Lorelei
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La revisión del sistema incorporará criterios más estrictos vinculados a las normas Euro y redistribuirá los distintivos para reflejar mejor el impacto real de cada vehículo.
La DGT trabaja en un estudio para revisar el sistema de etiquetas ambientales, en línea con lo previsto en una disposición adicional incluida en el proyecto de Ley de Movilidad Sostenible.
Así es el sistema actual, vigente desde 2016.
El actual sistema de distintivos entró en vigor en 2016 y se estructura en cuatro categorías: 0 Emisiones, ECO, C y B. La clasificación se basa en criterios como el tipo de propulsión, la antigüedad del vehículo o el cumplimiento de determinadas normativas Euro. Con el paso de los años, estas categorías han recibido críticas de ayuntamientos, organizaciones ecologistas y expertos en calidad del aire, que señalan que la etiqueta no siempre refleja de forma fiel el impacto ambiental del vehículo. En algunos casos, modelos que cumplen estándares más exigentes comparten distintivo con otros que emiten más contaminantes.
La reforma también tendría impacto en las (ZBE), ya que los ayuntamientos utilizan las etiquetas para determinar qué vehículos pueden acceder, circular o aparcar en determinadas áreas. Con cambios en los criterios, sería previsible que parte del parque automovilístico perdiera privilegios actuales, mientras que los modelos más recientes y menos contaminantes pudieran obtener ventajas adicionales.
Para los conductores, esta revisión supone la necesidad de estar atentos a la evolución normativa y a los plazos de implantación. Cambiar de etiqueta no solo afecta a la imagen ambiental del vehículo, sino que puede condicionar el acceso a zonas restringidas, el pago de determinadas tasas e impuestos y, en algunos casos, el valor de reventa.
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La DGT trabaja en un estudio para revisar el sistema de etiquetas ambientales, en línea con lo previsto en una disposición adicional incluida en el proyecto de Ley de Movilidad Sostenible.
Así es el sistema actual, vigente desde 2016.
El actual sistema de distintivos entró en vigor en 2016 y se estructura en cuatro categorías: 0 Emisiones, ECO, C y B. La clasificación se basa en criterios como el tipo de propulsión, la antigüedad del vehículo o el cumplimiento de determinadas normativas Euro. Con el paso de los años, estas categorías han recibido críticas de ayuntamientos, organizaciones ecologistas y expertos en calidad del aire, que señalan que la etiqueta no siempre refleja de forma fiel el impacto ambiental del vehículo. En algunos casos, modelos que cumplen estándares más exigentes comparten distintivo con otros que emiten más contaminantes.
Así serán las nuevas etiquetas.
Entre las opciones que se están barajando y que aún no son definitivas, figura mantener las cuatro categorías principales, pero modificando sus requisitos. En el caso de la etiqueta 0 Emisiones, tal y como recoge RACE, se reservará para vehículos 100% eléctricos, de hidrógeno o híbridos enchufables con más de 90 kilómetros de autonomía eléctrica. La etiqueta ECO pasará a incluir únicamente híbridos enchufables con menos autonomía, híbridos convencionales y de gas que cumplan la normativa Euro 6d o superior. Por su parte, la etiqueta C quedará restringida a turismos y furgonetas ligeras de gasolina que cumplan Euro 6d y diésel Euro 6d-TEMP o Euro 6d, mientras que la etiqueta B se asignará a los que cumplan, como mínimo, Euro 4 en gasolina y Euro 6 en diésel, siempre que no puedan acceder a categorías superiores.La reforma también tendría impacto en las (ZBE), ya que los ayuntamientos utilizan las etiquetas para determinar qué vehículos pueden acceder, circular o aparcar en determinadas áreas. Con cambios en los criterios, sería previsible que parte del parque automovilístico perdiera privilegios actuales, mientras que los modelos más recientes y menos contaminantes pudieran obtener ventajas adicionales.
Para los conductores, esta revisión supone la necesidad de estar atentos a la evolución normativa y a los plazos de implantación. Cambiar de etiqueta no solo afecta a la imagen ambiental del vehículo, sino que puede condicionar el acceso a zonas restringidas, el pago de determinadas tasas e impuestos y, en algunos casos, el valor de reventa.
Las nuevas etiquetas ambientales de la DGT para 2026: lo que se sabe de la nueva clasificación
La revisión del sistema incorporará criterios más estrictos vinculados a las normas Euro y redistribuirá los distintivos para reflejar mejor el impacto real de cada vehículo
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al final lo que quieren que no uses tu coche, cada vez mas restricciones para circular y peroel impuesto de circulación no baja...