Titovic
Shurmano Infinite
- Nº Ranking
- 8
- Shurmano Nº
- 12727
- Desde
- 11 Oct 2024
- Mensajes
- 24,728
- Reacciones
- 1,237,045
Yo cuando entré en esta saga de Joe Abercrombie iba pensando: “bueno, otra fantasía épica más, reyes, espadas, guerras, bla bla”. Y sí… están esas cosas. Pero están dadas la vuelta como un calcetín sudado después de una batalla.
Aquí no hay héroes puros. Hay gente intentando sobrevivir como puede. Gente cansada, rota, orgullosa, cobarde a ratos, valiente sin quererlo. Todo muy humano.
La historia empieza presentándote a varios personajes que, al principio, parecen ir cada uno a su bola:
Logen Nuevededos, un guerrero legendario que no quiere ser legendario ya, que solo quiere descansar… pero el mundo no le deja.
Glokta, un inquisidor tullido, torturado física y mentalmente, que es de lo más brillante y cruel que te vas a encontrar. Cada vez que aparece, el libro se vuelve ácido, casi negro de humor.
Jezal, un niñato noble, orgulloso, superficial, que al principio te cae regular tirando a mal… pero luego le empiezan a pasar cosas y lo ves cambiar.
Y Bayaz, un mago que no tiene nada que ver con el típico mago sabio de túnica blanca. Este parece más un viejo cabrón con demasiados secretos.
El libro no corre como un caballo desbocado. Va cocinando a fuego lento. Mucho personaje, mucho diálogo, mucha construcción de mundo y, poco a poco, la sensación de que algo gordo se está gestando. Es como cuando notas que el cielo se pone raro antes de una tormenta.
Lo que más me flipó es el tono. Tiene violencia, sí, pero no es gratuita. Tiene humor, pero es humor negro, irónico, muy de soltar una carcajada incómoda. Y sobre todo tiene verdad emocional. Te crees a esta gente. Te crees sus decisiones, aunque sean malas. Incluso cuando hacen cosas que te dan rabia, entiendes por qué las hacen.
Abercrombie escribe como si te estuviera contando la historia un colega con mucha mala leche pero con mucha cabeza. Sin florituras innecesarias, directo, con frases que te dejan pensando. Y cuando llegan las escenas potentes, llegan de verdad.
Eso sí, aviso honesto: este primer libro es más presentación que explosión. Es poner las piezas del dominó. El golpe fuerte viene más adelante en la trilogía. Pero aun así, engancha por los personajes más que por la trama pura.
¿Qué tiene de especial?
Los personajes. No son héroes de postal. Son personas llenas de contradicciones, sarcasmo, miedo, ego, culpa. Y el mundo no es romántico ni limpio, es sucio, político, injusto. Te mete en una fantasía adulta, cruda, pero muy viva.
¿Fácilde leer?
Sí, se lee muy bien. El lenguaje es claro, los diálogos vuelan y los capítulos cortos ayudan mucho. Lo único es que hay que tener paciencia al principio porque no explota rápido. Pero una vez entras, ya estás dentro como en un bar de mala muerte del que no quieres salir.
¿Recomendada?
Muchísimo, si te gusta la fantasía con colmillos, con humor negro y personajes memorables. Si buscas épica clásica de héroes luminosos y finales felices… igual no es tu sitio. Pero si te apetece algo más adulto, más humano, más retorcido, esta saga es un caramelito envenenado
Aquí no hay héroes puros. Hay gente intentando sobrevivir como puede. Gente cansada, rota, orgullosa, cobarde a ratos, valiente sin quererlo. Todo muy humano.
La historia empieza presentándote a varios personajes que, al principio, parecen ir cada uno a su bola:
Logen Nuevededos, un guerrero legendario que no quiere ser legendario ya, que solo quiere descansar… pero el mundo no le deja.
Glokta, un inquisidor tullido, torturado física y mentalmente, que es de lo más brillante y cruel que te vas a encontrar. Cada vez que aparece, el libro se vuelve ácido, casi negro de humor.
Jezal, un niñato noble, orgulloso, superficial, que al principio te cae regular tirando a mal… pero luego le empiezan a pasar cosas y lo ves cambiar.
Y Bayaz, un mago que no tiene nada que ver con el típico mago sabio de túnica blanca. Este parece más un viejo cabrón con demasiados secretos.
El libro no corre como un caballo desbocado. Va cocinando a fuego lento. Mucho personaje, mucho diálogo, mucha construcción de mundo y, poco a poco, la sensación de que algo gordo se está gestando. Es como cuando notas que el cielo se pone raro antes de una tormenta.
Lo que más me flipó es el tono. Tiene violencia, sí, pero no es gratuita. Tiene humor, pero es humor negro, irónico, muy de soltar una carcajada incómoda. Y sobre todo tiene verdad emocional. Te crees a esta gente. Te crees sus decisiones, aunque sean malas. Incluso cuando hacen cosas que te dan rabia, entiendes por qué las hacen.
Abercrombie escribe como si te estuviera contando la historia un colega con mucha mala leche pero con mucha cabeza. Sin florituras innecesarias, directo, con frases que te dejan pensando. Y cuando llegan las escenas potentes, llegan de verdad.
Eso sí, aviso honesto: este primer libro es más presentación que explosión. Es poner las piezas del dominó. El golpe fuerte viene más adelante en la trilogía. Pero aun así, engancha por los personajes más que por la trama pura.
¿Qué tiene de especial?
Los personajes. No son héroes de postal. Son personas llenas de contradicciones, sarcasmo, miedo, ego, culpa. Y el mundo no es romántico ni limpio, es sucio, político, injusto. Te mete en una fantasía adulta, cruda, pero muy viva.
¿Fácilde leer?
Sí, se lee muy bien. El lenguaje es claro, los diálogos vuelan y los capítulos cortos ayudan mucho. Lo único es que hay que tener paciencia al principio porque no explota rápido. Pero una vez entras, ya estás dentro como en un bar de mala muerte del que no quieres salir.
¿Recomendada?
Muchísimo, si te gusta la fantasía con colmillos, con humor negro y personajes memorables. Si buscas épica clásica de héroes luminosos y finales felices… igual no es tu sitio. Pero si te apetece algo más adulto, más humano, más retorcido, esta saga es un caramelito envenenado
