dTom Forrester
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Para empezar, no saben ni en qué dios creen, me explico.
Hubo una tribu de moros ganaderos que aprendieron a escribir durante el sometimiento del Imperio Babilónico, y decidieron plasmar por escrito su tradición oral. Ese proceso llevó bastante tiempo y los líderes espirituales tenían visiones diferentes, de ahí que haya partes en la que hablen de un dios henoteísta de la fertilidad bastante básico y, en otras, de uno monoteísta con más efectos especiales.
Como toda tradición oral con múltiples fuentes, hay infinidad de contradicciones.
Dentro de esos manuscritos, agregaron mitos de culturas cercanas y se las apropiaron, algo que sucede en muchísimas mitologías: el Diluvio Universal es tomado de los sumerios, la historia de Mises (Moisés) de los asirios, los ángeles son copias directas de los dioses babilonios, etc.
Con su dios YHWH pasa lo mismo, tomando elementos de Ahura Mazda y su monoteísmo dualista, del politeísmo de otras tribus cercanas (Elohim significa literalmente "los dioses"), del atonismo egipcio, de la propia religión babilónica y de otros cultos que ni siquiera han dejado rastro histórico.
YHWH es, literalmente, una deidad prehistórica de la fertilidad con agregados, el mayor Frankenstein de la historia.
Y como estos moros estaban hasta los cojones de ser sometidos cada dos por tres, al ser cuatro gatos, comenzaron a surgir profetas hablando de un "mesías", es decir, un salvador en forma de líder político y/o militar.
Cinco siglos después, aparece un hombre (o un grupo de ellos) relacionado con los zelotes en la provincia romana de Palestina.
Esta tribu ya se había desarrollado socialmente y se hacían llamar "hebreos", los que cruzaron el Río (Eúfrates), según su mito. Junto a otros pueblos sometidos durante siglos, siendo Roma la puntilla, comienzan a utilizar a este hombre con fines políticos.
Los hebreos le llaman Cristo, que significa "el ungido", por el ritual de ungimiento en aceites a sus reyes (David también fue llamado así). Sin embargo, se desconoce su nombre real y su obra, ya que el nombre Yeshua (Jesús) es un sobrenombre hebreo posterior que significa literalmente “Yahwe es Salvación”.
(David ungido por Samuel).
Respecto a su obra...
Durante casi tres siglos se escribió muchísimo sobre ese tal Yeshua, aunque no se ha encontrado nada escrito sobre él antes del año 200, por lo que seguramente ningún autor le conoció en vida. Es decir, que los Evangelios no son testimonio de nada, ya que sus autores no estuvieron presentes durante los hechos. Es como si yo diese testimonio de las guerras napoleónicas, es un absurdo.
La cuestión es que en el 325 se juntaron los sacerdotes más influyentes y poderosos con el mismísimo Emperador de Roma, Constantino, para dar forma escrita a toda esa revolución política y espiritual.
Había tanto material que no sabían ni por dónde empezar, así que decidieron interesadamente qué textos serían incluidos, y de qué forma, manipulando e inventando hechos, especialmente para que coincidieran con las profecías (el lugar de nacimiento de Jesús, su linaje hasta David, etc), mezclado con mitos paganos como el de Heracles, Horus y Zoroastro, entre otros.
Y no se quedó ahí la cosa, ya que desde entonces se han hecho revisiones sobre las revisiones, como la Reina-Valera de 1960 (reinterpretada varias veces desde 1602) o la del Rey Jacobo de 1982 (reinterpretada desde 1611).
Así que ni Yahvé, ni Jesús ni la Biblia están definidos, más bien son una difuminación, los restos de un castillo de arena devorado por las olas del mar.
Pero, ¿y el código moral qué transmite?
Lo cierto es que hay tantas visiones morales como autores, correcciones y revisiones. Lo escrito es tan ambiguo que no significa nada.
Lo que sí se repite de forma casi constante es la culpabilidad, el autoflagelamiento, pedir perdón por haber nacido, "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa".
No aporta esperanza a este mundo, está ensuciado por el hombre y su Pecado Original. El locus no está puesto en el presente, sino en un mundo fantasioso más allá de la muerte. El culto al martirio y la muerte es demencial, porque no importa el cuerpo ni el mundo que te rodea, todo será retribuido después.
Castígate.
Vive la vida como una antesala a una felicidad póstuma.
Sólo rescato las Parábolas, escritas por a saber qué sabio o poeta.
Hubo una tribu de moros ganaderos que aprendieron a escribir durante el sometimiento del Imperio Babilónico, y decidieron plasmar por escrito su tradición oral. Ese proceso llevó bastante tiempo y los líderes espirituales tenían visiones diferentes, de ahí que haya partes en la que hablen de un dios henoteísta de la fertilidad bastante básico y, en otras, de uno monoteísta con más efectos especiales.
Como toda tradición oral con múltiples fuentes, hay infinidad de contradicciones.
Dentro de esos manuscritos, agregaron mitos de culturas cercanas y se las apropiaron, algo que sucede en muchísimas mitologías: el Diluvio Universal es tomado de los sumerios, la historia de Mises (Moisés) de los asirios, los ángeles son copias directas de los dioses babilonios, etc.
Con su dios YHWH pasa lo mismo, tomando elementos de Ahura Mazda y su monoteísmo dualista, del politeísmo de otras tribus cercanas (Elohim significa literalmente "los dioses"), del atonismo egipcio, de la propia religión babilónica y de otros cultos que ni siquiera han dejado rastro histórico.
YHWH es, literalmente, una deidad prehistórica de la fertilidad con agregados, el mayor Frankenstein de la historia.
Y como estos moros estaban hasta los cojones de ser sometidos cada dos por tres, al ser cuatro gatos, comenzaron a surgir profetas hablando de un "mesías", es decir, un salvador en forma de líder político y/o militar.
Cinco siglos después, aparece un hombre (o un grupo de ellos) relacionado con los zelotes en la provincia romana de Palestina.
Esta tribu ya se había desarrollado socialmente y se hacían llamar "hebreos", los que cruzaron el Río (Eúfrates), según su mito. Junto a otros pueblos sometidos durante siglos, siendo Roma la puntilla, comienzan a utilizar a este hombre con fines políticos.
Los hebreos le llaman Cristo, que significa "el ungido", por el ritual de ungimiento en aceites a sus reyes (David también fue llamado así). Sin embargo, se desconoce su nombre real y su obra, ya que el nombre Yeshua (Jesús) es un sobrenombre hebreo posterior que significa literalmente “Yahwe es Salvación”.
(David ungido por Samuel).
Respecto a su obra...
Durante casi tres siglos se escribió muchísimo sobre ese tal Yeshua, aunque no se ha encontrado nada escrito sobre él antes del año 200, por lo que seguramente ningún autor le conoció en vida. Es decir, que los Evangelios no son testimonio de nada, ya que sus autores no estuvieron presentes durante los hechos. Es como si yo diese testimonio de las guerras napoleónicas, es un absurdo.
La cuestión es que en el 325 se juntaron los sacerdotes más influyentes y poderosos con el mismísimo Emperador de Roma, Constantino, para dar forma escrita a toda esa revolución política y espiritual.
Había tanto material que no sabían ni por dónde empezar, así que decidieron interesadamente qué textos serían incluidos, y de qué forma, manipulando e inventando hechos, especialmente para que coincidieran con las profecías (el lugar de nacimiento de Jesús, su linaje hasta David, etc), mezclado con mitos paganos como el de Heracles, Horus y Zoroastro, entre otros.
Y no se quedó ahí la cosa, ya que desde entonces se han hecho revisiones sobre las revisiones, como la Reina-Valera de 1960 (reinterpretada varias veces desde 1602) o la del Rey Jacobo de 1982 (reinterpretada desde 1611).
Así que ni Yahvé, ni Jesús ni la Biblia están definidos, más bien son una difuminación, los restos de un castillo de arena devorado por las olas del mar.
Pero, ¿y el código moral qué transmite?
Lo cierto es que hay tantas visiones morales como autores, correcciones y revisiones. Lo escrito es tan ambiguo que no significa nada.
Lo que sí se repite de forma casi constante es la culpabilidad, el autoflagelamiento, pedir perdón por haber nacido, "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa".
No aporta esperanza a este mundo, está ensuciado por el hombre y su Pecado Original. El locus no está puesto en el presente, sino en un mundo fantasioso más allá de la muerte. El culto al martirio y la muerte es demencial, porque no importa el cuerpo ni el mundo que te rodea, todo será retribuido después.
Castígate.
Vive la vida como una antesala a una felicidad póstuma.
Sólo rescato las Parábolas, escritas por a saber qué sabio o poeta.
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