sacando lo peor de cada uno. Es la sangre maldita del lugar, beber ese brebaje es como probar la sangre de un vampiro.
Denominación de origen Méntrida. Si lo veis por ahí no lo probéis, bueno, haced lo que queráis, pero que sepáis que son las lagrimas de esa gente que vive atrapada en un universo paralelo.

Una tierra yerma, estéril que aúlla de dolor, la sangre derramándose en la sementera. No lloverá en meses. Oscurece y el paisano camina entre los cipreses… ¿Quedará algún mendrugo de pan de ayer? La noche abrasa, el regreso duele.

¿Y los olivos? Siempre enfermos, siempre afectados. Solía preguntar por cortesía a los lugareños que qué tal hogaño la cosecha. Y siempre, siempre, pasaba algo al olivo. Cuando no les pica la mosca, no llueve; cuando llueve, les entra repilo; o las heladas tiran el fruto o la sequía no da rendimiento de aceite. Siempre están enfermos o afectados, son como un reflejo de sus dueños. Cuando hay mucha producción, baja el precio. Si no dan nada, sube el precio del aceite. Cuando no es granizo, es la tuberculosis del olivo. Si un año les pagan pronto la subvención, ese año los rumanos y gitanos arrasan los olivares. Siempre, siempre tiene algo malo. No he visto árbol más sufrido que los olivos de esa zona. Y con que orgullo te cuentan sus enfermedades los agricultores, parece que están deseando que les preguntes para empezar a quejarse amargamente de su existencia.

Los oriundos de La Sagra jamás te dirán lo que piensan. Para ellas decir lo que piensan es el mayor pecado que existe. Mayor que el incesto o el asesinato. Si agarras a un sagreño, lo atas a un sillón, le arrancas una muela con unas tenazas oxidadas a lo vivo y el preguntas si le duele… pues te dirá que no.

El sagreño es celoso de sus pensamientos. Sin embargo si ves a dos sagreños juntándose al azar por la calle es fácil adivinar lo que se dicen el uno al otro: Se mienten.

Porque mentir es su deporte comarcal. No hacen sino manipular a los otros mintiéndoles para sonsacarles. «Sacar mentira por verdad» como dicen ellos. Se creen muy astutos con el forastero y no se dan cuenta de que en realidad quedan como unos cretinos.

Sus relaciones humanas son antinaturales, artificiales, extrañísimas. No saben lo que es la espontaneidad, la sinceridad, el trato abierto, cercano, cálido y franco. Y ni lo quieren saber.

Gente que por las tardes apuran los vinos antes de ir al puticlub de Valmojado o al del Lucio en Maqueda.

Ancianos de pinta siniestra que van a misa todos los domingos. Vestidos de negro y con rostro lleno de amargura, soberbia y desesperación. Agarran los rosarios fuertemente en sus a vez temblorosos dedos.

Un consejo añadido os doy, para que veías que soy buena persona y que os aprecio. No vayáis nunca a La Sagra, y si vais no paréis, y si tenéis que parar por necesidad o emergencia, procurad estar lo menos posible y evitar tocar nada o relacionaros con nadie, no intentéis comprender la idiosincrasia de la gente y los motivos o razones que allí pudieran existir.
 
Pongamos sitios donde pasan “cosas raras” o donde simplemente el ambiente es algo así como una tensa calma.


-La zona de la Sagra catalana (Triangulo de Olot): Gente perturbada y varios crimenes en una zona rural de unos 60.000 habitantes. El Zelador de Olot, El secuestro de Maria Angels Feliu, el Pistolero que mato a 2 constructores y 2 banqueros o el asesinato de Can Planes, todo paso en 20km a la redonda. Endogamia muy alta y nicho del independentismo más radical, amén de estar plagado de moros.

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-Pueblos del País Vasco profundo.
-El Baztan (Navarra): Tierra de brujas


Fuera de España me dio esa sensación en BELFAST
Te has olvidado de lo que pasó en la montaña de Tor.
Todavía nadie sabe con certeza quien fué el asesino ni sus motivo, hace 25 años
 
Te has olvidado de lo que pasó en la montaña de Tor.
Todavía nadie sabe con certeza quien fué el asesino ni sus motivo, hace 25 años
Hay un libro sobre ese caso ¿no?
 
Hay un libro sobre ese caso ¿no?
Sí, y en TV3, el Carles Porta ahora está haciendo unos capitulos sobre el tema cada lunes.
Yo vivo relativamente cerca y me flipa este caso
 
La Sagra,

Tan cerca de Madrid,tan lejos de Dios

Tambien senti energias raras en Benidorm,no se bien bien el por que
 
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