DaNx
Shurmano Dios
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Primero de todo, la anécdota que voy a contar, por inverosímil que parezca es 100% verídica y sucedió no hace mucho tiempo. Me acabo de acordar de ese suceso y me parece que vale la pena contarlo porque es sencillamente roto2. 
Pues bueno, resulta que un día de borrachera máxima de bar me fui a mi casa para caer muerto por la tremenda intoxicación etílica que arrastraba.
Al día siguiente me desperté encima de la cama, vestido y con una humedad en el colchón que todavía no he logrado comprender. No, no me meé encima porque no olía a orina, y no tenía ninguna botella de líquido que pudiera derramar, así que sólo nuestro amo y señor Satanás sabe qué cojoño hice para mojar la cama en la tremenda cogorza que llevaba el día anterior.
Pues bien, me desperté todavía medio borracho y vi que tirado al lado del colchón había un bocadillo de longaniza que pedí en el bar, con el papel de plata abierto y con dos mordiscos que aparentemente le pegué antes de caer muerto. En ese momento pensé "soy un puto genio, este bocadillo ahora mismo me va a salvar la vida. Gracias DaNx del pasado por este tremendo regalo" y empecé a comérmelo con ansia resaquil.
Todos sabemos que a veces las resacas conllevan cierto revuelto hormonal y que nos ponemos perrísimos enseguida. Esa resaca era una de esas...
Pues bien, iba por la mitad del bocata cuando se me empiezó a poner la bilirrubina por las nubes, comencé a notar el incontrolable impulso de cascarme una de esas pajas que te dejan en la putísima gloria. Apalanqué el bocadillo al lado de la cama, me puse a buscar vídeos de Lily Rader (una rubia del porno con físico de ese que me pone tanto a mí) y me puse manos a la obra con un frenesí irracional que sólo puede entender el que ha sufrido ese tipo de resacas.
En ese momento de depravación y puro impulso sexual desenfrenado me fijé en el bocadillo y, de repente, una idea cruzó mi mente: "El pan está bien empapado de aceite, seguro que si la meto dentro esta paja va a ser mil veces mejor". Dicho y hecho, agarré el bocata, abrí el pan y se la metí hasta el fondo. En pocos segundos me di cuenta de que tenía que quitar el relleno porque rascaba cosa mala, así lo hice y seguí empotrando ese pobre pantumaka con aceite mientras me deleitaba viendo cómo se follaban a la tremenda teen del vídeo que me puse. La corrida fue espectacular, salió el chorrazo por el otro extremo del pan a una velocidad de la hostia y me quedé con una gustera tremenda. Todavía iba tan perrísimo que no se me ocurrió nada más que, por simple y degenerado morbo, volver a meter el relleno entre el pan y comerme el bocata, y así hice.
Cuando acabé de comérmelo volví a quedarme frito, bien satisfecho, y cuando desperté más tarde ya no me acordé más del funesto y bochornoso suceso que aconteció en ese mismo lugar unas pocas horas antes... Hasta hoy, que por los misteriosos mecanismos intrínsecos de la psique, mi cabeza ha decidido recuperar esa anécdota, y como buen forero medio que soy me veo en el deber moral de compartir el relato con ustedes.
Resumen: Me casqué una paja de resaca con el pan de un bocadillo y luego me lo comí.

Pues bueno, resulta que un día de borrachera máxima de bar me fui a mi casa para caer muerto por la tremenda intoxicación etílica que arrastraba.
Al día siguiente me desperté encima de la cama, vestido y con una humedad en el colchón que todavía no he logrado comprender. No, no me meé encima porque no olía a orina, y no tenía ninguna botella de líquido que pudiera derramar, así que sólo nuestro amo y señor Satanás sabe qué cojoño hice para mojar la cama en la tremenda cogorza que llevaba el día anterior.

Pues bien, me desperté todavía medio borracho y vi que tirado al lado del colchón había un bocadillo de longaniza que pedí en el bar, con el papel de plata abierto y con dos mordiscos que aparentemente le pegué antes de caer muerto. En ese momento pensé "soy un puto genio, este bocadillo ahora mismo me va a salvar la vida. Gracias DaNx del pasado por este tremendo regalo" y empecé a comérmelo con ansia resaquil.
Todos sabemos que a veces las resacas conllevan cierto revuelto hormonal y que nos ponemos perrísimos enseguida. Esa resaca era una de esas...
Pues bien, iba por la mitad del bocata cuando se me empiezó a poner la bilirrubina por las nubes, comencé a notar el incontrolable impulso de cascarme una de esas pajas que te dejan en la putísima gloria. Apalanqué el bocadillo al lado de la cama, me puse a buscar vídeos de Lily Rader (una rubia del porno con físico de ese que me pone tanto a mí) y me puse manos a la obra con un frenesí irracional que sólo puede entender el que ha sufrido ese tipo de resacas.
En ese momento de depravación y puro impulso sexual desenfrenado me fijé en el bocadillo y, de repente, una idea cruzó mi mente: "El pan está bien empapado de aceite, seguro que si la meto dentro esta paja va a ser mil veces mejor". Dicho y hecho, agarré el bocata, abrí el pan y se la metí hasta el fondo. En pocos segundos me di cuenta de que tenía que quitar el relleno porque rascaba cosa mala, así lo hice y seguí empotrando ese pobre pantumaka con aceite mientras me deleitaba viendo cómo se follaban a la tremenda teen del vídeo que me puse. La corrida fue espectacular, salió el chorrazo por el otro extremo del pan a una velocidad de la hostia y me quedé con una gustera tremenda. Todavía iba tan perrísimo que no se me ocurrió nada más que, por simple y degenerado morbo, volver a meter el relleno entre el pan y comerme el bocata, y así hice.
Cuando acabé de comérmelo volví a quedarme frito, bien satisfecho, y cuando desperté más tarde ya no me acordé más del funesto y bochornoso suceso que aconteció en ese mismo lugar unas pocas horas antes... Hasta hoy, que por los misteriosos mecanismos intrínsecos de la psique, mi cabeza ha decidido recuperar esa anécdota, y como buen forero medio que soy me veo en el deber moral de compartir el relato con ustedes.
Resumen: Me casqué una paja de resaca con el pan de un bocadillo y luego me lo comí.







