Los centros comerciales se convirtieron en un fenómeno nacional en las siguientes dos décadas. Si una ciudad estaba creciendo, lo más probable era que un centro comercial no tardara en llegar. Estos paraísos de compras ofrecían todo en un mismo lugar: tiendas departamentales, tiendas especializadas, comida rápida, restaurantes, e incluso entretenimiento como salas de juegos y cines.
Pronto, los centros comerciales fueron el destino favorito sin importar el clima. Los compradores podían pasear, comer y divertirse sin salir del edificio. No solo se convirtieron en un éxito comercial, sino que también se volvieron referentes culturales. De hecho, en los años 90, ya comenzaban a aparecer con frecuencia en la cultura pop. En su apogeo, Estados Unidos tenía más de 2500 centros comerciales. Aunque hoy en día todavía quedan más de 1000, la caída ha sido dramática. Para el año 2032, las proyecciones sugieren que solo 150 podrían seguir en funcionamiento.
Déjenme les explico: Actualmente, los gigantes minoristas que alguna vez prosperaron son solo una sombra de lo que fueron. El centro comercial promedio no es solo un negocio; es un ecosistema de negocios que operan bajo una estructura más grande. Por lo general, los centros comerciales son propiedad de una sola empresa administradora de bienes raíces, la cual arrienda docenas, e incluso cientos de espacios, tanto a pequeños negocios como a cadenas nacionales. Un centro comercial puede soportar algunos cierres, pero a medida que más tiendas cierran sus puertas, estas pérdidas comienzan a acumularse.
Y, por supuesto, no todos los negocios son iguales. Uno de los factores más importantes para el éxito de un centro comercial es la estabilidad de sus tiendas ancla: los enormes grandes almacenes que normalmente se encuentran al final de cada complejo. La mayoría de los centros comerciales dependen de dos a cuatro tiendas ancla para atraer visitantes, aunque los más pequeños pueden operar con solo una. Estas tiendas ancla suelen ser cadenas de ropa y accesorios. Sin embargo, en los últimos años se han diversificado para incluir tiendas de todo tipo, como cadenas como Target, ferreterías como Home Depot y tiendas de artículos para actividades al aire libre como Dick's Sporting Goods. Las grandes librerías también pueden funcionar como tiendas ancla. Las tiendas ancla generan ingresos significativos tanto para ellas mismas como para el centro comercial a través del alquiler. Por eso, cuando un gigante minorista quiebra, las finanzas de un centro comercial se ven gravemente afectadas. Llevan tiempo cerrando y reduciendo su tamaño, acelerando en años recientes. Esto hace que nos preguntemos que los centros comerciales están en sus últimos días.
Ha habido discusiones en convertir grandes centros comerciales vacíos en en viviendas. sin embargo, el nivel de renovación y reconstrucción que probablemente se necesitaría lo haría poco rentable. Este colapso se venía gestando desde hace tiempo. Existen diversas causas y no todas son evidentes. Por un lado, pudo haber volado un poco demasiado cerca del sol. Por un tiempo parecía no haber límite para el apetito por el gran centro comercial americano. Sí lo había y los centros comerciales lo sintieron fuerte. Con tantos centros comerciales cercanos, comenzaron a canibalizarse y no pudieron mantener su gran tamaño inmobiliario. Ni siquiera los centros comerciales más llamativos del mundo están a salvo.
Comprar en el centro comercial ya no es tan común. Esta es, quizás, la razón más debatida de su declive, con mucha evidencia que lo respalda. La llegada de Jeff Bezos y su modelo de negocio cambió el estilo de compra.
A finales de los 90, las compras en línea iniciaban con tiendas especializadas y algunos minoristas que ofrecían pedidos y envíos digitales en todo el país. Luego, se lanzó un sitio web llamado Amazon, que se enfocaba principalmente en el envío de libros a los clientes. Esto ya fue un golpe importante para los centros comerciales, ya que las librerías eran uno de sus principales inquilinos en ese entonces. Con el tiempo, Amazon pasó de vender solo libros a ofrecer todo tipo de productos en su sitio web. Con solo presionar un botón, los clientes podían conseguir ropa, electrodomésticos y artículos novedosos.
Además, los grandes minoristas tuvieron que competir, por lo que empezaron a ofrecer sus propias opciones de envío directo. Las tiendas a menudo canibalizaban sus sucursales en los centros comerciales para obtener mayores ganancias en línea. Con la llegada de los smartphones, hacer pedidos se volvió aún más fácil y ya no tenía sentido ir al centro comercial cuando todo estaba al alcance de tus dedos.
No fue el centro comercial el más afectado, sino sus inquilinos más poderosos. Un centro comercial fracasa si sus tiendas ancla fallan, y estas grandes tiendas departamentales fueron las más afectadas por el auge de las compras en línea. En décadas recientes, varias tiendas departamentales icónicas como Sears y Stern's han colapsado, dejando muchas vacantes. Además, aunque un centro comercial con varias tiendas ancla puede soportar el cierre de una, si pierden una o dos, podría ser difícil recuperarse y caer en números rojos.
Los problemas para los centros comerciales crecieron como una avalancha y luego se convirtieron en un tsunami. Todos recordamos dónde estábamos cuando el mundo pareció detenerse de repente debido al coronavirus. Aunque todos los negocios se vieron afectados por los confinamientos que le siguieron, ninguno fue golpeado tan fuertemente como el centro comercial. Al ser espacios cerrados, tardaron más en recibir permisos para reabrir y, aun al hacerlo, se enfrentaron a nuevas restricciones. Lugares como los cines no reabrieron por un largo periodo, y a muchos centros comerciales no se les permitió abrir sus áreas de comida. Esto dio inicio a una caída financiera que continúa hasta el día de hoy. El dinero dejó de entrar, pero las cuentas no dejaron de llegar. Los centros comerciales tenían que mantenerse durante los cierres, y la mayoría aún tenía que pagar la renta.
En este periodo, la gente se habituó a pedir más por internet, y para muchos, salir de compras dejó de ser natural. Es fácil identificar y contrarrestar los patrones de ventas, pero no es tan sencillo cuando todo el modelo de negocio está decayendo rápidamente debido a factores externos.
Los centros comerciales surgieron cuando la conveniencia de comprar en un solo lugar era muy demandada. La caída de las tiendas ancla y los negocios presenciales generó un efecto dominó. Los inquilinos de comida dependen del tráfico peatonal y las tiendas más pequeñas, como las dulcerías o las tiendas de novedades, sin ese flujo de personas, los centros comerciales son demasiado grandes para la demanda actual.
Actualmente, los centros comerciales intentan llenar esos espacios vacíos con distintos niveles de éxito. Los intentos poco convencionales para atraer inquilinos pueden parecer ingeniosos o, a veces, desesperados. Incluso los centros comerciales exitosos suelen tener entre un 10 % y un 25 % de locales vacíos debido a la rotación y el cierre de pequeños negocios. Ahora, muchos centros comerciales priorizan los servicios y la comida sobre el comercio minorista. Es común verlos con muchas cafeterías de té de burbujas y otros negocios especializados, pero algunas de las nuevas adiciones son aún más sorprendentes.
Uno de los cambios más prometedores es el giro para convertirse más en un centro comunitario con atracciones y servicios esenciales. Es común que los centros comerciales tengan gimnasios, salones de belleza y talleres para pintar cerámica, además de los cines y restaurantes que ayudan a atraer a la gente antes de que comiencen a comprar. Esto no solo parece un cambio de estrategia, sino un intento de vender el centro comercial por partes.
A inicios de los años 2000, los centros comerciales ya estaban en declive. Por ello, hoy en día necesitan aprovechar todas las ventajas posibles para sobrevivir en un mercado inmobiliario en constante cambio. Sin embargo, que una tendencia funcione para una empresa no significa que lo hará para todas. El "nos vemos en el centro comercial" es cosa del pasado. Aunque no parece que vayan a cerrar pronto, su futuro es incierto y la adición de elementos llamativos podría no tener el resultado esperado para todos.
Los centros comerciales pueden haber pasado su mejor época, principalmente porque hay demasiados. El panorama minorista ha cambiado y no hay forma de revertir esa tendencia. Aunque algunos centros comerciales fracasen, se espera que otros aprovechen la menor competencia para prosperar.
Está claro que si los centros comerciales siguen con patrones de compra anticuados, no saldrán de su espiral descendente.
Habia menos cuando echaban el programa de los Jipsi king( está mal escrito, lo sé).